José Nakens, anticlerical y republicano (y IV)

Por . 15 diciembre, 2014 en Siglos XIX y XX
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Viene de José Nakens, anticlerical y republicano (III)

 

 

El declive del maestro

Fueron éstas las últimas campañas de propaganda emprendidas por Nakens. No porque las denuncias clericales o las amenazas de los carlistas le hicieran retroceder, sino por una razón más prosaica: tras el período de auge del anticlericalismo y de apogeo del periódico, El Motín empezó a perder lectores (unos seis mil entre 1911 y 1914), y los libros, folletos y láminas se fueron quedando sin compradores. A ello se unió, a partir de 1918, una enfermedad de la vista que a temporadas impedía a Nakens, convertido por razones económicas en el único redactor del periódico, leer y escribir. El Motín bajó a ocho páginas en 1915 y a cuatro en 1918; y la venta de las otras publicaciones, aunque fuera con descuentos o incluso a mitad de precio, ya no servía para compensar las deudas del periódico. Con la alta estima que siempre tuvo de sí mismo y de la importancia de su labor, Nakens atribuyó el declive a su permanente combate contra «los fetiches que el pueblo adora», es decir, contra los «santos [de] arriba y los santones [de] abajo» [Asuntos diversos]. Pero cualquier lector podría explicar que eran la monotonía del semanario —dedicado en gran medida a reproducir artículos antiguos y a copiar textos de otros periódicos— y su falta de atención a la actualidad (a lo sumo, publicaba una pequeña sección «De jueves a jueves», de interés muy reducido) las causas del declive en las ventas.

Contando con unos dos mil suscriptores, y una tirada de no más de seis mil ejemplares, a comienzos de los años veinte El Motín no era ni la sombra de lo que había sido diez años antes. Fue entonces cuando a un fiel lector, Enrique Sanjurjo de Haya, dolorido al ver que el que un día fuera «el periódico más popular de España» se había convertido en «algo así, ¡oh paradoja!, como una hoja parroquial», se le ocurrió organizar una gran suscripción para editar un número de homenaje a su director. Haciendo campaña en los centros republicanos consiguió los recursos necesarios; y una comisión nombrada al efecto logró que en el extraordinario de enero de 1923 participaran algunas de las firmas más prestigiosas de esta corriente. Allí se pudo ver a viejos republicanos —entre otros, Menéndez Pallarés, Roberto Castrovido o Hermenegildo Giner de los Ríos— unidos en el elogio con otras figuras más jóvenes, como Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz o Gabriel Alomar. «Español de raza», «asceta del periodismo», «redentor de cautivos», «Viriato español del anticlericalismo», «Viejo apóstol», «glorioso campeón del ideal», «rey del ingenio», «orgullo de la raza y espejo donde deben mirarse los mortales», eran algunas de sus valoraciones del personaje [El Motín, número extraordinario de 1 de enero de 1923]. Aunque puede que a Nakens, tan aficionado a versificar, le gustaran sobre todo los ripios de la «Sonata en “on”» de Luis de Tapia:

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Yo admiro a Nakens / por su tesón…

Porque es un yunque / su corazón…

[…] Porque cumplida / su obligación,

irá al sepulcro / sin confesión…

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No bastaba, en todo caso, con el homenaje para parar el declive del periódico y acabar con las dificultades económicas del viejo maestro. De hecho, desde comienzos de la década, la supervivencia de El Motín y, por ende, de su director dependía en gran medida de ayudas y donativos: de las suscripciones extraordinarias conseguidas en el Congreso de la Democracia (1920) a propuesta de su siempre amigo Rafael Salillas; del legado de un médico como premio a su combate contra el clericalismo; de las aportaciones de algunas logias, e incluso de ayudas procedentes de periódicos y amigos de La Habana. Pero todo era poco para un semanario que acumulaba cada vez más deudas y perdía cada mes un puñado de sus ya escasos lectores.

A fines de 1924 varios periodistas lanzaron de nuevo la voz de alarma: ¡Nakens está en la indigencia! Y una vez más una larga lista de escritores e intelectuales —entre otros, Gregorio Marañón, Rafael Altamira, Ramón Pérez de Ayala o Luis Araquistáin— se movilizaron para pedir ayuda a los partidarios de las izquierdas. Menos mal que, por fin, en agosto de 1925, la Asociación de la Prensa, encabezada entonces por José Francos Rodríguez, le concedió una pensión vitalicia de 150 pesetas al mes, «en atención a los méritos contraídos en su larga y limpia trayectoria de periodista» [El Motín, 15 de agosto de 1925]. Un año después, la misma Asociación le otorgaba el Premio a la Vejez, y con él una cartera con 5.000 pesetas. Gracias a estas aportaciones, el anciano Nakens —que hasta entonces se había jactado de no aceptar premios, ni homenajes, ni puestos políticos, ni siquiera fotografías o entrevistas— pudo sobrevivir, y mantener con vida a su semanario, hasta los meses finales de 1926.

