Esta es una historia de la Guerra Civil (VII)

Por . 18 agosto, 2014 en Siglos XIX y XX
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Hagamos una nueva recapitulación, esta vez de la fase final de la Guerra Civil que devino en el triunfo del franquismo.

En el verano de ese año 1937, concretamente el día 1 de julio, se firma la titulada Carta colectiva de los obispos españoles a los de todo el mundo con motivo de la guerra de España, el documento de la Iglesia católica española que sirve de respaldo religioso definitivo al bando franquista.

Comienza el día 6 de ese mes la batalla de Brunete. Los republicanos pasan a la ofensiva, en el oeste de Madrid, con el objetivo de aliviar la presión franquista sobre la ciudad y distraer fuerzas enemigas del Frente Norte. Pero el 25 de julio los nacionales ocupan definitivamente la localidad de Brunete. La batalla finaliza al día siguiente.

Por cierto, entre tanto, Franco es designado por su propio Gobierno capitán general del Ejército y la Armada: es el 18 de julio de 1937.

10 de agosto de ese año 37: tropas al mando del comunista Enrique Líster disuelven por orden gubernamental el conocido como Consejo de Aragón, la entidad administrativa fundamentalmente regida por anarquistas donde se había instalado desde primera hora el comunismo libertario y la colectivización agraria.

Entre el 24 de agosto y el 6 de septiembre tiene lugar la batalla de Belchite. Si bien los republicanos toman finalmente la localidad zaragozana de Belchite, su ofensiva no se puede considerar precisamente exitosa pues no impide que el día 26 de agosto las tropas franquistas entren en Santander, encabezadas por soldados del Cuerpo de Tropas Voluntarias.

Por medio de un real decreto, el de Ordenación Triguera, el 23 de agosto se había creado en la zona franquista el Servicio Nacional del Trigo, una medida para establecer el control gubernamental de una de las principales producciones agrarias.

El jefe del Gobierno republicano, Juan Negrín, preside en Ginebra la Asamblea de la Sociedad de Naciones el 13 de septiembre. Ese mismo mes, en una línea diametralmente opuesta a la participación en un foro internacional con voluntad de entendimiento entre los pueblos, en el otro bando, el día 16, la Junta Técnica del Estado aprueba una orden para depurar las publicaciones conservadas en bibliotecas, centros culturales y afines que transmitan ideas nocivas.

Los días 1 y 2 de octubre tiene lugar una sesión extraordinaria de las Cortes republicanas en Valencia.

Los franquistas entran en las ciudades asturianas de Gijón y Avilés, con lo que se da por terminada la campaña del Norte. Es el 21 de octubre del año 1937. La Guerra Civil continúa.

El 1 de noviembre, Barcelona se convierte en sede del Gobierno republicano, que se traslada el día anterior desde Valencia huyendo del cada vez más incontenible avance franquista. El 1 de febrero del año siguiente, de hecho, las Cortes republicanas se reunirán en el monasterio de Montserrat, en la provincia de Barcelona.

El 15 de diciembre del 37 se inicia el ataque republicano contra Teruel: comienza así la batalla homónima. Y siete días después, Franco suspende la ofensiva sobre Madrid para recuperar la ciudad aragonesa, que ha sido capturada ese día por el avance republicano. Ya en el año siguiente, el 22 de febrero, la batalla de Teruel llega a su fin con la toma de la ciudad a cargo de los franquistas.

 

Se disuelve el 30 de enero de ese año 38 la Junta Técnica del Estado y se constituye en su lugar el primer Gobierno de la España franquista, con Franco a su frente. El gabinete está compuesto por todo el espectro político favorable a la causa anticonstitucional y antirrepublicana: reputados militares, monárquicos, carlistas y falangistas. El 9 de marzo se promulga (Franco promulga, por mejor decir) el Fuero del Trabajo, que acabaría por ser la primera de las normas que conformarían el peculiar entramado seudoconstitucional de la dictadura franquista. Se trata de un texto corporativista que intentaba dotar de la ideología falangista a las relaciones sociales y económicas.

Francia abre de nuevo el 17 de marzo la frontera con el objeto de permitir la entrada de armas para la República, pero tres meses después, el 12 de junio, la vuelve a cerrar.

El dirigente socialista Indalecio Prieto, que había presentado su dimisión días antes como ministro de Defensa, tras sus enfrentamientos con los comunistas, es sustituido el 5 de abril por el propio Negrín, que asume su cartera.

El día 15 de ese mes, las tropas franquistas llegan a la localidad mediterránea castellonense de Vinaroz y rompen en dos la zona republicana. Cataluña queda aislada.

