La Historia, según Montescos y Capuletos

Por . 18 junio, 2011 en Mundo actual
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La polémica generada por la generosidad con la que el historiador Luis Suárez Fernández ha tratado la figura del general Francisco Franco en el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia debería suscitar un debate más allá de lo anecdótico.

Que el citado historiador haya definido el régimen de Franco como autoritario –y no como una dictadura, algo que se ajusta más a la realidad– es lo anecdótico. Que haya distorsionado la historia para que ésta coincida con sus intereses ideológicos –recordemos su relación con la Fundación Francisco Franco– es lo mollar del asunto, sobre todo teniendo en cuenta que su parcialidad no es un caso aislado.

Si nos atenemos a la etapa más fea de nuestra historia más reciente, la Guerra Civil española, habrá que convenir que muchos de los libros publicados en los últimos tiempos en nuestro país no tienen intención de contarnos la verdad objetiva –si es que eso fuera posible– sobre el dramático suceso que hace siete décadas partió a España en dos. Muy al contrario, estas divulgaciones son con frecuencia ejercicios de subjetivismo donde el autor, sea de izquierda o de derecha, se limita a transmitirnos su verdad, una verdad tendenciosa que responde a intereses políticos, económicos o ideológicos. Ese “barrer para casa” no solo se acepta socialmente sino que además se premia con derroche: basta echar un vistazo a las listas de superventas para comprobar el inmenso tirón de estos libros.

¿Qué ocurre con el lector no contaminado por las ideologías –esas que tanto daño han hecho a la Humanidad durante el pasado siglo–, ese lector bienintencionado que se toma la molestia de acercarse a los escritos de autores de ambas orillas para ampliar conocimientos sobre la contienda? Lo diré: puede acabar tan confuso que no sabrá discernir de qué color era el caballo blanco de Santiago. No podremos culparle: la escasa coincidencia en los análisis de uno y otro bando no ayudan mucho. Y me ratifico en el sustantivo elegido: “bandos”.

La reconciliación de Montescos y Capuletos, de F. Leighton (1854).

 

Salvando las distancias, los españoles volvemos a estar como en el 36, como en el 39, como en el 75: hacinados entre republicanos y nacionales, entre izquierdistas y derechistas, entre los nuestros y los otros, o, por rescatar a Shakespeare, entre Montescos y Capuletos.

Si no fuera porque el tema es serio, podría ser divertido comprobar que donde unos autores daltónicos ven “gimnasia”, otros, aquejados por una enfermedad ocular similar, ven “magnesio”.

Pero ¿cómo podemos fiarnos de historiadores que nos ofrecen visiones encontradas de un mismo suceso histórico?

José Luis Ibáñez, editor de Anatomía de la Historia, ha escrito que, para evitar ser engañados, debemos discernir quién es historiador de verdad y quién no lo es. Pero, ay, eso no es tan fácil para personas que no somos doctos en la materia.

Decía al inicio de estas líneas que habría que abrir un debate sobre el sectarismo que lastra las obras de los historiadores. ¿De qué serviría? En realidad, qué demonios, no serviría para nada sustancial. Llevamos la tendenciosidad en nuestra genética.

Las luchas entre sectarios siempre nos dejan algún muerto. Si en la famosa obra de Shakespeare, Romeo y Julieta acaban siendo las víctimas del fanatismo que enfrenta a los Montescos y Capuletos, en ese noviazgo mal llevado entre historiadores de izquierda y de derecha la gran víctima es la verdad.


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Nací en el año 1967, y compatibilizo desde hace tiempo la escritura con la docencia en talleres literarios, que vengo impartiendo desde 2004. Soy autor de cuatro libros de relatos: Sopa de pescado (Editora Regional de Extremadura, 2001), Los Bustamante, una familia del siglo XXI (Diputación de Badajoz, 2001), Siete minutos (La Bolsa de Pipas, 2003) y Un elefante en Harrods (De la Luna Libros, 2006). Asimismo, dirijo uno de los portales literarios más leídos en Internet, NarrativaBreve.com (www.narrativabreve.com). Mi querido Dostoievski (La Discreta, Madrid, 2012), novela epistolar con trasfondo histórico, es mi penúltimo libro. El último se llama Raros y lo ha publicado en 2013 Punto de Vista Editores.

