El poderío naval de Roma (y II)

Por . 15 abril, 2013 en Historia Antigua
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Viene de El poderío naval de Roma (I).

 

II

La marina imperial romana

 

El dominio del Mediterráneo

 

“Los engaños se dan de la misma manera en el mar que en tierra. Se tienden emboscadas en las zonas más favorables de las islas, para vencer fácilmente a un enemigo que no está en guardia. Si sus marineros están cansados por haber remado demasiado tiempo ; si tienen el viento o la marea en contra ; si están en una rada sin salida; en fin, siempre que la situación de combate se presente como la hemos deseado, hay que aceptar los dones de la fortuna, y entrar en combate con las ventajas que nos ha ofrecido. Pero si, al estar vigilantes, los enemigos no caen en las trampas que les hemos tendido, y nos fuerzan a entrar en combate, entonces debemos colocar nuestras galeras en orden de batalla, no en línea recta, como se colocan los ejércitos en tierra, sino en una línea curva en forma de creciente. Vuestro centro será cóncavo, y las alas se adelantarán, curvándose hacia el interior, de manera que si el enemigo quiere atravesar el centro, se encontrará rodeado por la misma disposición de vuestras alas. Por la misma razón, se deben colocar las mejores tropas en las alas, y las galeras más fuertes de la flota.”

(Flavio Vegecio Renato: Recopilación sobre las instituciones militares. Libro IV. XLV)

 

 

La batalla naval de Actium (31 a.C.) significó el combate postrero de las guerras civiles, el último gran conflicto en el Mediterráneo. Habrá que esperar al año 324, al conflicto entre Constantino y Licinio, para que el mare Nostrum volviera a encenderse.

No obstante, la misión de la marina romana no era fomentar batallas sino impedirlas, era más bien constituir una temible fuerza de disuasión.

Vegecio, en su compendio de técnica militar, que se suele fechar entre el 390 y el 439 d.C., precisa las razones de la existencia de la marina imperial:

“El pueblo romano, desde el principio de su historia, siempre había tenido una flota equipada para la grandeza y el bien del estado; no por una necesidad bélica concreta, sino por la posibilidad de dicha necesidad, dicha flota siempre estaba presta a zarpar.”(Vegecio, Libro IV, XXXI)

Las escuadras pretorianas, creadas en el 27 a.C., en tiempos de Augusto, estaban formadas por legionarios pretorianos y fueron divididas en dos flotas: una estacionada en el mar Tirreno, en Miseno (la Classis Misenensis); y la segunda en el Adriático, en el puerto de Rávena (la Classis Ravennatis). Se trató de un reparto de las fuerzas navales obra de la concepción estratégica conjunta de Octavio y de Agripa.

La flota del mar Tirreno, cuyo estado mayor permanecería durante cuatro siglos en Miseno, poseía bases secundarias en Puteoli (Puzoles), Ostia (a la desembocadura del Tíber), Centumcellae (cerca de Civitavecchia), Mariana, Aléria (en Córcega) y Carales (Cagliari, en Cerdeña). Vigilaba el Tirreno y, en particular, las turbulentas islas de Córcega y de Cerdeña.

Además, extendía su control sobre toda la cuenca occidental del Mediterráneo: la Galia, Hispania y Mauritania, y obraba de común acuerdo con la flota de Rávena, en el Mediterráneo oriental desde Libia hasta el mar el Egeo. Despachaba además flotillas en ciertos puertos de estas regiones como Seleucia Pieria, en Siria, durante las guerras contra los partos.

La flota del Adriático, radicada en Rávena, por su parte, tenía por misión principal vigilar la costa dálmata, donde tenía una base secundaria en Spalatum (Split), capital de Dalmacia, y otra en Brundisium (Brindisi) para asegurar las relaciones de los funcionarios con Dyrrachium (Durrazo). Fuera del Adriático, la flota de Rávena prestaba su apoyo a la de Miseno en el mediterráneo oriental; unidades del Adriático hacían escala en los puertos del mar Tirreno y muy particularmente en Centumcellae, que se convirtió en su base hacia el 100 d.C

Roma no perdía de vista la cuestión de su aprovisionamiento de madera para la construcción naval porque la península Itálica era poco fértil en bosques; los puertos de Mariana y de Aléria en Córcega y el puerto de Rávena en el Adriático controlaban el tráfico de la madera destinado a los astilleros de Miseno y de Rávena. Es posible que la flotilla de Siria con su base en Seleucia hubiera cumplido la misma tarea, pues los bosques de la región producían las esencias que Vegecio consideraba más convenientes para la construcción naval: ciprés, pino, alerce y abeto.

