Noviembre de 1938. La Noche de los Cristales Rotos

Por . 10 noviembre, 2014 en Siglos XIX y XX
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En los 20 del siglo pasado, los judíos alemanes estaban completamente integrados en la sociedad alemana y poseían una alta reputación en el ejército y los campos del saber. Sin embargo, en aquella década es cuando comenzaron a surgir los primeros problemas para este colectivo.

 

Antecedentes

Los años 20 en Alemania se caracterizaron por el ascenso del partido nazi, los vaivenes de la economía y la fuerte bipolarización de la política germana. De estos tres problemas, el que más daño haría al colectivo judío en Alemania sería el primero.

El Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, más conocido como partido nazi, fue fundado en 1919 y se caracterizó por su postura anticomunista, antidemócrata y antisemita. Su líder desde 1921 era Adolf Hitler.

Este partido consideraba a los judíos culpables de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial y de la posterior crisis que afectó a este país.

Ya en aquella década pero especialmente en 1931, los judíos sufrieron los primeros ataques. Pero lo peor vendría a partir de 1933, año del ascenso al poder de Hitler.

El nuevo gobierno alemán no tardó en aplicar una política antisemita: primero, atacando los negocios de los judíos, y segundo, aprobando varias medidas contra los judíos. Una de las más conocidas son las denominadas “leyes de Núremberg”, unas medidas antisemitas aprobadas en septiembre de 1935, que tenía como objetivo discriminar al pueblo judío.

En 1937, en Alemania, se proyectó una película antisemita titulada El judío eterno (Der ewige jude, en alemán) que no hizo sino incrementar el odio de la población alemana hacía los judíos.

A principios del año siguiente, las autoridades nazis aprobaron una serie de medidas antisemitas, entre las que destacan la prohibición a los judíos de ejercer varias funciones, como puede ser el caso de la medicina, o la retirada de los pasaportes.

 

El desencadenante

En agosto de ese año 38, el gobierno nazi decretó la expulsión inmediata de miles de judíos de origen polaco. Una de las familias afectadas fue la Zindel-Grynspan, una familia de origen polaco afincada en Alemania desde 1911.

Mientras en Alemania ocurría esto, en París residía el hijo de la pareja, de diecisiete años de edad. Cuando el joven fue informado de lo que estaba ocurriendo con su familia decidió tomarse la justicia por su mano, adquirió un revolver y se presentó ante la embajada alemana de la capital francesa con la intención de reunirse con algún diplomático alemán. El encargado de recibirle fue Ernst Vom Rath, secretario tercero de la embajada. Mientras estaba teniendo lugar la reunión, el joven alemán de origen polaco disparó tres veces al abdomen del diplomático, provocándole la muerte unos días después.

Las medidas de venganza del gobierno nazi fueron dos: censurar los periódicos judíos… y lo que daría en llamarse la Noche de los Cristales Rotos (Kristallnacht).

 

La Noche de los Cristales Rotos

La noche del 9 al 10 de noviembre, parte de la población civil alemana se sublevó contra la población judía que aún quedaba en Alemania, destrozando negocios, sinagogas y otras propiedades de judíos. Para que estos disturbios tuvieran éxito fueron determinantes dos factores: primero, la participación explícita de las SA (Sturmabteilung, ‘Tropas de Asalto’, integradas en las SS desde 1934), y segundo, la pasividad del gobierno.

Las cifras de la masacre fueron aterradoras: 1.574 sinagogas destrozadas, 7.000 tiendas destrozadas, 29 almacenes, 30.000 judíos enviados a campos de concentración y otros 91 fallecidos.

En la invadida y anexionada Austria se destrozaron 94 sinagogas.

La noticia dio la vuelta al mundo, y provocó múltiples respuestas, por ejemplo, varios periódicos compararon los sucesos con los pogromos de la Rusia zarista. Estados Unidos retiró a su embajador, aunque prefirió no romper relaciones diplomáticas. Por otro lado, otros países sí decidieron retirar a su embajador y romper relaciones diplomáticas con Alemania.

 

Conclusión

Desgraciadamente, y si bien este suceso no fue ni el primer ni el último ataque contra los judíos en Alemania, ya que después tendría lugar el terrible Holocausto, de hecho es considerado el arranque de la represión desmedida que iba a desembocar años más tarde en la intención decidida de exterminar a la población judía.


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  1. gravatar Benedicto Cuervo Álvarez Responder
    noviembre 10th, 2014

    Precisamente acabo de terminar un artículo que trata sobre el ascenso del nazismo y la toma del poder por Hitler en Alemania en 1933 y estoy de acuerdo con lo que dice este interesante artículo escrito por Ignacio López. No obstante pienso que no solamente fueron perseguidos, encarcelados y asesinados judíos sino que también cientos de miles de personas sufrieron todo tipo de represiones por parte de las SA y especialmente las SS, pertenecientes a partidos de centro, socialdemócratas, comunistas, sindicalistas,artistas,científicos, profesores, católicos, evangelistas, protestantes, testigos de Jehová o gitanos, es decir, todas aquellas personas que no estaban de acuerdo con la ideología nazi e incluso niños o jóvenes con algún tipo de anormalidad eran asesinados en las cámaras de gas fuesen o no judíos.

    Un saludo.
    Benedicto Cuervo.

    • gravatar Benedicto Cuervo Álvarez Responder
      noviembre 10th, 2014

      Es decir, los nazis llevaron a los campos de concentración, repartidos por toda Europa, a judíos, franceses, alemanes disidentes, españoles republicanos, gitanos, etc.En estos campos de exterminio no solamente murieron judíos sino personas no judías contrarias al nazismo incluyendo a decenas de miles de alemanes.

      • gravatar José Luis Ibáñez Salas Responder
        noviembre 10th, 2014

        El artículo habla de un hecho muy concreto, ese sí relacionado con una comunidad que fue la única víctima, la judía. Es evidente cuanto afirmas, por otro lado.