Desperta Ferro: nueva revista de Historia militar

2 abr, 2012 por



No es un secreto para nadie que España no es, por decirlo suavemente, un país que destaque por el nivel de conocimientos históricos de su población. Esta situación es especialmente grave en el campo de la Historia militar, donde además la comparación con otros países de nuestro entorno, como Francia y Gran Bretaña, es, y nunca mejor dicho, odiosa.

Para comprobar esta realidad solo hay que fijarse en algunas festividades (muy) populares como son los desfiles de presuntos legionarios romanos que participan en muchas de las procesiones de la Semana Santa. El equipo de estos romanos refleja el nivel de conocimiento que se tenía sobre el ejército de la Urbs a principios del siglo XX y que provenía exclusivamente de las fuentes iconográficas, especialmente de los relieves de la Columna Trajana. Es todo un misterio cómo dichos romanos han conseguido mantenerse impermeables a la información obtenida en los numerosos descubrimientos arqueológicos de los últimos cincuenta años que han revolucionado nuestro conocimiento sobre la panoplia romana.

Por supuesto el objetivo de las procesiones de Semana Santa no es la recreación histórica, pero en este caso costaría lo mismo hacer las cosas bien, en vez de tan mal, y es sintomático que esto no le importe a casi nadie.

Más grave aún es el caso de las fiestas de moros y cristianos, donde la celebración tiene como coartada un acontecimiento histórico concreto, a menudo la reconquista de la villa de turno por las tropas cristianas. En ellas los moros aparecen caracterizados como un cruce entre Alí Babá y una drag queen y los cristianos como clones del Capitán Trueno.

Lo más curioso de todo es que, como habrá comprobado cualquiera que visite con regularidad la sección de novedades de Historia de las librerías de su localidad, en los últimos años se ha producido un auténtico boom de publicaciones sobre Historia militar, reflejo evidente del interés de una parte del público por estos temas. Con todo, desde el punto de vista de la calidad el resultado ha sido bastante desigual: junto a obras correctas o buenas se publican verdaderas chuflas que carecen del mínimo rigor científico exigible a una publicación histórica, aunque sea de divulgación.

Es por todo esto que es especialmente afortunada la aparición de una nueva revista de divulgación histórica: Desperta Ferro. Esta publicación, que hace más de año y medio que inició su andadura, tiene su centro de interés, como indica su portada, en la Historia política y militar de la Antigüedad y el Medievo.

Cada uno de sus números es temático. El primero estuvo dedicado a La caída de Roma, el segundo a La amenaza celta, el tercero a La herencia vikinga…. Eso sí, el último artículo de cada entrega está dedicado a avanzar la materia del siguiente volumen.

Además de los artículos históricos, la revista cuenta con cuatro secciones dedicadas a las reseñas de libros, las miniaturas, los juegos de tablero y los de ordenador.

Si hay un único término que sirve para calificar Desperta Ferro este es, sin duda, la calidad: calidad de los contenidos y calidad gráfica. Por sus contenidos la revista pertenece a eso que los franceses llaman haute divulgation y en ella escriben tanto historiadores consagrados, entre los que se cuentan primeras espadas en sus respectivos campos como Fernando Quesada, Stephen Turnbull y Enrique Martínez Ruiz, como jóvenes investigadores. En cualquier caso, el denominador común de todos estos profesionales es el rigor con el que abordan su trabajo, reflejo del cual es la bibliografía que acompaña cada artículo (una reducida con las cuatro o cinco referencias más importantes en papel, mientras que la bibliografía completa puede consultarse en la página web de la revista).

Desperta Ferro también destaca por su dimensión internacional, ya que hasta el momento ha publicado trabajos de historiadores procedentes de Francia, Gran Bretaña, Italia, Austria, Suecia, Finlandia, Chequia, Turquía, Estados Unidos y México.

El otro gran pilar de la revista es su calidad gráfica, tanto en la fotos (todas en color), como en los detallados mapas y las numerosas ilustraciones, obra de una hornada de dibujantes españoles como José Daniel Cabrera Peña, Rocío Espín Piñar o Ángel García Pinto, que en conjunto resultan un complemento excelente de los textos y consiguen darle una dimensión muy visual a la publicación.

Dentro de su ámbito cronológico, aunque con alguna incursión fuera de sus fronteras como el interesante Especial sobre la Guerra de los Treinta Años, lo mismo trata temas clásicos, los celtas,la Roma Imperial o los vikingos, como otros más desconocidos, como los Diádocos o las talasocracias.

En resumen, Desperta Ferro debería ser de lectura obligada para todos aquellos interesados en la Historia militar. La aparición y consolidación de un proyecto de estas características en nuestro país nos permite albergar la esperanza de que, quizás, de aquí a veinte o treinta años, los romanos de las procesiones no parecerán salidos de un cómic de Asterix y Obelix, ni las fiestas de moros y cristianos un carnaval.

Para empezar a abrir boca es posible bajarse de manera gratuita artículos en el apartado de descargas de la página web de la revista, como el dedicado a la batalla de los Campos Cataláunicos (451 d.C.) y el que aborda la batalla de Montjuic (1641 d.C.).

Por último, lo único que puede reprochársele es la periodicidad, bimensual. Y es que se hace muy larga la espera entre número y número.

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