Descubrimiento de América, 1492

Por . 2 mayo, 2013 en Edad Moderna
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El descubrimiento de América, el acontecimiento al que el historiador mexicano Miguel León-Portilla llamara “encuentro de dos mundos” con el objeto de acercar el occidentalizante término “descubrimiento” al más apropiado de “encuentro”, es tenido por los autores de Anatomía de la Historia como el hito histórico más distinguido de todos los tiempos.

A continuación, te presentamos los motivos que a algunos de ellos les han impulsado a considerar el descubrimiento de América como tal.

 

Fernando Martínez

El descubrimiento de América es un gran “de repente” de la Humanidad, me explico. De repente la Tierra es redonda, de repente hay otro continente (se tardó bastante en admitirlo), de repente hay otros seres humanos, con sus glorias y sus miserias; de repente existe una cosa llamada España, que, de repente, se constituye en el primer imperio colonial moderno,

Y, casi de repente, se le puso América, pues Mathias Ringmann y otros geógrafos, para acompañar al planisferio mural Universalis Cosmographia, dibujado por el cartógrafo alemán Martín Waldseemüller, le acuñaron esa palabreja en uno de los márgenes del mapa en honor al falso descubridor Vespucio.

¿De repente? Pues sí, el Tercer Mundo de golpe, al margen del Occidente desarrollado, pero gobernados y dominados por una antigua terra incognita (¡).

 

Manuel Jesús Prieto

Fue el descubrimiento de América un salto de gigante en la configuración del mundo, en su tiempo y en el actual. Se tomó conciencia de una gran parte de la Tierra que estaba hasta entonces ignota y aquello, de un modo u otro, cambió la percepción del mundo.

En su tiempo, miles de hombres, a un lado y al otro, se vieron envueltos en cambios decisivos derivados del descubrimiento: nuevos productos, guerras, riquezas… Por otra parte, en la actualidad, más de cinco siglos después, podemos decir que millones de personas tienen la cultura, lenguaje… que tienen, en gran medida porque el primero en llegar al lugar de sus antepasados fue Colón y no otro.

  

David Alonso

1492: el nacimiento de la modernidad. Este es el expresivo título de uno de los últimos libros de Felipe Fernández-Armesto. Efectivamente, hay un antes y un después de la llegada de Colón a América. Así, por ejemplo, lo podrían pensar los miles de irlandeses que en siglos posteriores vieron en la patata un complemento alimenticio básico.

A partir de 1492 el comercio comenzó a ser un asunto global. Sin la plata americana, la consolidación del primer capitalismo sencillamente no hubiera sido posible.

Se ha celebrado 1492 como un acontecimiento “nacional” (en España). No, no fue un hecho aislado, sino un elemento absolutamente esencial para entender procesos actuales como la globalización o el mestizaje.

1492 no fue un año más. Fue, nada más y nada menos, el año sin el cual nuestro mundo sería diferente.”

 

Juan Carlos Herrera

El 12 de octubre de 1492 dos mundos se encontraron; dos mundos separados por tradiciones religiosas, políticas, económicas y sociales distintas. La trascendencia de tal acontecimiento cambió no solo la historia de los distintos pueblos que coincidieron en fecha tan señalada, sino la historia de toda la humanidad, al dar lugar a lo que se ha llamado, no con cierta inexactitud, la Era de los Descubrimientos.

En efecto, el colonialismo europeo inició su extensión por todo el orbe. Pero, ¿cómo empezó todo? Por un error, puesto que Rodrigo de Triana al avistar la tierra que se extendía ante él creyó ver la Indias, al igual que los capitanes de las tres carabelas, que convirtieron el océano Atlántico en un puente de unión.

Luces y sombras cubrieron el encuentro de estos dos mundos. La rapiña de la Vieja Europa llevó el sojuzgamiento, la enfermedad y la muerte a las comunidades indígenas, pero también el mestizaje humano y cultural, y con él el vínculo más profundo que ha mantenido unidas a ambas orillas del océano: la lengua, elemento fundamental para la “Invención de América” en 1492.

 

Rafael Esteban

La historia de la humanidad ha mostrado una tendencia, progresiva y prácticamente inevitable, necesaria, hacia la universalización. Esto es, a una realidad dinámica en la que aparecían sucesivamente más y más complejos sujetos (desde el individuo hasta las organizaciones supraestatales, pasando por los Estados nacionales), que desarrollaban su actividad –objeto de la ciencia histórica– en espacios geográficos cada vez más amplios.

De forma simultánea, esos sujetos históricos desarrollaban y generaban toda una serie de múltiples relaciones entre ellos, influidos y condicionados (incluso para algunos, “determinados”) por el factor “espacio”.

