White Riot, y los disturbios del carnaval de Notting Hill

5 sep, 2011 por



La muerte de Mark Duggan, un joven negro de 29 años, por disparos de la policía en el norte de Londres el 4 de agosto de 2011 fue el desencadenante, más o menos justificado, de unos disturbios que duraron una semana y que se extendieron de la capital inglesa a otras ciudades como Birmingham o Manchester.

Los tumultos comenzaron ante la comisaría del barrio londinense de Tottenham, durante una protesta encabezada por la familia del propio Duggan. Si aquellos primeros enfrentamientos nos impactaron, la extrema violencia que se desató durante los días siguientes resultaba desconcertante.

Quienes buscaron una explicación a los disturbios lo tenían fácil. Ese tipo de enfrentamientos no es tan raro en algunos barrios de Londres, donde la siempre severa autoridad británica choca con una población relegada a la categoría de lumpen irredimible y, según ciertos sectores de la sociedad, culpable.

No era la primera vez que estos choques inflamaban, literalmente, las calles del Reino Unido.

No deja de ser irónico que el Gobierno británico eligiera London calling, la canción de The Clash, para la campaña publicitaria de los juegos olímpicos de Londres 2012. Hay otra canción, también de The Clash, que nos vino a la cabeza a muchos mientras veíamos en la televisión a aquellos adolescentes saqueando tiendas de moda, deportes o electrónica.

La canción era White Riot (‘Disturbio blanco’).

The Clash habían debutado en los escenarios de Londres el 4 de julio de 1976, el mismo verano de los disturbios de Notting Hill. Su actuación no debió de ser muy buena, pues su manager Bernie Rhodes les sugirió que no volvieran a tocar en directo hasta que no se conocieran mejor.Así que Joe Strummer (voz), Mick Jones (guitarras), Paul Simonon (bajo) y Terry Chimes (batería) se encerraron en su local de ensayo londinense de Camden  a tocar, conocerse y componer. El primer single de The Clash, con la canción 1977 en la cara B, White Riot, fue publicado el 18 de marzo de 1977. En 1:59 ―lo que según Baker, uno de los roadies de The Clash, era el doble de lo que solía durar la canción en directo―, el grupo llamaba a los blancos a enfrentarse a la autoridad del mismo modo en que lo hacían los negros.

La canción acabaría en el primer disco de la banda, The Clash, publicado en abril de 1977 en el Reino Unido. Para la edición estadounidense del homónimo álbum de debut de The Clash, la banda incluyó una versión menos cruda, con una introducción distinta en la que se oían las sirenas de la policía. Esos tres segundos extra al comienzo de la canción le permitieron superar la barrera de los dos minutos.

Es muy probable que cuando Strummer y Jones compusieron la canción estuvieran inspirados por The Ramones, a los que habían visto actuar al día siguiente de su propio debut, el 5 de julio, en el legendario Dingwalls Club de Camden.

El 29 de agosto de 1976 volvían a actuar, teloneando junto a The Buzzcocks a The Sex Pistols, en un concierto que muchos consideran un momento histórico del punk. Los disturbios del carnaval de Notting Hill que inspirarían White Riot comenzaron al día siguiente de ese histórico concierto.

Joe Strummer y Paul Simonon se encontraban en el carnaval de Notting Hill cuando la violencia estalló, al parecer en el momento en que varios jóvenes se enfrentaron a unos policías que trataban de arrestar a un carterista. Aquellos dos jóvenes punks que eran Strummer y Simonon no podían contentarse con ser simples testigos de lo que sucedía, y decidieron participar, poniéndose del lado de quienes atacaban a la policía.

Según el propio Simonon, la canción trataba de animar a los jóvenes blancos a levantarse y exigir justicia social, tal y como habían visto a los negros hacerlo en Notting Hill con total desprecio de la autoridad.

 

White riot – I want a riot

White riot – a riot of my own

White riot – I want a riot

White riot – a riot of my own

 

Black people gotta lot a problems

But they don’t mind throwing a brick

White people go to school

Where they teach you how to be thick

 

An’ everybody’s doing

Just what they’re told to

An’ nobody wants

To go to jail!

 

All the power’s in the hands

Of people rich enough to buy it

While we walk the street

Too chicken to even try it

 

Everybody’s doing

Just what they’re told to

Nobody wants

To go to jail!