Se aprueba el 22 la primera Ley de Prensa en la zona franquista, que habrá de estar en vigor durante casi tres décadas y que tiene como objetivo no solo suprimir las publicaciones periódicas republicanas, sino hacer de la prensa una institución al servicio del Estado, un instrumento de adoctrinamiento político. El responsable de su publicación fue el entonces ministro del Interior y concuñado del propio Franco, Ramón Serrano Suñer.

Mientras, en el otro bando, el día 30 de ese mes de abril, Negrín da a conocer sus “13 puntos para la victoria”, conocidos como los 13 puntos de Negrín, un programa político que intenta lograr apoyos internacionales y, especialmente, finalizar la Guerra Civil mediante una paz negociada. No conseguiría ni lo uno ni lo otro, si acaso un taxativo rechazo del mismísimo Franco.

El Gobierno de Franco une al ya antiguo reconocimiento de sus dos aliados (Italia y Alemania) el del Vaticano (4 de mayo) y el de Portugal (11 de mayo).

El 25 de julio de ese año da comienzo la batalla del Ebro, la más cruenta de cuantas tengan lugar durante la guerra: tropas republicanas cruzan el río por diversos lugares para intentar avanzar hacia Vinaroz y reunificar las dos zonas republicanas partidas. Los republicanos pasan a la defensiva el 2 de agosto, iniciándose así una terrible batalla de desgaste. Mientras están teniendo lugar dichos combates, el 28 de octubre, las Brigadas Internacionales reciben una despedida multitudinaria en Barcelona. Negrín había anunciado el 21 de septiembre ante la Sociedad de Naciones la retirada de los voluntarios internacionales a favor de la República, con la intención de que los alemanes e italianos que ayudaban a los franquistas hicieran lo propio. No lo hicieron. La batalla del Ebro llega a su fin el 16 de noviembre: el ejército republicano se retira del frente del Ebro.

Comienza el 23 de diciembre la ofensiva franquista sobre Cataluña.

Dos meses antes, el día 1 de octubre, tenía lugar una reunión de las Cortes republicanas en la localidad barcelonesa de Sant Cugat del Vallès.

 

El último año del conflicto, 1939, comienza prácticamente con una paradoja, el Gobierno republicano decreta el estado de guerra, el 23 de enero. La misma norma nombraba a Miaja generalísimo de todos los ejércitos, un cargo sin precedentes en la zona republicana. En la zona franquista, el estado de guerra, aunque al margen de la Constitución, suspendida de hecho, se había ido declarando en cada territorio a medida que se le iba incorporando a la rebelión. Dos días después, ante la inminencia de la llegada de las tropas franquistas, el Gobierno republicano se traslada a Figueres, en la provincia de Girona, la más importante localidad de cuántas se hallan cerca del territorio francés.

Las tropas del general José Solchaga entran el 26 de enero en Barcelona. El camino del exilio a Francia se desborda: los refugiados colapsan ya la frontera con el país vecino, que no sabe cómo acogerlos y los irá destinando a campos de pésimas condiciones. Mientras, el día 1 del mes de febrero, en el castillo de Figueres tiene lugar la última reunión de las Cortes republicanas antes del exilio. En dicha sesión, Negrín vuelve a proclamar su intención de negociar con los franquistas un acuerdo de paz en torno a la independencia de España, la capacidad de decisión de la forma de gobierno por parte del pueblo español y la negación de ambos bandos del uso de la represión posterior.

El 5 de febrero Girona es conquistada por el avance franquista. Los principales dirigentes republicanos cruzan la frontera con Francia: el presidente de la República, Azaña; el de las Cortes, Martínez Barrio; y los de los gobiernos autonómicos catalán, el líder de Esquerra Republicana de Catalunya, Lluís Companys, y vasco, José Antonio Aguirre, del Partido Nacionalista Vasco. Tres días más tarde Negrín hace lo propio, aunque el 10 de febrero regresa a territorio español y llega a Alicante, desde donde se trasladará la localidad alicantina de Elda.

Se promulga en la zona franquista el día 9 la Ley de Responsabilidades políticas, uno de los principales pilares (el primero legal además) del esfuerzo represor que impulsa la definitiva instauración de un régimen dictatorial surgido de la propia victoria militar. Tropas franquistas alcanzan la frontera francesa con Cataluña. El éxodo republicano asciende a cifras inauditas.

Los acontecimientos se desencadenan en una espiral que avanza hacia el centro del triunfo de la causa franquista. Así, el 21 de febrero se celebra en Barcelona el llamado Desfile de la Victoria que, presidido por Franco, se convierte en un acto de pretendida majestuosidad para festejar lo que los rebeldes consideran la liberación de la segunda ciudad más importante del país. Seis días más tarde, Reino Unido y Francia reconocen al Gobierno franquista, con lo que dan definitivamente la espalda a la legitimidad republicana. Azaña presenta desde su exilio francés por carta al presidente de las Cortes, Martínez Barrio, su dimisión como presidente de la República.

