Los visigodos

7 mar, 2012 por



Nuestros antepasados nórdicos

Mucho se habla de la herencia musulmana y judía, que forman con la cristiana las Tres Culturas, un obelisco de nuestra historia tan inamovible que parece no haber más. Y lo hay, vaya si lo hay. Existen además la latina y la germánica, ramas tan poderosas o más que las anteriores, pues ellas se fundieron por completo con el tronco nativo y celtíbero para formar el ser común de España, antes de que surgieran los reinos y regiones medievales.

Y no me refiero a los rancios postulados de Sánchez-Albornoz ni a los delirios de su oponente don Américo Castro, sino a la verdad de una realidad histórica que conforma el ADN de lo español, su fenotipo adquirido, como demuestra el hondo sentido de la noción “Patria Hispana”.

Esta voz, desgarrada por los tirones y pisoteos de “hunos” y “hotros”, no tiene nada que ver con aquel señor bajito del nacional-catolicismo aunque la monopolizara a su antojo. Resume, en matrimonio semántico y de manera brillante varios conceptos: la noción femenina de “tierra madre” acuñada por el Derecho latino y su ius solis, fusionada al concepto masculino de vaterland o ‘tierra padre’ de los germánicos con su ius sanguinis. Y no digamos cuando el lexema se convierte en Madre Patria para los trasterrados en América y quienes no guardan rencor por la península Ibérica en las repúblicas hermanas. En este caso resume, con apoteosis de hallazgo lingüístico, una filosofía que nació de dos culturas, dos modos casi antagónicos de entender la vida en sociedad. Un padre y una madre de los que somos, querámoslo o no, herederos.

Echemos un vistazo pues a la fascinante epopeya de aquellos nórdicos que salieron de Gothia y tras recorrer Europa se asentaron en Hispania, la rica provincia del Imperio romano que ellos elevaron a reino independiente y unidad política.

Os animo a viajar por la Historia.

Y a disfrutar con ella.

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