Operación Baldur: sorpresa en Scapa Flow (I)

22 feb, 2012 por



Emulando sus fulminantes éxitos terrestres, Alemania comenzó la Segunda Guerra Mundial en el mar con un sorprendente ataque a la base principal de la flota británica en Escocia. El protagonista fue el submarino U-47 al mando del capitán Günther Prien.

 

Los submarinos y el rearme alemán

Cuando Alemania comenzó a rearmarse con la llegada de Hitler al poder en 1933, la marina de guerra o Kriegsmarine se convirtió en la “Cenicienta” del expansivo presupuesto militar nazi. Para un país inmerso en una larguísima depresión económica la construcción de grandes unidades navales tenía un precio prohibitivo.

Por otro lado, el Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial, limitaba en gran medida el tamaño de la flota que las potencias vencedoras consentían a Alemania y su artículo 181 prohibía expresamente la construcción de submarinos.

Esto comenzó a cambiar a partir de 1935 con el Acuerdo Naval anglo-alemán en el que los británicos aceptaban un aumento de la flota germana. Sin embargo, para entonces el estamento militar alemán estaba imbuido de dos características que la derrota enla Gran Guerra y las limitaciones impuestas por Versalles habían hecho complementarias: el gusto por la innovación y el afán de revancha.

Dejemos para otro artículo el ponderar los efectos que estos sentimientos produjeron en la doctrina militar hitleriana con respecto al uso de los medios blindados o la aviación. En lo referente a la guerra submarina, supusieron la creación de una élite de capitanes formados en una institución de engañoso nombre, la Unterseebootsabwehrschule (Escuela de Guerra Antisubmarina) de Kiel. Las lucubraciones de los responsables del U-Bootswaffe (Arma Submarina) acerca de las potencialidades de los sumergibles abarcaron desde la construcción naval hasta la estrategia más adecuada para su utilización.

Pero la U-Bootswaffe constituía tan sólo un pequeño departamento dentro de la estructura mucho mayor de la Armada. Su jefe, el entonces Kapitän zur See (‘capitán de navío’) Karl Dönitz, un visionario oficial que había servido en submarinos durante la última contienda, sabía que necesitaba éxitos espectaculares para llamar la atención de Hitler hacia su pequeño grupo de valientes. La génesis de la Operación Baldur está en esa necesidad de reconocimiento.

Dönitz y el responsable de operaciones (Admiralstabsoffizier o A1) de su Estado Mayor, Kapitänleutnant (‘teniente de navío’) Victor Otto Oehrn, diseñaron un plan para golpear a la Armada británica en su guarida más segura, la rada de Scapa Flow, en las islas Orcadas. Este emplazamiento, situado en el extremo septentrional de Escocia, fue designado por el almirante John “Jackie” Fisher como base principal para la Grand Fleet británica antes dela Gran Guerra.

 

El estigma de Scapa Flow

Recordemos que la contienda terminó cuando los marineros de la Flota de Alta Mar (Hochseeflotte) se amotinaron en noviembre de 1918, negándose a efectuar una última salida suicida contra la Armada británica. Ante estos graves hechos el gobierno alemán se descompuso, el káiser Guillermo II se exilió a Holanda y el Estado Mayor pidió un armisticio. Bajo los términos de éste,la Flota de Alta Mar alemana fue internada en Scapa Flow, con tripulaciones reducidas y sin munición ni apenas combustible.

Los vencedores debatieron el reparto de la flota alemana en las sesiones finales de la Conferenciade Versalles. Pero los marinos germanos no estaban dispuestos a sufrir tamaña indignidad. La mañana del 21 de junio de 1919, el Konteradmiral (‘contralmirante’) Ludwig von Reuter dio orden en clave de barrenar las naves. La flota imperial obedeció unánime esta orden de suicidio.

Setenta y cuatro navíos en total (diez acorazados, diez cruceros, cuarenta y cuatro destructores y otros buques menores) fueron saboteados por sus propias tripulaciones y hundidos entre Gutter Sound y Hoy Sound, en el extremo occidental de la bahía. Scapa Flow había sido, pues, el escenario de la vergüenza y de la redención dela Armadaalemana. Ahora lo sería también de su venganza.