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  • (no será publicado)

  1. gravatar Pokopen Responder
    abril 26th, 2015

    Sota: Es verdad que no es cientedficamente ve1lida para nada esta colsunta –no hablo de jureddica que se da por descontado– pero a mi modo de ver tiene una validez innegable, y es que hay un sentimiento separatista en Cataluyna, de cierta importancia –probablemente minoritario–, que ha quedado latente en esas localidades donde se ha hecho la colsunta. Y es verdad que tambie9n ha sido un acto publicitario, pero no olvidemos que de haberse hecho pfablica la sentencia del Constitucional antes se hubiera evitado esta historia, que no deja de ser una presif3n me1s de una de las partes.Felipe:1/ No es ilegal, faltareda mas, pero al Constitucional le falta legitimidad porque no cumple sus propias normas, las de renovacif3n.2/A med me parece que la soberaneda del pueblo reside en el parlamento y el Tribunal debe interpretar si las normas que cumple son constitucionales, pero para ello, a mi modo de ver, tendreda que haber dado ejemplo y cumplirlas e9l primero. Por lo tanto, merece una censura, su comportamiento. Un Tribunal que tarda me1s de tres af1os en dar una sentencia y este1 en la situacif3n que este1 debereda haber dimitido hace tiempo y haber forzado a los partidos para que esto no ocurriera.3/Felipe en cuestif3n de gustos, ya sabes. A med, no me molestan, lo que si pedireda es me1s rigor en la eleccif3n de la muestra.4/Totalmente de acuerdo, con que hay que cambiar la Constitucif3n. Y yo tambie9n acato, aunque proteste y crea que no debemos aceptar sin me1s.4 bis/ Es verdad que Espaf1a este1 bastante descentralizada, pero es un mito de que lo este1 me1s que Alemania, eso se dice pero no es cierto, al menos yo que he intentado compararlo, no me lo parece. 5/ Totalmente irrenunciable. Alguien que olvide el principio de solidaridad este1 renunciando a un derecho be1sico y creo haberlo dejado claro, si no, no me he expresado bien. Hasta ahora los datos son los que son, y Cataluf1a ha aportado me1s que otras autonomedas, y ased debe ser, siempre que este9n en el mismo Estado.6/Hombre, decir eso, Felipe, es mucho decir. el Paeds Vasco y Cataluf1a eran, desde mucho antes que el franquismo, las zonas me1s ricas, las fanicas que tenedan industrias, y por lo tanto las fanicas que generaban me1s riqueza, por eso absorbieron mano de obra de otras partes.7/ Una cosa esa admitir y aceptar las reglas de juego y otra estar de acuerdo con ellas. Yo no lo estoy y por eso denuncio ciertas cosas. Sin embargo, las respeto.Yo tambie9n soy republicano y federalista, y eso no quiere decir que no podamos discrepar sana y pacedficamente. Un abrazo.Salud y Repfablica

    • gravatar José Luis Ibáñez Salas Responder
      abril 26th, 2015

      Sería de agradecer para tus próximas intervenciones que las hicieras sin acumular tal cantidad de inconvenientes ortotiopográfiocos en tu texto. Gracias por leernos.

  2. gravatar karlosnake Responder
    mayo 6th, 2014

    Totalmente de acuerdo, pero, como Biólogo, tengo que decir que si genéticamente estamos sesgados hacia nuestro bando, es labor del ambiente, en este caso los expertos, el informar de esas trabas y educar a “la masa” para poder contrarrestar el efecto.