Codex Calixtinus. Un valioso patrimonio (robado)

8 jul, 2011 por



El Codex Calixtinus, Códice Calixtino o Liber Sancti Iacobi es uno de los manuscritos sacros de la Edad Media más valioso y apreciado por la cristiandad. Pero, al mismo tiempo, también constituye un legado histórico de incalculable valor que refleja los valores espirituales de una época que resultaría crucial para el desarrollo de la civilización occidental.

El códice en cuestión data del siglo XII y debe su nombre al papa Calixto II, pontífice que supuestamente abre la narración de este documento medieval a través de una carta en la que ensalza la figura del Apóstol Santiago.

El obispo compostelano Diego Gelmírez había mandado que se hiciera una copia del Liber Sancti Iacobi, que ese es el nombre original del texto. Era uno más de sus esfuerzos para hacer de Santiago de Compostela un centro de peregrinación de suma importancia.

A aquella especie de introducción que es la carta papal, cuyo objetivo fue aportar una mayor importancia y peso al documento, le siguen cinco libros. El primero de ellos es un libro litúrgico. El segundo describe los milagros realizados por el Santo. El tercero narra la evangelización de Hispania llevada a cabo por el Apóstol, así como la traslatio de su cuerpo desde Jerusalén a Galicia, hecho considerado en la actualidad como la inventio del cuerpo de Santiago. El cuarto de los volúmenes trata sobre las gestas de Carlomagno en al-Andalus, parte de este libro en la que se hace especial hincapié en la derrota de Roncesvalles (778), batalla en la que halló la muerte el mítico caballero Roldán, así como también describe la aparición de Santiago al rey franco en sueños, revelándole el paradero de su tumba. Al quinto tomo, el más conocido del Códice Calixtino, se le denomina la Guía del Peregrino.

Los lugares de peregrinación por excelencia del mundo cristiano siempre han sido tres: Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela. El códice contiene en su último libro la que es considerada primera guía para peregrinos editada hasta esa fecha y, es más, nos atreveríamos incluso a afirmar que se trata de la primera guía de viajes existente. Su valía radica en el gran trabajo que realizó el autor al narrar y describir a la perfección la convulsa y cambiante sociedad del momento, organizada en tres estamentos: bellatores, oratores y laboratores. El códice transmite a la perfección la extremada espiritualidad existente en esta época, esa que provoca el nacimiento del homo viator y de la via Peregrinis.

Todo queda magistralmente recogido en el quinto libro del Códice Calixtino, primera obra literaria sobre el Camino de Santiago. Allí se describen las rutas, los acomodos y los lugares de oración que el peregrino encontraría a su paso, hasta que, finalmente el manuscrito llega a hacer de Santiago no solo un lugar de culto en Galicia, ya que permite el patrocinio de la ciudad santa en todo el mundo cristiano.

Guía para el camino del peregrino, compendio del buen hacer del cristiano, libro litúrgico, compilación sobre los milagros de Sant Iacobi, la traslación de su cuerpo y las conquistas de Carlomagno. Este contenido convierte al Codex Calixtinus en una obra de un valor incalculable. Sus autores no pudieron llegar a imaginar la trascendencia que su obra tendría en el futuro.

La desaparición del mismo en la actualidad, de no poder ser recuperado, dejará huérfanos de su conocimiento directo (afortunadamente hay ediciones facsímiles) a las futuras generaciones interesadas en el estudio de las peregrinaciones a los lugares sagrados para el catolicismo, desde una perspectiva de la sociedad medieval que vio nacer este fenómeno espiritual.

Su robo servirá simplemente para que algún personaje acaudalado, un entendido en la materia o simplemente un excéntrico, ostentoso y caprichoso individuo, exhiba con un orgullo manchado este tesoro de la literatura medieval ante los ojos impasibles de aquellos eruditos a la violeta que posiblemente acudirán a sus lujosas fiestas, juergas donde el exceso de burbujas de Dom Pérignon les impidan apercibirse de la importancia de ese puñado de papel amarillento que ven.

Aunque lo más probable es que el “ladrón” en cuestión muestre un atisbo de inteligencia ocultando la posesión del códice y, desgraciadamente, su secreto provocará que nunca más podemos volver a saber de él. Que nos sirva de consuelo que al menos para alguien se habrá acabado la crisis al satisfacer este encargo.

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