Memoria e Historia. Santos Juliá, historiador

26 dic, 2011 por



Si hay un historiador español en activo cuyos análisis de la realidad del país que es el objeto de sus investigaciones merezcan la pena ser leídos ese es el ferrolano Santos Juliá. Alguien incluso a quien colegas de la categoría de José Álvarez Junco o Mercedes Cabrera y periodistas como el recientemente desaparecido Javier Pradera le han dedicado en los últimos meses un elocuente homenaje libresco.

Juliá es un creador de opinión, un intelectual en el noble sentido de la palabra, y lo es en tanto que sociólogo devenido historiador y en tanto que escritor sin más. Y Marcial Pons, cuyo sello Historia ya debutara en 1999 precisamente con Juliá, acaba de publicarle el enésimo libro en su magnífica producción, un volumen muy especial pues amén de ser un recorrido autobiográfico por su profesión como historiador, como autor, como escritor, es a la vez una indispensable reflexión sobre la Transición española a la democracia (él que es un auténtico especialista en la Segunda República española y, siguiendo ese hilo, de la Guerra Civil y del franquismo) y una nueva demostración de su ya célebre adagio “La memoria es una cosa y la historia es otra”.

Este Elogio de Historia en tiempo de Memoria de que hablamos nos acerca a un artesano de los de verdad, orgulloso sin atavismos de su oficio de historiador, de los que renuncia a la posesión del derecho exclusivo a ocuparse del pasado y a cambio nos rinde la pleitesía de considerarse tan solo un recolector de testimonios para que sepamos enfrentarnos al pasado, a nuestro pasado.

Para Santos Juliá la historia es, entre otras cosas, “la memoria colectiva de los pueblos”, y para Santos Juliá la Transición no se fundó en el miedo obsesivo o en la aversión al riesgo, antes bien lo hizo porque procedió a “pactar el futuro”, aprovechando una idea, la pactista, que ya venía siendo trabajada desde mediados de la década de 1950 por la oposición comunista. Y, para Santos Juliá, por último, y para quienes seguimos sus razonamientos profundamente historiográficos, los hechos y los actos anteriores a los acuerdos fundadores de nuestro nuevo Estado posfranquista “tienen que ser olvidados como condicionantes del presente y futuro, como factores políticos. Hay que asimilarlos y explicarlos como historia”.

Retomando lo que el sociólogo y aun no ministro socialista José María Maravall había escrito ya en 1982, lo que ocurrió para nuestro autor tras la defunción del dictador Francisco Franco fue una “transición por transacción”, lograda gracias a que se produjeron “presiones desde abajo” pero también “acuerdos por arriba”, eso sí después de una “profunda transformación de la sociedad” durante el propio régimen franquista.

Aburrido de los inacabables debates “sobre la eterna cuestión del nombre de la rosa”, las discusiones “sin fin sobre puras abstracciones”, Juliá nos lega una lapidaria frase que a modo de guía nos reconforta ante los dimes y diretes de una disciplina evidentemente contradictoria pero no caprichosa: “la historia cambia a medida que se transforma la experiencia del presente”. Y eso lo dice para aclararnos que el tan traído y llevado fracaso de España como moneda de cambio que explica todo lo que ocurre en su país, el mío, desde el 98, no es sino una falsa moneda más bien que hoy ya no cuela, aunque durante décadas sirviera a quien sirvió para explicar afortunadamente los males de un país guerracivilesco y presa de la megalomanía de un dictador bien aposentado.

 

 

Elogio de Historia en tiempo de Memoria

Santos Juliá

 

Lugar y año de edición: Madrid, 2011

 

Marcial Pons, Ediciones de Historia

 

238 páginas

 

 

 

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3 Comentarios

  1. Por ser el primer día de 2012, acabo de leer un artículo suyo publicado en El País (31-12-2011). Me parece francamente interesante.

  2. Germán

    Dice usted: “Retomando lo que el también historiador y aun no ministro socialista José María Maravall había escrito…”. Confunde Vd. a padre e hijo. El historiador fue José María Maravall y Casesnoves, padre del quien fue ministro de Educación entre 1982 y 1988, José María Maravall Herrero. Éste, el hijo, estudió Derecho y ha sido Catedrático de Sociología de la Complutense hasta su jubilación al cumplir los 70 años, en 2012.

    • Confundo la profesión más bien del hijo, que es quien dice lo que digo que dijo. Agradezco su precisión aunque para ser más precisos, lo que debería de ser cambiado (y cambio ahora mismo) es la profesión del hijo, que no era como el padre historiador sino como usted bien apunta sociólogo.
      Gracias.

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