La Spania bizantina

Por . 30 octubre, 2013 en Reseñas
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A menudo se acusa a los investigadores del ámbito universitario de vivir encerrados en torres de marfil, compartiendo sus trabajos con el reducido círculo de colegas de su especialidad, sin tomarse la molestia de devolver a la sociedad la inversión que esta ha realizado para permitirles llevar a cabo su labor, en el marco de un sistema universitario que es, al menos de momento, mayoritariamente público.

Es por tanto una buena noticia cuando uno de ellos publica una obra de divulgación, de alta divulgación en este caso, que pone al alcance del gran público los avances en cualquier materia. Si a lo dicho anteriormente le sumamos que el tema tratado es uno de los episodios más fascinantes de nuestro pasado y que además es prácticamente desconocido, los motivos para alegrarnos son aún mayores. Nos estamos refiriendo a Bizancio e Hispania. Una relación desconocida, de Margarita Vallejo Girvés.

Esta investigadora, docente en la Universidadde Alcalá, ha dedicado buena parte de su carrera profesional al estudio de uno de los capítulos más desconocidos y extraños de la Historia de España: la creación y defensa de un enclave bizantino que abarcó buena parte de las costas mediterráneas de la Península, producto de la política de Renovatio Imperii llevada a cabo por el emperador Justiniano.

La doctora Vallejo Girvés realiza un exhaustivo repaso de la historia de esta peculiar porción del Imperio bizantino en suelo hispánico, remontándose al reinado del emperador Anastasio I (491-518) y demostrando que el interés de la corte imperial por los territorios del occidente mediterráneo es anterior al reinado de Justiniano.

Pero es a la actuación de este emperador al que dedica más espacio, analizando su intervención en Hispania en el marco de la política exterior justinianea y sus dos objetivos principales, no solo la recuperación de los territorios perdidos por el Imperio romano de Occidente, sino también el retorno de sus habitantes a la verdadera fe cristiana, o lo que es lo mismo, a la versión del cristianismo considerada correcta por Justiniano.

La obra analiza en profundidad el devenir de las posesiones bizantinas peninsulares, poniendo un énfasis especial en la relación de estas con el reino visigodo y con la propia corte constantinopolitana.

Por sus páginas desfilan tanto emperadores bizantinos (Justino II, Mauricio, Focas y Heraclio), como reyes y rebeldes visigodos (Atanagildo, Leovigildo, Recaredo, Hermenegildo, Sisebuto y Suintila).

La historia de las Baleares bizantinas cuenta por su peculiaridad (las islas se incorporaron al Imperio un par de décadas antes que los territorios peninsulares y permanecieron bizantinas, al menos nominalmente, casi trescientos años más, hasta principios del siglo X) con un capítulo separado.

La doctora Vallejo muestra un conocimiento profundo de las numerosas, complejas y, a menudo frustrantemente parcas, fuentes escritas del periodo y, pese a no ser arqueóloga, no desprecia la información fruto del espectacular boom que ha experimentado la arqueología bizantina en España durante los últimos veinte años. Con estos materiales la autora construye una fascinante historia de la Spania bizantina, firmemente enmarcada en su contexto mediterráneo.

El libro destaca el papel de la religión en el mundo tardoantiguo y su estrecha imbricación con la política, hasta el punto de que el escaso entusiasmo provocado entre los hispanorromanos por la intervención de Justiniano en territorio peninsular se debiese, al menos en parte, a que éstos le consideraban un hereje por no aceptar de manera rigurosa el credo niceno, mayoritario entre las iglesias de Occidente.

Son muy de agradecer los diez mapas, sencillos pero claros, que acompañan el texto, especialmente en un panorama en el que muchas editoriales parecen creer que con uno o dos mapas el lector “va que arde”, pese a que a menudo son insuficientes.

En definitiva, una obra recomendable tanto para aquellos interesados en la Historia de España, que conocerán un episodio inédito para el gran público, como para los amantes de la Historia bizantina, que disfrutarán de una perspectiva diferente de los reinados de emperadores que ya conocen.

Por último, La presencia bizantina en Hispania (siglos VI-VII). La documentación arqueológica (Universidad de Murcia: Servicio de Publicaciones, 2009), de Jaime Vizcaíno Sánchez, resulta un excelente compañero de Hispania y Bizancio, ya que presenta un exhaustivo estado de la cuestión sobre el mismo tema pero desde una perspectiva arqueológica.

En ella aparecen las plantas de muchos de los yacimientos mencionados en la obra de Vallejo Girvés y sus numerosos dibujos y fotografías permiten hacerse una buena idea de la cultura material de los habitantes de la Spania bizantina: desde cerámicas y monedas a broches de cinturón, pasando, por ejemplo, por las piezas de la armadura laminar de hierro encontrada recientemente en Cartagena. Aunque el lector potencial debe ser consciente de que se trata de una tesis doctoral de más de 900 páginas, que ha sido escrita para los especialistas en la materia.

 

 

Hispania y Bizancio. Una relación desconocida

 

Margarita Vallejo Girvés

 

Akal, 2012

560 páginas

 


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Los periodos de la Historia que me interesan se han ido ampliando con el paso de los años. Durante mi adolescencia experimenté una fase celtomaníaca que nunca ha desaparecido del todo, pero que pronto se amplió a la mayoría de pueblos de la periferia “bárbara” del Mundo Antiguo. Mi segunda área de interés es la Historia militar. Al tratarse de un tema transversal me atraen los aspectos militares de cualquier periodo histórico, pero especialmente la guerra en el Mundo Antiguo, la Europa de los Austrias y las dos Guerras Mundiales. He escrito varios artículos y he participado en actividades de divulgación histórica. En 2010 la editorial Nowtillus me dio la oportunidad de publicar mi primer libro: una biografía de Gengis Kan.

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