Las escuadras en las provincias y las flotillas fluviales

Las escuadras provinciales y las flotillas fluviales también formaban parte de las fuerzas navales imperiales, a semejanza de las flotas de Miseno y de Rávena. En tiempos de Augusto, además de las dos escuadras pretorianas con base en Miseno y Rávena, se crearon  también otras  escuadras más en Siria, Egipto, el mar Negro, el canal dela Mancha, el mar del Norte, la Galia y Libia. A esto hay que añadir las flotillas fluviales del Rin, de Panonia y de Mesia, estas últimas en el Danubio.

La organización y la defensa del imperio exigían fuerzas autónomas en las provincias: Siria, Egipto, Mauritania, y también el mar Negro y el canal dela Mancha. Lasflotillas fluviales vigilaban el Rin y el Danubio: las flotillas de Mesia y Panonia se encargaban de controlar el Danubio y sus afluentes; y las de Germania  de hacer lo propio en el Rin.

Pero, evidentemente, las misiones de una flota imperial permanente y profesional no fueron únicamente disuasivas como habían previsto Augusto y Agripa. La flota tenía un protagonismo ofensivo, pues Roma trataba de extender su dominio a todo el Mediterráneo para segurar la unidad del imperio y la protección de sus comunicaciones marítimas

Así, las fuerzas navales imperiales continuaron a lo largo de los siglos manteniendo un exigente nivel de entrenamiento. Las flotas de Miseno y de Rávena hacían patrullas, obraban desembarcos en contacto con las fuerzas terrestres, aseguraban el transporte de las tropas, participaban en el abastecimiento de los ejércitos… No escoltaban a las embarcaciones de comercio, pero luchaban contra los piratas.

Las fuerzas fluviales tenían una función muy importante, porque permitían a las tropas atravesar un río, desembarcar a espaldas del enemigo, asegurar la logística de las bases navales a lo largo de los ríos, y en definitiva contribuían a la defensa del Limes; la columna Trajana nos ofrece una representación viva de lo que fueron las operaciones de las flotillas fluviales.

Además, la flota ofrecía un medio de transporte a los personajes oficiales que ocupaban puestos relevantes o que desempeñaban una misión concreta: por ejemplo, el propio Agripa se hizo acompañar en el 14 a.C. por una escuadra en el momento de una visita de inspección a los puertos de Asia con todo el decoro de un almirante en misión (Flavio Josefo, XVI, 21). Tácito relata que Germánico emprendió un viaje semejante en el 18 d.C. (Anales, II, 53).

Por otra parte, las embarcaciones rápidas de la flota transportaban las órdenes y las misivas desde Roma hasta las más lejanas provincias accesibles por mar; la flota tenía el monopolio del despacho del correo oficial, incluso por tierra, ya que eran marineros quienes aseguraban el enlace entre Roma y los puertos de la península Itálica.

El emperador Claudio (41-54) continuó la política naval de Augusto y probablemente creara otras escuadras provinciales. Pero será Trajano (98-117,) en la época de la extensión más grande del imperio, quien dará una expresión definitiva a la organización de las fuerzas navales que permanecerá vigente hasta el Bajo Imperio.

No obstante, el único hexarreme (navío con seis filas de remos) de las fuerzas imperiales servía de buque almirante a la flota de Miseno; tenía tres remeros sobre el mismo remo a un nivel superior y otros tres a un nivel inferior; otras unidades eran quinquerremes, quadrirremes, trirremes, directamente inspirados de los trirremes griegos. Agripa se había encargado de mejorar la artillería mecánica de a bordo así como los proyectiles diversos que utilizaban el fuego, las flechas y el harpax, del que era el inventor como vimos. Más tarde, la marina bizantina será la heredera directa de la marina imperial romana.

Estas unidades, sobre todo los más importantes, no podían navegar mucho tiempo, pues a menudo tenían que hacer escala para abastecerse de agua y víveres, lo que imponía a las fuerzas navales tener una red de escalas. En definitiva, la flota naval imperial era poco apta para la escolta de convoy, para emprender un bloqueo o para patrullas de larga duración.

A modo de conclusión

En resumen, los romanos fueron en una época temprana conscientes de la importancia estratégica del mar, aunque este elemento les era relativamente extraño. Más tarde, ya en tiempos del Imperio, una estrategia naval a gran escala favoreció la organización y la materialización de las fuerzas navales imperiales que, durante más de tres siglos, no tuvieron que afrontar adversarios de su talla. No obstante, Roma no puede ser considerada una talasocracia porque su dominio del Mediterráneo solo se limito al control de las costas.

 

Apéndice

 

Los puertos de la marina imperial romana desde Augusto hasta Marco Aurelio (14 a.C.-161 d.C.)

