La desmemoria histórica

9 may, 2012 por



En los últimos años han pasado a mejor vida José Antonio Samaranch, Manuel Fraga y Fabián Estapé. Los tres estuvieron implicados al máximo nivel con la dictadura franquista. Ocuparon cargos de relevancia gozando de la confianza del dictador o de sus adláteres. Tras la muerte de Franco se adaptaron perfectamente a la nueva situación y no dejaron de ser, hasta el mismo día de su muerte, figuras de gran importancia en sus respectivos ámbitos.

En los tres casos, su muerte se convirtió en un acontecimiento mediático repleto de exagerados elogios, de declaraciones altisonantes, de olvidos deseados y de mentiras. Es como si se hubieran esfumado en la memoria los gritos de “¡Fraga asesino!” tras la muerte de los obreros en los sucesos de Vitoria en 1976; el “Samaranch fot el camp” [“¡Samaranch, lárgate!”] entonado por los demócratas de todas las tendencias al final de su ocupación (en el sentido militar) del actual Palacio de la Generalitat; o “¡Estapé al carrer!” [“¡Estapé a la calle!”] coreado por los estudiantes contra el que llamaban “rector fascista”. Todo ello se ha olvidado en un claro ejemplo de desmemoria histórica.

Visto lo visto, he llegado a la conclusión de que en este país no se hacen obituarios de los poderosos, simplemente se beatifican y, en algún caso, se canonizan directamente. No hay más que leer algunos párrafos aparecidos en la prensa escrita. Fraga: “un adalid de la democracia”, Samaranch: “uno de los grandes hombres dela Historia de España en el siglo XX; y Estapé: “un espíritu independiente, auténtico demócrata y gran economista”.

Es seguro que los méritos y servicios al Estado que se citan son ciertos (aunque creo que exagerados); lo que pretendo decir es que esta versión cosmética de los personajes olvida deliberadamente sus arrugas, sus imperfecciones y sus pústulas repugnantes que también forman parte de su pasado biográfico. En los testimonios y reportajes televisivos se pasó de puntillas por la parte oscura de su trayectoria franquista. Para los “arregladores de cadáveres” (algunos periodistas, académicos y políticos) la participación en la dictadura se resumía en cuatro anécdotas o notas biográficas neutras; como si fuera tan normal en el franquismo que los ahora llamados “demócratas de toda la vida” fuesen ministros, altos cargos en el equipo del temido y temible almirante Carrero Blanco, rectores de universidad, presidentes de la diputaciones, delegados de deportes, presidentes de la cajas de ahorro, etc.

Todavía recuerdo la pugna entre altos cargos del gobierno de Cataluña y un grupo de curas y acólitos, con sus roquetes, velones e inciensos, disputándose el féretro del finado Samaranch para recorrer en procesión los poco más de cien metros que distan del Palacio de la Generalitatde la Catedralde Barcelona. Todos querían llevar al muerto declarado por unos: “un español universal”, y por otros: “un catalán universal”. Eran las mismas calles y el mismo palacio que había recorrido el finado con camisa azul y correajes, la misma plaza que veía en los años cuarenta y cincuenta a la llamada “Brigada del Amanecer”, jóvenes falangistas liderados por Samaranch, inflados de soberbia, intimidando a los ciudadanos en una Barcelona derrotada, pobre y con miles de huidos, encarcelados o atemorizados.

 

Y qué decir de “Don Manuel” (llamado así para denotar respeto y reconocimiento de autoridad), del que destacan su Ley de Prensa, que sustituía la censura previa sin permitir, en absoluto, la libertad de expresión. Fraga fue el ministro portavoz que comunicó la ejecución del comunista Julián Grimau; en la rueda de prensa, llamó al fusilado “ese caballerete”. Fue parte del gobierno que envió a la cárcel y torturó a luchadores por la democracia (algunos amigos míos entre ellos). Su suerte histórica fue ser derrotado en la pugna interna que tuvo el grupo de falangistas reformistas, del que él mismo formaba parte, con los ministros opusdeístas fieles a Carrero Blanco. Su expulsión del gobierno en 1969 y su estancia como embajador en Londres fue un interregno que le sirvió para reaparecer como demócrata reformista.

Fabián Estapé, reconocido catedrático de la Universidadde Barcelona, fue decano en 1962, se apuntó al sector del Opus Dei del Régimen, siendo el segundo del ministro López Rodó. Tenía su despacho sobre el del Almirante, “bestia parda” del tardofranquismo. Fue rector de la Universidad en dos ocasiones, siempre nombrado a dedo por el gobierno de Franco. Todavía recuerdo la tortura y los años de cárcel de un buen amigo que se atrevió a ocupar el rectorado pidiendo libertad sin que el rector Estapé moviera un solo dedo a favor de él y de otros procesados. Respetado académico, cuando algunos colegas suyos como José María Valverde (también de la UB), Tierno Galván y otros catedráticos fueron expulsados de la universidad por defender ideas democráticas comentó con algún colega que se lo tenían bien merecido.

Sin negar o dejar de valorar lo que de positivo han realizado estos señores, debe reconocerse que los taxidermistas de la memoria han hecho un buen trabajo. En los tres casos el país oficial se ha lanzado a la ceremonia de glorificar con delirio a estos epígonos de la dictadura, cerrando filas para ocultar la verdad. La memoria ha devenido desmemoria cuando no engaño. Los del botafumeiro deben recordar que el olvido selectivo no es inocente y tiene consecuencias, al menos morales.

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5 Comentarios

  1. FELIU ORIOLS CODINA

    EN EL TERRENO DE LA FILOSOFIA DE LA HISTORIA ME GUSTARIA DECIR EN ESTOS TRANSCENDENTALES MOMENTOS QUE LA ACTUALIDAD SOCIOPOLITICA PARECE QUE QUIERE RESOLVER EL PROBLEMA DENTRO DEL SISTEMA LIBERAL CAPITALISTA.LA RESPUESTA A LA CRISIS LIBERAL SON EL FASCISMO Y EL COMUNISMO. NINGUN PAIS ANGLOSAJON HA REALIZADO LAS DOS GRANDES REVOLUCIONES DEL SIGLO XX. EN CAMBIO EN EL MUNDO HISPANO SE HICIERON LAS DOS REVOLUCIONES. QUE TIENEN EN COMUN QUE SON AUTORITARIAS.ESPAÑA DEBE SURJIR LA ALTERNATIVA AUTORITARIA DE TEOCRACIA SOCIALISTA MUNDIAL EN EL SIGLO XX HUBO VARIOS FASCISMOS.EN EL SIGLO XXI SERA UNICO Y HABLARA ESPAÑOL EN UN IMPERIO ANTI-NACIONALISTA. TAMBIEN SERA MONARQUICO Y AGRICOLA. EL MONJE-GUERRERO. (FOC-MAX)

  2. Felipe

    ¿Para cuándo Anatomía dedicará una serie de artículos a desmitificar la Transición española?

  3. julio

    Se te olvida el nombre de Santiago Carrillo el cual tambien estuvo implicado en los
    sucesos de la represión republicana durante el asedio de Madrid (cosa reconocida por
    autores tan poco sospechosos como Ian Gibson) . Lo cual no obsta para que su contribu-
    ción a la transición fuera bastante positiva , lo que hay que hacer es no demonizar a
    los politicos del otro signo y darse cuenta de que la historia , como la vida tiene
    dos o mas caras . Y sin duda la contribución de Fraga y Samaranch a la reconciliación
    del país fue igualmente positiva .

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