Eduardo Martínez de Pisón tira del hilo imaginario de la seda

1 feb, 2012 por



En este mundo globalizado donde parecen no existir las distancias sorprende que todavía haya quien se empeñe en descubrir nuevos territorios y fronteras. Pero lo que todavía sorprende más es que ese alguien lo consiga. Ese alguien es Eduardo Martínez de Pisón.

Y lo hace saboreando de cada momento, viendo los paisajes con ojos de niño, describiendo los escenarios que va recorriendo apoyándose con fotos y mapas que acompañan a su relato.

La primera parte se centra en establecer un marco temporal que sirve para ordenar un relato que se desarrollará por grupos de etapas y territorios. La condición de geólogo de Martínez de Pisón queda reflejada en la travesía de las grandes cordilleras hasta encontrar los grandes desiertos. No son territorios fáciles de recorrer por sus especiales condiciones tanto climáticas como por su configuración.

La Ruta de la Seda se convirtió en un cordón imprescindible por su función comercial pero también por el acercamiento de las diferentes culturas que vivían a lo largo de su recorrido. Culturas que ya han sido descritas desde hace siglos por los numerosos viajeros que anduvieron por sus caminos dejándonos su crónica y que el autor, consciente de ello, intenta completar con su visión particular de la ruta.

Martínez de Pisón tira del hilo imaginario de la seda para ofrecernos un testimonio plagado de belleza, compartiendo su forma de mirar con nosotros y devolviéndole al hecho de viajar un poco de la magia que antaño impregnaba a las expediciones que recorríanla Ruta dela Seda.

 

Eduardo Martínez de Pisón

El largo hilo de seda. Viaje por las montañas y los desiertos de Asia Central

Fórcola Ediciones

Madrid, 2011

202 páginas

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