El Capitán Trueno contra Franco y Saladino

Por . 23 enero, 2012 en Reseñas
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Desde que la pluma de Víctor Mora (Barcelona, 1931-2016) y el pincel de Miguel Ambrosio Zaragoza, Ambrós (Valencia, 1913-1992), crearon en 1956 el personaje de historieta El Capitán Trueno, tal ha sido su éxito y su conexión con el público que no ha pasado una sola década sin nuevas aventuras o reediciones del emblemático cómic ambientado en una ucrónica pero tremendamente aventurera Edad Media.

Así, ahora, Ediciones B, heredera de la mítica Bruguera, lleva a cabo, bajo el título “El nuevo y genuino Trueno Color”, una ambiciosa reedición de los cuadernillos originales remontados en páginas de dos por una y coloreadas, en un grandioso formato, y recogiendo en cada volumen todas las portadas originales, tanto de los cuadernillos de los años 50 y 60 del siglo pasado como de las colecciones de Trueno Color, cuyas portadas realizara el legendario Antonio Bernal Romero (Barcelona, 1924).

Esta nueva edición del clásico, que coincide con una controvertida película cuya reseña se puede visitar también en esta revista  y con nuevas aventuras del héroe, recupera de las manos de la censura algunas escenas de violencia que le fueron evitadas al lector de la época.

Curiosa pero afortunadamente calamitosa censura aquella que eliminaba puñales de los cadáveres muertos por arma blanca, pero no se preocupaba, en el contexto de una dictadura, la del general Francisco Franco, de los profundos valores democráticos que Trueno y sus amigos defendían por todo el globo terráqueo, dentro de aquellas inverosímiles tramas que hoy podemos revisar con deleite.

El personaje de Mora, un escritor republicano que tuvo muchos y muy graves problemas con las autoridades de la época, no en vano, es un héroe antifranquista situado en un intencionadamente poco riguroso medioevo. Poco riguroso porque lo que se buscaba era proporcionar un formato de aventura y evasión al lector y poco riguroso porque la pasión por la libertad de los autores de aquellos no tan inocentes tebeos no podían sustraerse a la eterna lucha de la luz contra la oscuridad y de la libertad contra la tiranía, aunque fuera trasladando valores y conceptos anacrónicos.

Desde el comienzo de la epopeya de Trueno, en el asedio de San Juan de Acre, en las Cruzadas, donde aparecen dos personajes históricos –Ricardo Corazón de León y Saladino–, es evidente que la intención de los autores no es explicar una época sino divertir al lector con el sentido de la justicia y el romance de Trueno y Sigrid y el contrapunto cómico de Goliath y Crispín. Las aventuras, que se suceden sin pausa, llevan a Trueno en todos los medios de transporte de la época, e incluso en alguno desubicado y traído a colación por la magia de la anticipación científica retrofuturista, como el globo aerostático inventado por el mago Morgano, por todos los lugares del planeta, donde es frecuente que los tiranos locales más diversos sean depuestos por nuestros héroes, que dejan al frente de las comunidades liberadas a líderes ilegítimamente derrocados por aquellos, en un claro alegato antifranquista.

Un alegato contra el franquismo, encerrado en narraciones juveniles al alcance de los niños, que se convirtió en un best-seller sin parangón, como demuestra el hecho de que se vendieran 350.000 ejemplares semanales en los mejores momentos de la serie. Una cifra jamás alcanzada por ningún otro tebeo en España y que apenas podrían atreverse a soñar los editores españoles de libros, incluso con los novelistas más señeros de nuestras letras, ni antes, ni ahora.

Cualquier lector que se acerque a las aventuras del Capitán Trueno, y esta nueva edición del clásico es una excusa formidable para hacerlo, puede buscar la fuente histórica a través de una doble vía. Una es la del medievalismo popularizado en los medios de comunicación de masas y en la literatura popular, lo cual no es moco de pavo, ya que es interesante averiguar por qué un periodo con tan mala prensa entre los historiadores y los moralistas del progreso social divierte tanto desde siempre al personal. La otra es acercarse al modo en que muchos españoles, niños y adolescentes, conocieron en los años 50 y 60 aquella idea de la izquierda antifranquista de que otro mundo, incluso en aquella España gris, era posible.

Además, claro está, tenemos la tercera vía, que yo recomiendo encarecidamente a todos los lectores de Anatomía de la Historia: el disfrute inocente, puro y duro, sin excusas, de los hermosos dibujos de Ambrós y el resto de dibujantes que le fueron sustituyendo con los años, aún sin llegar nunca a la altura del genio valenciano, y las trepidantes y divertidas historias de Mora.

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El nuevo y genuino Trueno color.

Las aventuras del Capitán Trueno 1, 2, 3, 4, 5…

Víctor Mora-Ambrós

 

Barcelona 2009, 2010, 2011

Ediciones B

Páginas: 112 (cada volumen)

 

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Nací en Madrid en 1967 y desde niño quise ser periodista, lo que por desgracia logré, ya que no era difícil. Desde que recuerdo, escribo y escribo sin parar. Sobre todas las cosas. Mucho sobre política, que es mi campo profesional. También sobre Historia. Mi nombre figura –al menos las iniciales- al pie de cerca de 70 voces de los dos diccionarios correspondientes a la imprescindible Enciclopedia de Historia de España dirigida por Miguel Artola. Tuve como profesor a Carlos Seco Serrano en la Facultad de Ciencias de la Información y en su asignatura obtuve una de las dos matrículas de honor que conseguí en la carrera. No le den vueltas, es un profesor que me gustó mucho.

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  • (no será publicado)

  1. gravatar angel rodriguez cardona Responder
    enero 30th, 2015

    Magnífico análisis del clásico entre los clásicos hispanos.

  2. gravatar Miguel Ángel Novillo López Responder
    enero 25th, 2012

    Ricardo,
    te felicito por el artículo. Gracias por ponernos al día. Un saludo,
    MAN