Isabel de Castilla, la reina que se hizo a sí misma

11 jun, 2012 por



Renovar la visión que se tiene sobre una de las principales personalidades de cuantas han gobernado las tierras de España. Ese es el objetivo de este libro de una erudita, una experta en la Baja Edad Media de la península Ibérica, Ana Isabel Carrasco Manchado.

Aquella personalidad es la reina Isabel de Castilla, llamada La Católica de forma que, junto a quien fuera su esposo, el monarca aragonés Fernando II, conformara la más conocida y reconocible pareja regia de la historia de Europa: los Reyes Católicos.

Isabel creó todo un armazón propagandístico de sus derechos al trono y del propio ejercicio de su soberanía que la autora nos muestra y analiza con profusión y claridad: esos procedimientos de representación van desde los discursos, desde la retórica pues, hasta los rituales o las ceremonias, y pasan asimismo por las expresiones literarias y las artísticas, por todo tipo de recursos simbólicos.

No en vano, se puede concluir, como hace Carrasco Manchado, que “la imagen de Isabel como reina paradigmática se consolidará a la luz de muchas de las metáforas surgidas en este periodo inicial del reinado”, que no es otro que el que sirve de alguna manera de subtítulo a la obra: Propaganda y representación en el conflicto sucesorio (1474-1482).

En efecto, asistimos en este libro al modo en que la publicidad y la legitimación, e incluso la misma propaganda legitimadora permanente, llevan a cabo los moldes con que serán usadas en los tiempos venideros por el poder regio.

Conviene advertir que no estamos por tanto ante una biografía escrita para canonizar la figura de la reina castellana o su reinado, como tantas otras, ni tan siquiera se trata de una biografía, ni aun de una biografía de algunos de sus años de vida; lo que te presentamos aquí es un trabajo histórico “sobre la forma de construir su legitimidad sucesoria por medio del empleo de la propaganda política y la representación”. Ni más ni menos. O mejor, nada más y nada menos.

Siguiendo el adagio que la autora reproduce en el libro de que “la apariencia de la verdad se consigue con la repetición”, de cuyo uso hay suficientes muestras en dicho libro, y aquel otro de que “la victoria [por las armas] es la mejor propaganda”, asimismo patente en las páginas escritas por Carrasco Manchado, podemos afirmar que en el fondo de todo el entramado propagandístico-legitimador de la reina castellana Isabella Católica lo que predominaban eran las viejas y al tiempo modernas estrategias publicitarias de la contumacia discursiva y la potencia de los ejércitos. Nada del rigor dialéctico que sienta cátedras sin usar la violencia.

Interesa saber por ejemplo que si bien la poesía ya había tomado carta de naturaleza en tanto propagadora de las excelencias de los poderosos, en especial de los monarcas, es ahora durante la guerra castellana sucesoria entre Juana e Isabel cuando esta última y su esposo el heredero aragonés Fernando la adoptarán como “una de las formas ideales de transmisión del discurso propagandístico”.

Por cierto, una curiosidad: Carrasco Manchado considera que “la obra histórica de propaganda más perfecta que surgiera de la pluma de los cronistas o historiadores de Isabel y Fernando” es la escrita en 1479 por casi un desconocido, el salmantino Alonso de Palma, conocido como Bachiller Palma, y titulada Libro llamado Divina retribuçión sobre la caýda d’España en tiempo del noble rey don Juan el primero. El texto de Palma es una justificación “del carácter providencial de la sucesión de Isabel y Fernando al trono castellano y al portugués”. E incluye, además, “una pieza propagandística encaminada a propugnar una unión teológica entre las dos coronas, castellana y aragonesa”.

Entre los poetas que escribieron poemas favorecedores de los derechos sucesorios de la hermana de Enrique IV ocupó un privilegiado lugar el franciscano Íñigo de Mendoza, de quien son estos versos recogidos en Isabel I de Castilla y la sombra de la legitimidad:

“Que en el reino destruido

de Castilla que cobraste

reparaste lo perdido

[…]

Pues vos sois heredera

de Castilla y su pilar

[…]

Alta reina por cimera

como su propia heredera”.

Y no es menos interesante la constatación de que, en medio del fragor por propagar a lo largo de todos los reinos castellanos las bondades de la candidatura de Isabel, los defensores de ésta no dejan de hablar de un proyecto, el de la monarquía de las Españas que convierte a Fernando de Aragón y a Isabel de Castilla en reyes de España, según lo cual es evidente que para entonces ha aparecido por tanto ya el “concepto territorial de España como ámbito político de dicho imperio” (desde el siglo XIII existe una “tendencia panhispánica” peninsular), si bien lo que hacen los que del lado de ambos reyes están es tacharles no de emperadores sino de monarcas.

 

Es esta, en fin, una obra necesaria para el conocimiento del reinado de Isabel I, pero también para comprender cómo se elaboraban programas ideológicos coherentes durante la Baja Edad Media. Un programa que, en el caso del conflictivo acceso al trono de la reina castellana, se centró pero no exclusivamente en el discurso teológico y jurídico.

 

 

Isabel I de Castilla y la sombra de la ilegitimidad

 

Ana Isabel Carrasco Manchado

 

 

Sílex, 2006

 

568 páginas

 

Publicaciones relacionadas

Publicidad

4 Comentarios

  1. Felipe

    En relación a la poesía propagandística, ¿qué posición ocupa la de Juan del Encina?

  2. Me temo, Felipe, que para ponderar esa aportación del de Fermoselle el libro que reseñamos puede sacarte de dudas.

  3. Conozco bien al libro y a la autora, colega y compañera de aventuras en la Complutense. Este libro, que parte de la tesis doctoral de Ana M. Carrasco, constituye un magnífico ejemplo de las investigaciones de peso que viene realizando una nueva generación de medievalistas. Efectivamente la autora es una de las mejores conocedoras del período y la monografía aquí reseñada es una buena muestra de ello.

    Ahora bien, sin ánimo de polemizar, no creo que con los Reyes Católicos se crease nada parecido a un proyecto de España. Existía un concepto cultural de lo hispano que incluso, para muchas personas, incluía Portugal. Pero era cultural, para nada político. Recuerdo, por ejemplo, una conferencia de J. F. Schaub en la que demostró que Coimbra se seguía intitulando “la universidad más antigua de España” a mediados del siglo XVIII. Sin embargo, ¿por qué las Indias o Navarra pasaron a formar parte de la corona castellana, mientras que los aragoneses estuvieron tan alejados de su dominio, usufructo, gestión, etc. hasta el siglo XVIII? ¿Por qué seguirán existiendo aduanas interiores en España hasta Felipe V?
    Lo que se crea con los Reyes Católicos, sencillamente, es una monarquía compuesta, tal como las definiera J. H. Elliot (entre otros). Era el modelo político por antonomasia, el que recomendaba Maquiavelo cuando urgía a los reyes a que mantuviesen las culturas políticas de cada territorio como la mejor fórmula para garantizar la fidelidad de los nuevos súbditos.

  4. Sería tan bueno que la autora respondiera… que intentaré que lo haga. Un abrazo.

Trackbacks/Pingbacks

  1. Los posts de Anatomía de la Historia para Facebook (II) | Anatomía de la Historia - [...] nos lleva a anunciar una de nuestras reseñas, la de Isabel I de Castilla y la sombra de la ...

Dejar un comentario