La verdad y la ficción. La duna, de M. Crowder

Por . 8 mayo, 2013 en Reseñas
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¿Qué es lo que hace que sea fascinante un libro? ¿Qué palabras ha de tener escritas sobre su superficie para permitir a los lectores sentirnos como si fuéramos una parte más de lo que el autor ha querido contar, más aún, integrantes atentos del mundo que ha inventado, en el caso de las novelas, o de la realidad que analiza para nosotros, cuando de un ensayo se trata?

 

Una novela histórica

En este caso estamos ante una novela, la que Ediciones de La Discreta ha sacado a la luz titulada La duna, escrita por el argentino afincado en España Matías Crowder, un relato intenso pero no asfixiante pues nos deja respirar, una novela histórica, de la que su autor asume que lo es en parte (histórica), “aunque preferiría definirla como una metáfora del hombre y su existencia; la búsqueda, en el fondo, de todo lo que escribo”, como me dijo él mismo cuando al respecto de esta pequeña joya charlé recientemente con él.

Y estamos ante una novela fascinante cuyas palabras nos ayudan a descifrar un mundo inventado que es en verdad una realidad analizada con las herramientas de la literatura en lugar de las propias de la Historia.

Quizás por eso a Crowder no le queda más remedio que admitir que sí, su novela es una novela histórica, y afirma asimismo:

 

“No hay nada más cercano a la verdad que la ficción. La Historia intenta ceñirse a los hechos, pero no puede evitar la ficción, el punto de vista, los sucesos narrados por sus protagonistas. Por suerte, creo yo, por que la hacen más viva. Cuando leo a Plutarco, mi historiador preferido, me quedo fascinado por sus historias, y pierdo por completo el límite entre Literatura e Historia. La novela va por su cuenta, no se ciñe a nada, es libre por naturaleza, pueden haber pasado ciertas cosas, pero a la novela no le importa, lo que le interesa es la fuerza de lo narrado, su contundencia, su atractivo.”

 

Una novela histórica, de acuerdo (aunque es mucho más que eso), pero ¿qué nos cuenta La duna? ¿A qué acontecimiento nos acerca? Mejor, ¿en qué hechos nos consigue adentrar para sentirnos por momentos parte de ellos?

Lo que nos narra la obra de Crowder es, en palabras del propio autor, “un genocidio. La expropiación de tierras repartidas luego entre los ricos terratenientes de la época. El reparto de los sobrevivientes indígenas como servidumbre entre las familias ricas de Buenos Aires. Cito palabras pronunciadas en el Congreso de aquella época: ‘es necesario exterminar a los indios salvajes y bárbaros de Pampa y Patagonia’. Supuso la aniquilación de culturas aborígenes. La expansión del Estado argentino, que hasta el presente solo ocupaba una ínfima parte de su territorio. Hoy en día, todo ello supone otra de las cuentas pendientes de Argentina con su historia.”

Porque el suelo de realidad sobre el que se asienta y vuela este relato es la Campaña al Desierto, parte del proceso conocido por la historiografía argentina como el todo que es la Conquista del Desierto, acometida en el comienzo del último cuarto del siglo XIX en la Patagonia y la Pampa argentinas para poner fin a lo que se llamó problema indígena.

Ese problema indígena es en buena parte el protagonista de esta a su manera historia de los vencidos que el autor platense ha plasmado tan literariamente en su novela.

 

El espíritu de la novela

Las palabras de un indio anciano, un sabio entre su gente llamado Aiguita Macarala, una suerte de hablador vargasllosiano, nos dan fe del espíritu profundo de la novela de Crowder:

 

“Dicen que el miedo y la culpa de todo lo que hemos hecho mal es como la arena que se nos escapa de los dedos. Que tarde o temprano, por más que lo intentemos disimular, sale a la superficie. Dicen que es tanta su arena que forma una duna que quema los campos, mata a los animales y siembra el temor en el alma de la gente. Cuando la duna llega, llega la hora de la verdad. Yo era un niño cuando la vi aparecer en el horizonte. […] la duna, como el miedo y la culpa en el hombre, regresa cada tantos años para recordarnos nuestra condición”.

 

 

Quien esto escribe se hizo una (sola) pregunta tras acabar la lectura de La duna, ¿qué pinta Dios en todo esto? Así que me atreví a formulársela a su autor, y su autor me contestó:

 

“Buena pregunta, ya que yo mismo me la hago. Esta novela la he sentido “dictada” como ningún otro de mis libros, y luego de escribirla me pregunto por varios de sus significados. He recibido una educación católica, y aprovecho su rico bagaje de historias y relatos, como aprovecho todo lo que me ayude a narrar un relato: Dios o el Diablo.”

 

 

En definitiva, poco más de 100 páginas son en ocasiones, como en la que reseñamos, mucho más que suficientes, son de alguna manera la medida de algunas de las cosas más importantes… porque en literatura, como en la vida, lo importante es el viaje, la lectura.

 

 

 

La duna

 

Matías Crowder

 

Ediciones de La Discreta, 2013

 

 

 

 

112 páginas

 


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José Luis Ibáñez Salas nació en 1963 en Madrid. Se licenció en Filosofía y Letras y se especializó en Historia Moderna y Contemporánea. Editor e historiador, fue el responsable del área de Historia de la Enciclopedia multimedia Encarta, ha dirigido la colección Breve Historia para Nowtilus y ahora es promotor de nuevos proyectos en Sílex ediciones. Asimismo, dirige la revista digital Anatomía de la Historia y es editor de Santillana Educación y socio fundador de Punto de Vista Editores. Su último libro en Sílex ediciones es El franquismo.

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