 

Are you taking over

or are you taking orders?

Are you going backwards

Or are you going forwards?

 

Disturbio blanco – Quiero un disturbio

Disturbio blanco – Un disturbio propio

Disturbio blanco – Quiero un disturbio

Disturbio blanco – Un disturbio propio

 

Los negros tienen un montón de problemas

Pero no les importa tirar un ladrillo

Los blancos van a la escuela

Donde les enseñan a ser unos cazurros

 

Y todo el mundo hace

Lo que les dicen

Y nadie quiere

Ir a la cárcel!

 

Todo el poder está en manos

De los bastante ricos para comprarlo

Mientras nosotros caminamos por las calles

Demasiado acobardados para siquiera intentarlo

 

Y todo el mundo hace

Lo que les dicen

Y nadie quiere

Ir a la cárcel!

 

Vas a tomar el control

o vas a tomar órdenes?

Vas hacia atrás

O vas hacia delante?

 

Notting Hill concentraba entonces la mayoría de la población afrocaribeña que vivía en la capital británica, y que había llegado al país después de la Segunda Guerra Mundial. El aumento de la población negra fue muy mal recibida por la clase obrera blanca, lo que la ultraderecha, siempre atenta al descontento del proletariado para aglutinarlo y utilizarlo para sus fines políticos, supo aprovechar.

Los primeros disturbios raciales de Londres se produjeron, asimismo en el barrio de Notting Hill, en 1958. Durante varias semanas entre agosto y septiembre, jóvenes blancos atacaron a la población negra, así como negocios propiedad de ciudadanos de origen indio. La mayoría de los detenidos en aquella ocasión fueron chicos blancos. Al igual que ocurriría con los disturbios del verano de 2011, las condenas fueron “ejemplares”.

Un año después, la activista negra Claudia Jones inauguró el carnaval de Notting Hill, que con un millón de visitantes al año es hoy por hoy el mayor carnaval de Europa. Si bien los mismos vecinos del barrio, y quienes lo vieron nacer, afirman que ha perdido su esencia y que no pasa de ser una atracción turística más de Londres, nació para permitir que la población negra de origen caribeño pudiera salir a unas calles que sentían hostiles y enajenadas por una violencia racial que las autoridades no se tomaban la molestia de controlar.

Si bien la violencia no estaba nunca del todo ausente durante el carnaval de Notting Hill, en los disturbios de 1976 se produjo un cambio. Esta vez quienes tomaban las calles no eran los blancos pobres azuzados por la ultraderecha, sino jóvenes negros igualmente pobres que, en un contexto de crisis económica, tenían que sumar el racismo a su larga lista de problemas.

La Inglaterra blanca, libre de inmigrantes, era la panacea para todos los males, la solución que la derecha vendía a la clase obrera blanca, y que la mantenía dócil social y políticamente. Lo que The Clash pedían en su canción era que los blancos se rebelaran del mismo modo que habían visto hacer a los jóvenes negros en el verano de 1976.

Unos años más tarde, otra canción de The Clash, en su disco Sandinista, volvería a tocar el mismo tema. En Something about England, un viejo que vive en la calle cuenta cómo en la Inglaterra posterior a la Primera Guerra Mundial, libre de extranjeros, nunca se había hecho nada por reducir un ápice la enorme brecha abierta entre ricos y pobres.

Más de 30 años después, se sigue hablando de tensión racial, pobreza y exclusión social para explicar los disturbios que en el verano de 2011 nos hicieron preguntarnos qué estaba ocurriendo en el corazón de Inglaterra. Sin embargo, la imagen que recordaremos de ellos no serán las fachadas calcinadas de los edificios, los coches incendiados o las barricadas en las calles. Lo que quedará de estos disturbios, tan distintos de los que llevaron a The Clash a escribir White Riot, serán los adolescentes matando a golpes a un jubilado, el atropello mortal de tres musulmanes en Birmingham que querían proteger los negocios de su calle de los saqueos, y los chavales entrando en tiendas de moda y saliendo con ropas de marca, televisores y equipos de alta fidelidad.

El chico blanco se ha levantado por fin, pero no lo ha hecho contra la autoridad, sino por su derecho a participar en el sueño del consumo.

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1 Comentario

  1. Recuerdo que por entonces pensé más en otra canción de The Clash “London’s Burning” aunque pensándolo bien esta es más apropiada

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