Lincoln, según Spielberg

Por . 6 febrero, 2013 en Reseñas
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Ha elegido el director Steven Spielberg en Lincoln un momento crítico de la vida del carismático decimosexto presidente de Estados Unidos. A saber, su segundo mandato y la lucha por conseguir la aprobación de la decimotercera enmienda de la Constitución, aquella que eliminaba de un plumazo la esclavitud, y que fue aprobada el 31 de enero de 1865, y adoptada formalmente el 6 de diciembre, cuando el estado de Georgia la ratificó.

Así que el filme narra los tejemanejes políticos para conseguir los votos necesarios de los congresistas, pues no sólo se necesitaban los que provenían de las filas republicanas, sino también los demócratas. Aquí estriba el interés de la película, pues muestra las alcantarillas de Washington en toda su magnitud, mientras que en los campos de batalla seguían muriendo miles de norteamericanos de ambos bandos.

El filme no es magistral tan sólo por ese interés político sino también por la magnífica interpretación del presidente que hace Daniel Day-Lewis, de su esposa, Sally Field, y la ambientación milimétrica de una época muy cinematográfica para el imaginario norteamericano y, por qué no decirlo, occidental.

Abraham Lincoln es el presidente por definición, el modelo arquetípico del man makes himself, tan cacareado desde las barras y estrellas, pero también es un político hábil que no duda en entrar en negocios turbios para conseguir los votos (todo sea por la política de altos vuelos). ¿Les suena eso de que en política todo vale?

La figura de Abraham Lincoln es uno de los motivos más recurrentes del cine yanqui. El periodista y crítico de cine Víctor Guerrero, en Plumas de caballo, afirma que la película de Spielberg es la 246ª ocasión en la que un actor encarna al político. Y debe ser el récord, porque George Washington sólo ha aparecido en 127 películas.

El primer actor que se metió en la piel de Lincoln fue Charles Brabin en His First Comission (1911), pero el que realmente tuvo éxito durante la etapa muda fue Benjamin Chapin, un tipo que guardaba un parecido increíble con el difunto, al que encarnó 14 veces entre 1917 y 1918. Por desgracia, murió joven, a los 45 años. Ralph Ince y Francis Ford le hicieron la competencia.

Walter Huston interpretó a Lincoln en tres películas, en momentos diferentes de su carrera: Two americans (1929), Abraham Lincoln (1930) y The battle of China (1944). A la gran mayoría también le sonarán John Carradine (Of human hearts, 1938) y Raymond Massey (Lincoln en Illinois, 1940; La conquista del oeste, 1962).

Pero quizá el más recordado sea Henry Fonda, que dio vida al ex presidente en El joven Lincoln de John Ford (1939). Y no nos podemos olvidar las series televisivas de Azules y grises (1982) y Norte y Sur (1985), interpretados por Gregory Peck y Hal Holbrook, respectivamente.

Pero película más rocambolesca con el decimosexto presidente como protagonista es sin duda la estrenada el pasado verano de la mano de Timur Bekmambetov, quien llevó al cine la novela Abraham Lincoln: cazador de vampiros, de Seth Grahame-Smith (autor también de Orgullo y prejuicio y zombis). Los esclavistas sureños son vampiros y Lincoln, que maneja de forma soberbia un hacha bañada en plata, se encarga de eliminarlos. Algo parecido hace con los congresistas electos, pero con sobres (¡).

 

 

Lincoln

Director: Steven Spielberg

Guión: Tony Kushner (basado en el libro de Doris Kearns Goodwin, Team of rivals: the political genius of Abraham Lincoln, de 2005).

Música: John Williams

Fotografía: Janusz Kaminski

Actores principales: Daniel Day-Lewis, Sally Field, Tommy Lee Jones, David Strathairn, Joseph Gordon-Levitt, James Spader, Lee Pace

Producción: 20th Century Fox / DreamWorks SKG / Amblin Entertainment / Imagine Entertainment / The Kennedy/Marshall Company / Participant Media / Reliance Entertainment / Office Seekers Productions / Parkes/MacDonald Productions

Año de estreno: 2012; duración: 149 minutos.

 


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Los capítulos de la Historia están plagados de héroes y antihéroes, de reyes y villanos, de conservadores y revolucionarios, de perdedores y ganadores, de desaires y tragedias, de sucesos extraordinarios y nimios, de avances y retrocesos… en definitiva, el gran libro de la vida, al que evidentemente siempre le quedan algunos capítulos por escribir. De ahí que publicara recientemente La guerra de Secesión, la guerra entre el Norte y el Sur, que tiene más de serial televisivo de la HBO que de un sangriento conflicto. Échenle un vistazo a mi web www.fernandomartinezhernandez.com

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