CSS Alabama, corsario confederado

Por . 5 noviembre, 2014 en Siglos XIX y XX
Share Button

El domingo 19 de junio de 1864 era hundido en aguas francesas, cerca del puerto de Cherburgo, la corbeta CSS Alabama por el USS Kearsarge, un enfrentamiento entre dos armadas, la Confederada y la de la Unión, al otro lado del Atlántico.

¿No fue la guerra de Secesión una contienda civil? Fue algo más, sin duda. Esta es la historia de un buque corsario que hundió sesenta y cuatro barcos y dañó la economía del Norte con unas perdidas de más de ciento veinticinco millones de dólares actuales.

Al secesionarse de Estados Unidos, el Sur no tenía en su territorio ni un solo astillero capaz de diseñar y construir una Armada con garantías. La Unión abandonó, después de su destrucción, el puerto de Gosport, en Virginia, donde reparaban buques y se adiestraba a las futuras tripulaciones, así que la nueva escuadra se las apañó reconvirtiendo buques o adaptando lo poco con lo que contaba después del disparo en Fuerte Sumter.

¿Por qué no construirlos y botarlos en otros países neutrales? Esa fue una pregunta lanzada en el gabinete del primer y único presidente de los Estados Confederados de América, Jefferson Davis. El problema que se planteaba era cómo hacer las gestiones y obtener dinero necesario para costear tan importante empresa. Así que no les quedó otra que en confiar en una red de espías —también llamados agentes— y en el bolsillo de los capitalistas sureños, que habían amasado grandes fortunas con el comercio del algodón y que vivían prácticamente todo el año en Londres.

Así que el CSS Alabama fue construido en secreto durante 1862, segundo año de guerra, en los astilleros británicos —primera potencia marítima del mundo, no lo olvidemos— John Laird Sons, en sus instalaciones de Birkenhead, en Cheshire. El encargado de realizar el pedido en nombre del gobierno de Davis fue el agente James Dunwoody Bulloch, que no sólo se encargó de este proyecto.

Inicialmente conocido como casco número 290, el buque fue botado como Enrica, el 15 de mayo de 1862, y en secreto zarpó desde Liverpool. Los intentos de sabotearlo por parte de agentes —también llamados espías— de la Unión resultaron infructuosos, así que llegó a la isla de Terceira, en las Azores, donde se completó su tripulación (154 hombres entre oficiales y marinería) en apenas tres días, y se le entregó la bandera de combate, las siete estrellas blancas de cinco puntas sobre fondo azul.

Más que un buque de línea actuó como corsario, cuya misión principal consistía en entorpecer en lo posible el comercio de la Unión con Europa, prácticamente libre a pesar de estar en guerra con el Sur, pues la Confederación era la que sufría un terrible bloqueo desde los primeros días de la guerra, y en especial a partir de 1862 con la caída de Nueva Orleáns. El Plan Anaconda del viejo general Winfield Scott, ideado en los inicios de la contienda, comenzaba a dar sus frutos año y medio después.

¿Cómo era el CSS (en rigor, Confederate State Ship) Alabama? Desplazaba algo más de mil toneladas, con una eslora de 67 metros y una manga de seis. Era una corbeta de tres palos, pues enarbolaba velas, pero contaba con un motor de vapor capaz de alcanzar los trece nudos, unos veinticinco kilómetros por hora. Pero lo más destacado eran sus cañones, seis de treinta y dos libras, uno de ciento diez libras y otro de sesenta y ocho, un arma formidable para hundir indefensos buques mercantes.

Entonces comenzó su derrota de destrucción. Primero en aguas cercanas a las Azores, luego al norte, cerca de las costas de Nueva Inglaterra y más tarde al sur, al golfo de México. Su primer enfrentamiento fue el encuentro con el USS Hatteras, al que hundió cerca de Galveston (Texas). Huyó rápidamente y puso proa a las costas de Brasil, traspasando la línea ecuatorial. Hizo su primera escala en el puerto de Saldanha Bay (Sudáfrica) a finales de julio de 1863 y pocos días después en Ciudad del Cabo.