La Segunda Guerra Mundial comenzó ferozmente en el mar. El 3 de septiembre de 1939, día del ultimátum británico a Alemania, el capitán del U-30, Fritz-Julius Lemp, mandaba a pique al vapor Athenia, contraviniendo los términos de la Convención de La Haya. Murieron 112 personas. A lo largo del mes de septiembre, los submarinos alemanes hundieron 52 barcos, la mayoría mercantes británicos, aunque el U-29 de Otto Schuhart se apuntaría ya una gran victoria al torpedear al portaaviones HMS Courageous el día 17.

Mientras tanto, Scapa Flow recobraba protagonismo. Aunque el fondeadero había caído en desuso durante el período de entreguerras, a medida que la situación política se hizo más inestable a lo largo de 1939, recuperó el favor del Almirantazgo británico. La rada, con forma de herradura y gran extensión (21 km de oeste a este y 16 de norte a sur, en su anchura máxima), se extendía al sur de la más extensa de las Orcadas, conocida como Mainland o Pomana, y podía cobijar una flota considerable.

Alrededor de esta gran bahía se situaban varias islas, las más grandes de las cuales en el sentido de las agujas del reloj son las de Burray, South Ronaldsay, Flotta, Hoy y Graemsay. Entre ellas existían pasajes que daban acceso a la ensenada interior y que se encontraban bloqueados por pecios hundidos y barreras antisubmarinas operadas por remolcadores.

El paso principal a Scapa Flow en Hoxa Sound, protegido por barreras antisubmarino operadas por remolcadores (Foto Imperial War Museum: A 9953).

En la Royal Navy estaban convencidos de la invulnerabilidad de la base ante la amenaza submarina. De hecho, durantela Primera Guerra Mundial, dos sumergibles alemanes habían intentado penetrar sus defensas pero ambos fueron hundidos. Dönitz, en cambio, creía que un ataque con éxito era difícil pero factible.

 

Planeando un golpe sensacional

Entre el 13 y el 18 de septiembre, el U-14, un pequeño submarino costero tipo IIB, mandado por el Kapitänleutnant Horst Wellner, se colocó en posición frente a las Orcadas. Con la información acopiada en esta misión y las fotografías de un reconocimiento aéreo de la Luftwaffe (Fuerza Aérea), Dönitz decidió llevar a cabo su plan.

Había detectado una posible vía de entrada a través de Holm Sound, el acceso más oriental de Scapa Flow, situado entre Mainland y Burray. Este estrecho se dividía en tres canales al estar situados entre ellas dos pequeños islotes, Lamb al norte y Glims al sur. Entre Mainland y Lamb se extendía Kirk Sound, de poco más de un kilómetro de longitud. Este canal estaba deficientemente defendido por redes antidestructores que databan de la guerra anterior y los pecios de tres buques hundidos para evitar la incursión de submarinos. De hecho, Kirk Sound era franqueado cotidianamente sin mayores problemas por pequeñas embarcaciones de pescadores locales.

La mayor complicación para una penetración por este punto se debía a las fuertes corrientes de salida, que alcanzaban velocidades de más de diez nudos, lo que superaba la velocidad máxima de un submarino sumergido, además del escaso calado disponible, que no superaba los siete metros, lo que obligaba a efectuar el paso en superficie. Por ello, los planificadores alemanes se dieron cuenta de que era necesaria la elección de un momento en que las condiciones atmosféricas fueran ideales.

Consideraron propicia la noche del 13 al 14 de octubre siguiente, en la que se darían a la vez dos circunstancias óptimas: una de las mareas más altas del año coincidiendo con una luna nueva. El submarino que llevaría a cabo la operación debería cruzar Kirk Sound, de noche, emergido y a gran velocidad. Era necesario encontrar un capitán a la vez templado y audaz para tal gesta.

 

Un intérprete para la partitura

Gunther Prien & Karl Dönitz (Foto Imperial War Museum HU 2223).