Si no fuera ya el camino republicano un descenso imparable hacia la catástrofe, el 5 de marzo el coronel Segismundo Casado da en Madrid un golpe militar de Estado contra el Gobierno de Negrín. La intención de los golpistas es acabar con la Guerra Civil por medio de un acuerdo estrictamente entre militares para conseguir el doble objetivo de impedir el proyecto comunista, que resultaría falso, de prolongar los combates hasta el presumible estallido de una conflagración en Europa y de reducir las represalias del bando vencedor. Un día después, los golpistas crean el llamado Consejo Nacional de Defensa, presidido por Miaja, y del que formaban parte ocho consejeros, Casado en Defensa y el dirigente socialista Julián Besteiro en Estado como miembros más destacados, junto al también socialista Wenceslao Carrillo en Gobernación. En medio de esas conspiraciones que acelerarán la derrota republicana (de hecho, de alguna manera, adelantando el golpe de Casado), la flota constitucional intenta evitar caer en manos de quintacolumnistas y de favorables al golpe interno de Estado, y toma rumbo al puerto francés de Bizerta, en las costas tunecinas, donde arribará cinco días más tarde. En Madrid, comienzan los combates entre casadistas y comunistas. Negrín y sus ministros salen de España en avión desde el campo de aviación alicantino de Monóvar. Los asesores soviéticos y los principales dirigentes comunistas también huyen. La guerra civil dentro de la Guerra Civil finaliza el 12 de marzo con el triunfo de los golpistas, tras la rendición un día antes de los últimos combatientes comunistas.

El 18 de ese mes, el Gobierno franquista firma con Portugal el Tratado de amistad y no agresión hispano-portugués.

Pocos días más tarde, el 23, el Consejo de Defensa envía emisarios a Burgos para negociar la rendición con los del propio Franco. Pero el día 27 Franco no acepta la rendición a cambio del cese de las represalias, y ordena a sus ejércitos que inicien la definitiva ofensiva, llamada de la Victoria. Ese mismo día 27 de marzo de 1939 la España franquista se adhiere al Pacto Antikomintern, el acuerdo que ya en noviembre de 1936 firmaran Japón y Alemania para combatir a la Internacional Comunista (Comintern, o Komintern), y al cual ya se habían ido adhiriendo otros países como Italia.

Sin encontrar resistencia, ante la rendición de los ejércitos republicanos, entran en Madrid el 28 de marzo las tropas de los autodenominados nacionales, al mando del general Eugenio Espinosa de los Monteros. Besteiro, que se ha negado a huir, al contrario que el resto del Consejo, incluido Casado, es detenido por las nuevas autoridades (un año y pocos meses después morirá enfermo en la prisión sevillana de Carmona, acusado de delito de adhesión a la rebelión militar como tantos otros pese a lo aberrante de tal acusación, tras haber sido penado con 30 años de cárcel). El día 29, ante el avance franquista y la desmovilización de los derrotados republicanos, Cuenca, Albacete, Ciudad Real, Jaén y Almería pasan a integrar la nueva España del general Franco. Y el 30 Valencia y Alicante engrosan asimismo el territorio nacional. La desesperación por huir en los últimos puertos marítimos que les quedaban a los franquistas por conquistar es total. Murcia es la última capital de provincia en ser ocupada por los victoriosos ejércitos del general Franco, y Cartagena también es tomada por ellos: es el 31 de marzo. Ese mismo día se produce la firma del Tratado germano-español de amistad entre el Gobierno franquista y la Alemania nazi.

1 de abril de 1939: Franco firma el último parte oficial de guerra, que dice como se sabe aquello de “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”. La Guerra Civil española finaliza con la victoria de quienes se sublevaron en julio de 1936, y dará como resultado la inmediata derrota total del orden constitucional republicano y del intento de establecimiento de la verdadera democracia, así como la implantación de un régimen dictatorial unipersonalista con la figura de Franco como cabeza directora y visible. Décadas después del final del conflicto fratricida las heridas siguen abiertas, si bien la Transición a la democracia que siguió al fallecimiento del general Franco se cimentó sobre el avasallador deseo y el espectacular consenso de abolir las intenciones de considerar disputas políticas a las represiones ejercidas en ambos frentes y durante la dictadura.

 

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José Luis Ibáñez Salas nació en 1963 en Madrid. Se licenció en Filosofía y Letras y se especializó en Historia Moderna y Contemporánea. Editor e historiador, fue el responsable del área de Historia de la Enciclopedia multimedia Encarta, ha dirigido la colección Breve Historia para Nowtilus y ahora es promotor de nuevos proyectos en Sílex ediciones. Asimismo, dirige la revista digital Anatomía de la Historia y es editor de Santillana Educación y socio fundador de Punto de Vista Editores. Su último libro en Sílex ediciones es El franquismo.

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