De la Historia “evenemencial” o cuando nos hartamos de contar vacas

Por . 29 junio, 2011 en Discusión histórica
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Ha sido tanto el influjo de la escuela de Annales sobre la universidad española que hubo un momento, felizmente ya pasado, en el que sólo se podía hacer Historia económica y social. Aquel agotador pseudocientifismo nos obligaba entonces a contar, recontar y volver a contar, ya fuesen defunciones, ya las vacas por habitante en la baja Bureba. Así, nos íbamos perdiendo la Historia, la de siempre, la que bien haríamos en disfrutar y recordar.

En consecuencia, cuando uno ha de documentarse en torno a reyes, validos, princesas y arribistas, no puede buscar pasto en los manuales al uso, nada se dice allí sobre ello, están ocupados enteramente en demografías, cosechas y “mentalidades colectivas”. La solución ha de buscarse en los libros de los bisabuelos o, bendito progreso, en Internet.

Para estas cosas, siempre he utilizado los viejos volúmenes que afortunadamente he ido heredando. Entre ellos, la vieja Historia de España de Modesto Lafuente y Juan Valera, en su edición de Montaner y Simón de 1879, una verdadera joya historiográfica plagada de datos que hoy, por las inercias economicistas que venimos relatando, apenas se conocen, constituyendo un verdadero salvavidas para el narrador de historias noveladas. Es, además, una edición extraordinaria, con ilustraciones tan irrepetibles como la que engalana este artículo.

Hoy, por beneficio de la red, una buena parte de esta documentación olvidada y vilmente desaprovechada vuelve a aflorar. Sin levantarnos de la silla, podemos visualizar on-line o descargar en PDF muchas de estas joyas bibliográficas. Por ejemplo, la misma Historia de Lafuente de la que os hablo, accesible en Google Libros; o miles de artículos profesionales, donde se puede encontrar información sobre casi cualquier cosa, en Google académico. Toda una aventura, de la que siempre extraeremos provecho.


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Nací, muy afortunadamente, en la luminosa ciudad de A Coruña en 1961. Aunque la pasión por la Historia la viví desde siempre al lado de mi padre, soy formalmente historiador desde mi licenciatura en Historia Moderna por la Universidad Compostelana (1984), luego amplié estudios de doctorado en Madrid y obtuve la especialidad en Historia Económica en el Istituto Internazionale Francesco Datini de Prato (Florencia), donde tuve la dicha de conocer al gran Fernand Braudel el año de su muerte. Mi labor investigadora se ha centrado en el estudio de los intendentes españoles del siglo XVIII y, últimamente, en su relación con el desarrollo de la construcción naval en ese período, fruto de lo cual han sido un buen número de artículos y colaboraciones que han visto la luz a lo largo de estos años. Paralelamente soy catedrático de instituto e inspector de Educación. Desde que en 2003 publiqué en la editorial Edhasa la novela histórica Sartine y el caballero del punto fijo, lo cierto es que centro buena parte de mi esfuerzo en la literatura. En 2006, he publicado en la misma editorial El Gran Capitán, mi segunda novela. El pasado año 2010 , publiqué, nuevamente en Edhasa, Sartine y la guerra de los guaraníes, segunda parte de las aventuras de Nicolás Sartine, y la versión en pocket de El Gran Capitán, además de una Breve historia de los Borbones españoles y, ya en 2013, Breve historia de Napoleón, como la anterior para la editorial Nowtilus, y España, la crisis del Antiguo Régimen y el siglo XIX, para Punto de Vista Editores.

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  1. gravatar Aitor Pérez Blázquez Responder
    diciembre 2nd, 2011

    Buenas tardes José Ignacio:

    El problema, desde mi punto de vista, es que hoy día no hay un paradigma teórico dominante (al menos cuando termine la carrera en 2001) y si muchas formas, casi artesanales de hacer historia (la propia de cada uno).

    Un saludo a todos.

  2. gravatar José Ignacio Ortega Responder
    diciembre 2nd, 2011

    Interesante post.
    Efectivamente, como enuncia David, no es cuestión de hacer rankings sobre unas escuelas historiográficas u otras.
    Y eso que yo, como medievalista, he sido “contaminado” mucho por Annales (en concreto, por “La sociedad feudal” de Bloch) y he disfrutado mucho alguans de sus aportaciones.
    En aras de rescatar la historia con sus hechos y personajes, creo que la Nueva Historia Política ha proporcionado fructíferas metodologías innovadoras y conceptuales.

    Saludos

  3. gravatar Aitor Pérez Blázquez Responder
    noviembre 12th, 2011

    Buenas camaradas:
    Perdón por el retraso en la respuesta. Lo acabo de ver. El problema, creo yo no tanto de Annales y si del Materialismo Histórico, es que se pasó del estudio de los “Héroes” de Carlyle al “hombre-colectividad”, pasándose de un extremo a otro, ademas de las supuestas modas historiograficas o la falta de paradigma en la actualidad.

    Un abrazo a todos.

    Aitor Pérez.

  4. gravatar Juan Granados Responder
    julio 25th, 2011

    Gracias amigos, no pretendo en absoluto menospreciar la labor de Annales, sino recordar que todo es necesario. Recuerdo una vez en la que pregunté en clase de Moderna de 5º no sé qué cosa sobre las acciones de Wallenstein en la guerra de los Treinta Años, mi viejo profesor hubo de reconocer con cierto pesar que el papel de las individualidades en la Historia ha sido obviado durante mucho tiempo.

  5. gravatar David Alonso Responder
    julio 1st, 2011

    Saludos a todos y en especial a Juan Granados, a quien felicito por atreverse a dejarnos esta interesante reflexión. En mi humilde opinión, creo que Annales significó un gran avance ya que planteó otros modos de investigar. Quizás no debamos realizar una contraposición, sin más, entre escuelas, como si unas fueras mejores que otras. En ambas podemos disfrutar de magníficos libros a partir de estilos diferentes, llámese el autor Ranke, Robertson, Lafuente… o Braudel, cuyo “Mediterráneo” me convirtió al modernismo. Al final lo que queda es “buena” o “mala” historia. Esto ocurrió en los siglos XIX, el XX y continuará sucediendo en el XXI.

  6. gravatar Aitor Perez Responder
    junio 29th, 2011

    Buenos días a todos:
    Quizá por deformación académica, soy “annalista”. Aunque es cierto que se ha dado un abuso del colectivismo y del “pseudocientifismo”, no creo que sea tan mala idea plantear una historia de carácter globalizador o totalizador. Al menos yo me quedo con ese espíritu de Annales, además de la división temporal del maestro Braudel.
    Saludos a todos.

    Aitor Pérez.