Dönitz no tuvo duda a la hora de elegir. El Kapitänleutnant Gunther Prien, de 31 años, le parecía el hombre ideal. Nacido en Osterfeld (Turingia), en 1908, había pasado su niñez en la ciudad hanseática de Lübeck. Enrolado desde los quince años en la marina mercante, se afilió al Partido Nazi en 1932 (una rareza entre los miembros del U-waffe que compartía con el propio Dönitz) e ingresó al año siguiente en la Reichsmarine, sirviendo primero en el crucero ligero Königsberg antes de ser transferido al Arma Submarina en 1935.

Durante la Guerra Civil española sirvió como primer oficial (Erster Wachofficier o IWO) en el U-26, al mando del Korvettenkapitän (‘capitán de corbeta’) Werner Hartmann, en misión de patrulla costera. El 17 de diciembre de 1938, siendo todavía Oberleutnant zur See (‘alférez de navío’), a Prien le fue asignado su propio submarino, el U-47, y se convertía así en el oficial de menor rango al que se le había concedido el mando de una de estas modernas unidades.

Era el U-47un submarino tipo VIIB, construido en los astilleros Krupp-Germaniawerft de Kiel, con unas medidas de 65,50 metros de eslora, 6,20 de manga y 4,74 de puntal, y desplazaba 753 toneladas en superficie y 857 sumergido. Iba propulsado por dos motores diesel que entregaban 1.400 caballos de potencia, lo que le permitía alcanzar más de 17 nudos en superficie. Acoplados a los mismos cigüeñales, dos motores eléctricos de 375 caballos proporcionaban una velocidad de 8 nudos en inmersión.

Gunther Prien a la cabeza de la tripulación del U-47 (Foto www.uboatarchive.de).

La nave pertenecía al tipo “oceánico”, es decir, poseía suficiente autonomía (6.500 millas náuticas) como para realizar patrullas en el Atlántico. Equipaba cuatro tubos lanzatorpedos en proa y uno en popa, además de un cañón naval de 88 mm. Podía llevar una carga de 26 minas o bien 14 torpedos de 533 mm, cargados con cabezas explosivas que contenían 280 kg de torpex, un compuesto derivado del TNT. Con un complemento de 44 hombres, constituía una formidable máquina de combate.

Dönitz convocó a Prien después de que éste regresara de su primera patrulla de guerra, en la que había hundido tres mercantes británicos. La tarde del domingo 1 de octubre de 1939, expuso su plan y le dio 48 horas para considerarlo. Sólo un día después, Prien respondió afirmativamente, y tras algunas preparaciones en las que también participaron Oehrn y Wellner, el U-47 partió de Kiel el 8 de octubre, con el tiempo justo para alcanzar las Orcadas en la fecha señalada.

Atravesando el canal de Kiel para evitar la circunnavegación de la península de Jutlandia, el submarino salió a las aguas abiertas del mar del Norte. En su travesía hacia Escocia, el U-47 permanecía sumergido en el fondo durante el día para salir y avanzar a toda máquina de noche. Su capitán había mantenido en secreto a la tripulación su objetivo final.

El U-47 entrando en las instalaciones de Krüpp, en el puerto de Kiel (Foto Imperial War Museum HU 54350).

Al anochecer de 12 de octubre, el U-47 se encontraba en posición a menos de dos millas náuticas del punto que Prien había señalado en su libro de derrota y sin haber hecho ninguna medición manual por el camino, lo que da idea de la pericia del capitán. Los británicos no habían tomado aún medidas de oscurecimiento en la costa, y el primer oficial, el Oberleutnant zur See Engelbert Endrass, conocido como “Bertl”, que se convertiría posteriormente en un gran as de submarinos, adivinó el destino de la nave. Prien asintió: “Mañana entraremos en Scapa Flow”.

 

La segunda y última parte, en Operación Baldur: sorpresa en Scapa Flow (y II)

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2 Comentarios

  1. Buenas noches:
    Excelente articulo sobre uno de los grandes golpes de mano de los submarinistas alemanes. Espero la segunda parte. Enhorabuena.
    Aitor Pérez

  2. David Menaza

    Gracias, Aitor. Siempre sientan bien los parabienes. Más en quince días.

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