Decidió a continuación internarse en el Índico, donde encontró pocas presas y en el estrecho de Malaca marcó nuevo rumbo a Francia para realizar unas reparaciones. El CSS Alabama jamás atracó en un puerto confederado: de los seiscientos cincuenta y siete días de vida, estuvo en el mar quinientos treinta y cuatro; atacó más de cuatrocientas embarcaciones, hundió sesenta y cinco, y tomó más de dos mil prisioneros. Y en este punto hay que reseñar que no se cuenta ni una sola víctima civil, pues las tripulaciones eran evacuadas a puertos neutrales o a otros buques antes de proceder a su hundimiento.

El 11 de junio de 1864, cuando la guerra, la Civil estadounidense, la de Secesión, entraba en una fase agónica para la causa confederada, entró el CSS Alabama en el puerto francés de Cherburgo en busca de unas reparaciones. Pero la Unión le perseguía los talones. Tres días después se apostaba muy cerca del puerto el USS Kearsarge, bajo el mando del capitán John Ancrum Winslow (1811-1873), que unos días antes había telegrafiado al puerto de Gibraltar para que se aproximara a marchas forzadas el USS San Luis para realizar tareas de apoyo y avituallamiento. El cerco se había completado después de más de dos años de persecución.

Ante la perspectiva de permanecer inactivo mientras esperaba las reparaciones necesarias o internarse en un puerto neutral, el comandante del CSS Alabama Raphael Semmes (1809-1877), decidió luchar y escapar lo más lejos posible. Y lo hizo de forma caballeresca, pues envió una nota al comandante del USS Kearsarge:

 

“Mi intención es luchar contra usted tan pronto como puedo hacer los arreglos necesarios. Espero que éstos no me van a detener más allá de mañana por la mañana o pasado mañana. Le ruego que no se apartará hasta que esté listo para salir. Tengo el honor de ser su siervo obediente, R. Semmes, capitán”.

 

El combate duró poco más de una hora, el corsario confederado quedó destrozado por los cañones del buque unionista. Los dos barcos dieron siete vueltas en redondo en un constante fuego artillero, donde el Alabama escupió cerca de cuatrocientos disparos, mientras que su rival disparó menos, pero de forma más certera.

La lucha, feroz y angustiosa, tuvo hasta público, pues al cercano puerto de Cherburgo acudieron muchos curiosos con sus prismáticos, entre ellos, el pintor Édouard Manet, que dejó constancia de tan histórico día con un cuadro, en el que se pueden ver incluso los buques auxiliares que acudieron al posible rescate de las víctimas.

Con el timón perdido, el CSS Alabama se hundió, cuando el agua comenzó a anegar la sala de máquinas. Semmes arrojó su sable al mar, lo que arruinó al comandante del USS Kearsarge la ceremonia de entrega del buque como vencedor. Cuarentaiún marineros confederados, entre ellos su capitán, fueron rescatados por el yate británico Deerhound ante la impotencia de sus enemigos.

Los restos del Alabama fueron encontrados en noviembre de 1984 a sesenta metros de profundidad. Irónicamente, su comandante dejó por escrito una década antes de la batalla, cuando pertenecía a la Armada de la Unión:

 

“Los buques corsarios son poco más que piratas con licencia, y le corresponde a todas las naciones civilizadas para suprimir esta práctica por completo”.

 


Share Button

Los capítulos de la Historia están plagados de héroes y antihéroes, de reyes y villanos, de conservadores y revolucionarios, de perdedores y ganadores, de desaires y tragedias, de sucesos extraordinarios y nimios, de avances y retrocesos… en definitiva, el gran libro de la vida, al que evidentemente siempre le quedan algunos capítulos por escribir. De ahí que publicara recientemente La guerra de Secesión, la guerra entre el Norte y el Sur, que tiene más de serial televisivo de la HBO que de un sangriento conflicto. Échenle un vistazo a mi web www.fernandomartinezhernandez.com

Participa en la discusión

  • (no será publicado)