En el marco de esta tesis, el ser humano, antes todavía de serlo, en pleno proceso evolutivo hacia la consecución de su “humanidad”, efectuó ya decisivas migraciones desde África, primer paso de la tendencia aludida al principio y que culminaría, ya en el siglo XXI, con la plena globalización de sujetos y espacios gracias a las tecnologías de la información y de la comunicación.

Pues bien, el descubrimiento de América, el denominado encuentro de dos mundos, supuso un hito fundamental en ese recorrido. Cierto que Europa era ya, para entonces, un Viejo Continente, que África era de sobra conocida y formaba parte de las rutas comerciales de las potencias del momento, al igual que Asia.

En 1492, había ya antiguas y numerosas pruebas de lo dicho: Roma y su Imperio, forjado a partir de su dominio del mar Mediterráneo; Alejandro Magno, conquistador de un territorio tan vasto que, desde su reino macedonio, se había extendido por Egipto, Oriente Próximo, Asia Central, India…; las grandes civilizaciones asiáticas, China, Japón, el valle del Indo, ¡la Ruta de la Seda!

Sí, pero a la historia le faltaba una ficha para poder empezar el juego de la universalización de forma definitiva, un espacio geográfico que, a la postre, resultaría definitivo: América, un inmenso conjunto territorial que se convertiría en factor decisivo de las relaciones internacionales de la Edad Moderna y que aportaría, a su vez, sus propios sujetos históricos, llamados a transformarse en actores fundamentales del propio devenir histórico durante la Edad Contemporánea (y la alusión a Estados Unidos parece tan obvia como necesaria).

 

Miguel Ángel Novillo

En realidad, no tendríamos que hablar de descubrimiento sino más correctamente de encuentro entre dos culturas, pues, obviamente, América y sus habitantes ya existían antes de que los ‘descubrieran’.

La llegada de Cristóbal Colón a América el 12 de octubre de 1492 es considerada por muchos como uno de los acontecimientos más importantes de la Historia tanto por las consecuencias positivas como negativas que se presentaron en lo político, en lo económico, en lo social y en lo cultural. De hecho, se trata de un episodio de la Historia que no deja de generar profundas reflexiones tanto en el lado europeo como en el americano.

En síntesis, el ‘descubrimiento’ daría paso a la conquista y a la posterior colonización del nuevo continente así como a la integración global de la Humanidad. Otra importante consecuencia fue la gran difusión de los productos desarrollados por las culturas americanas así como la explotación de las materias primas y de los recursos naturales.

Asimismo, también supuso una gran expansión de la navegación y del comercio a niveles jamás conocidos hasta entonces. Por último, cabría hacerse una última pregunta ¿Qué hubiera sido de la lengua de Cervantes si América no hubiera sido descubierta por los españoles?

 

Jorge Pisa Sánchez

No fue difícil escoger el descubrimiento de América (1492) como uno de los acontecimientos más importantes de la Historia. La ampliación de los límites del mundo conocido (para las sociedades del ámbito mediterráneo, claro está); el hallazgo de nuevos pueblos que poseían una historia y una cultura totalmente diferente a la conocida hasta entonces; y la confirmación de que el mundo en vez de plano era redondo, debió conllevar consigo, seguro, una revolución en la forma de considerar la realidad y la esencia humana tal como se conocía hasta entonces.

Por el lado americano, por desgracia, conllevó el inicio de la destrucción de toda una serie de pueblos y culturas que se habían desarrollado en el “nuevo continente” durante miles de años, las consecuencias de lo cual aún las vivimos, y las viven, en la actualidad. Un acontecimiento, en definitiva, digno de dar inicio a una nueva etapa en la historia del hombre.

 

David Barreras

Puede que los vikingos llegaran antes, al parecer entorno al siglo X. Es más, realmente América fue descubierta por sus primeros pobladores, es decir, los antepasados de los amerindios, quienes, según afirman ciertas teorías, procederían de Asia. No obstante, la llegada de los españoles a finales del siglo XV fue más allá de la simple exploración. A partir de entonces dos mundos totalmente distintos se pondrían en estrecho contacto. Un nuevo continente había sido descubierto para Occidente, para que los emergentes reinos de España y Portugal se acabaran erigiendo en imperios coloniales. Y es que, a partir de que aquel 12 de octubre de 1492 un marinero llamado Rodrigo de Triana gritara la palabra “¡tierra!”, el continente americano fue colonizado y sus recursos explotados hasta la extenuación. Fue entonces cuando España y Portugal experimentarían su despegue definitivo. Y más tarde se unirían otras potencias, como Inglaterra y Francia. El mundo sin duda no sería como hoy lo conocemos si Colón no se hubiera empeñado en llegar a Cipango por el oeste.

 


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  1. gravatar DÍA DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA | HELICON Responder
    octubre 12th, 2015

    […] Artículo del día 2 mayo de 2013 de la Revista Digital Anatomía de la Historia […]