 

1. Foro Julii (Fréjus), base naval hasta el 70 d.C.

2. Miseno, base de la flota dela Classis Missenensisa partir del 27 a.C.

3. Rávena, base dela Classis Ravennatisa partir del 27 a.C.

4. Alejandría, base de la Classis Alexandrina a partir de Augusto.

5. Seleucia  (Siría), base dela Classis Syriacaa partir de Vespasiano (69-79).

6. Trebisonda, base dela Classis Pontica, a partir de Claudio, en 47-48, y conservada en tiempos de Nerón (54-68).

7. Boulogne/Dover, bases de la Classis Britannica, a partir de Claudio (41-54) o quizás antes.

8. Ostia, puerto de Roma, era uno de los principales arsenales de la marina republicana; fue una base secundaria de la marina imperial por lo menos desde el reinado de Claudio.

9. Centumcellae (Civitavecchia, Lacio), base secundaria; etapa hacia Cerdeña y Córcega.

10. Aléria (Córcega), base secundaria; controla el comercio de los bosques (maderas) de la isla.

11. Carales (Cagliari , Cerdeña), base secundaria.

12. Brundisium (Brindisi), sin documentación.

13. Aquilea (Mar Adriático), sin documentación.

14. Spalatum (Split), sin documentación.

15. Atenas-El Pireo, servía de escala para la marina republicana; bajo el imperio desempeñó el papel de escala para las flotas de Rávena y de Miseno.

16. Éfeso (península Anatólica); es allí dónde Marco Antonio reunió su flota antes de Actium; este puerto fue activo a lo largo del imperio y desempeñaba un papel muy importante en el tránsito de las tropas, particularmente durante la guerra contra los partos bajo Trajano y Marco Aurelio entre el 114 y el 161.

17. Cícico o Cízico (Anatolia), base de una división de la flota de Miseno al final del siglo I o principios del I; más tarde pudo ser la base dela Classis Pontica.

18. Cesárea de Mauritania (Cherchell, Argelia); fue la base de una flotilla indígena bajo Juba II antes de la anexión de Mauritania en el 40 d.C.; no es seguro que este puerto hubiera sido una base de la marina imperial.

19. Colonia (Germania) parece haber sido el principal puerto de la Classis Germanica: su creación se remonta a Claudio (41-54). Probablemente disponía de otros numerosos puertos sobre el Rin inferior.

20. Brigetio (Danubio), base fluvial dela Classis Pannonica.

21. Taurunum (cerca de la actual Belgrado), es la gran base naval dela Classis Pannonicadesde Vespasiano (69-79).

22. Ratiaria (Bulgaria), habría sido una de las bases de la Classis Mœsica. Data de la época del emperador Augusto.

23. Noviodunum (Isaccea, Rumanía) es la gran base de Classis Mœsica cuya creación también data de Vespasiano; esta flota debía también controlar la fachada marítima dela Mesia.

24 Quersoneso Taúrico (Crimea), puerto frecuentado por la Classis Mœsica bajo Nerón (54-68) en la época de la guerra de Armenia.

25. Panticapea (Crimea), sin documentación.

26. Sinope (Mar Negro), base para las escuadras romanas y aliadas; fue frecuentada en el 14 a.C. por Agripa. El puerto servía de refugio a una flota bajo Trajano hacia el 115d.C.

27. Calcedón (Turquía, enfrente de Bizancio), sirvió repetidas veces de base a las escuadras imperiales.

28. Périnto (Bulgaria), desempeñó un papel semejante al de Calcedón y más particularmente también de base de tránsito para las tropas procedente del frente del Danubio y destinadas a Oriente.

29. Tesalónica (Salónica), recibió escuadras que pertenecían a la flota de Miseno desde los tiempos del Alto Imperio; este puerto constituía una escala hacia Oriente.

30. Palermo (Sicilia), ocasionalmente recibió escuadras de Miseno que iban hacia Hispania o hacia África.

31. Siracusa (Sicilia), una escala para las escuadras con destino a Oriente.


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Mi pasión por los libros, por el saber, y más precisamente por la Historia, la Filosofía y la Literatura. Aquel primum movens de la necesidad de saber me llevó por múltiples sendas. Estudios de Filosofía y Letras y luego de Historia en la Universidad de Toulouse, programa de doctorado luego donde me especialicé en Historia Medieval, con particular interés en el mundo religioso, la historia de las mentalidades y la historia del pensamiento. Estos últimos años tuve la oportunidad de publicar algunas obras, esencialmente sobre historia medieval de Francia, cosa que sin duda alguna alienta a uno a seguir indagando y trabajando en futuros proyectos. Se me brindó la oportunidad de participar como colaborador en Anatomía de la Historia…Y aquí estoy. Aportando mi granito de arena a esta “disección del pasado-presente”.

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  1. gravatar Pedro Carrillo Responder
    marzo 27th, 2014

    Verdaderamente fascinante, no solo por el despliegue estratégico, digno de admiración, sino también por su visión de mantener la paz con la disuasión, de plena actualidad 2000 años después.
    Fantástico artículo, saludos