Hasta el 12 de noviembre, para ser más exactos. Ese día, tras una semana de lucha contra una congestión cerebral, casi a punto de cumplir los ochenta y cinco años, Nakens dejó este mundo «dulcemente, sin una queja, sin un gesto» (según explicó El Liberal). Su entierro, organizado de nuevo por la Asociación de la Prensa, tuvo algo de multitudinario (aunque no pudiera compararse con el de Pablo Iglesias, un año antes). Políticos como Lerroux o Besteiro, escritores como Gómez de Baquero o Joaquín Dicenta, periodistas, estudiantes, «gentes del pueblo», representantes de organizaciones republicanas y de las distintas obediencias masónicas acompañaron su féretro, cubierto con el estandarte de El Libre Pensamiento, Sociedad de Actos Civiles de Madrid, hasta el cementerio civil. Allí alguien gritó: «¡Vivan los hombres honrados!», y la escritora Consuelo Álvarez añadió, al tiempo que las representantes de la asociación femenina Fraternidad Cívica arrojaban ramos de flores sobre la caja: «¡Viva el caballero que ha dejado una estela de verdad, de pureza y de honor!» [La Voz, 13 de noviembre de 1926, y El Liberal, 14 de noviembre de 1926].

¡Hasta aquí llegaron los Nakens!

¿Por qué tantos homenajes a un hombre que durante décadas había provocado más animadversión que simpatía? No era la Asociación de la Prensa un reducto de radicales; al contrario, en su junta directiva predominaba en aquellos momentos el sector conservador de la profesión. Tampoco se trataba solo de la compasión que al final de sus días podía despertar un anciano inofensivo, pobre y casi ciego. Más allá de estas consideraciones, lo que pasaba es que, en plena dictadura de Primo de Rivera, Nakens se había convertido en un símbolo. Los comentarios de la prensa liberal con ocasión del último premio, y sobre todo tras su fallecimiento, lo pusieron de manifiesto.

A muchos periodistas, el viejo director de El Motín les recordaba a las figuras más destacadas de aquella España «liberal y europea» cuya importancia iba creciendo con el paso del tiempo. Había sido, explicaba El Liberal al informar de su muerte, «el último representante de una generación gloriosa», el último superviviente de una constelación de grandes personajes (como Castelar, Salmerón, Pi y Margall, Giner de los Ríos, Iglesias o Azcárate), a los que muchas veces combatió pero con los que ahora —paradojas de la vida— aparecía estrechamente ligado. «No estamos tan sobrados de hombres representativos para que no sintamos honda emoción al ver separarse de nosotros los que fueron en vida modelos de ciudadanía, espejos de patriotismo y relicarios de virtudes laicas», añadió con tristeza La Voz [La Voz, 13 de noviembre de 1926, y El Liberal, 14 de noviembre de 1926]. En otros casos, lo que más se destacaba era su dedicación de por vida al oficio de periodista, aun a riesgo de acabar en la indigencia. Frente a quienes habían utilizado la prensa como un trampolín para lograr cargos y prebendas, Nakens —explicaba Antonio Zozaya— «ejerció el periodismo como un sacerdocio». Más que sus ideas, que podían considerarse anticuadas («como si para él el tiempo no avanzara»), era la entrega de «este hombre entero, rectilíneo, altruista y desinteresado» lo que, por su parte, destacaba El Imparcial. Aunque puede que ese altruismo no fuera, se le ocurrió pensar a Gómez de Baquero, más que una forma especial de disfrutar de la vida:

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¡Quién sabe si, a pesar de su honrado desinterés, Nakens ha sido en el fondo un sibarita! La independencia, la fidelidad a nosotros mismos, a lo que sentimos y pensamos tiene también su voluptuosidad, aunque no es sabor para todos los paladares.

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Bien es verdad que no todos los periódicos recibieron así los premios y el fallecimiento. El Debate, de algún modo heredero de la prensa clerical con la que tanto discutió Nakens durante décadas, aprovechó su muerte para criticar a la Asociación de la Prensa y recordar lo que a su juicio habían representado tanto El Motín («un periódico que figura con derecho propio entre los profesionales de la calumnia», «la chabacanería, la grosería misma») como su director, o en sus palabras «el desgraciado autor de estos engendros»: ni más ni menos que «un baldón en la historia del periodismo en España» [El Debate, 16 de noviembre de 1926].

Símbolo para unos, baldón para otros, en todo caso la historia no había acabado del todo con la muerte de José Nakens. A los tres meses, su hija Isabel —que desde comienzos de siglo, cuando Nakens se quedó viudo, había sido su única familia, y en los últimos años la principal colaboradora en la confección del semanario— empezó a publicar un nuevo periódico. No era ya El Motín, ni ella pretendía ir tan lejos; pero sí una continuación de la obra de su padre y el reflejo de sus ideas y sus luchas. Así quedó recogido en el propio título: Reflejos de «El Motín».

Los tiempos no se prestaban mucho a hablar de política. A pesar de ello, el «semanario literario» levantó de nuevo las viejas banderas («hoy, como ayer, este periódico es y será siempre de prounión republicana y anticlerical de todas las religiones») y se declaró partidario de «todas las aspiraciones progresivas». De manera que junto a los viejos artículos y grabados de El Motín, y al lado de los recuerdos a militantes republicanos y obreros fallecidos en los años que duró la publicación, en sus páginas aparecieron defensas de la lucha de las mujeres por la igualdad, pero también del naturismo o de la ortografía fonética; e incluso debates entre viejos y nuevos republicanos, al hilo de la creación en 1926 de una alianza entre las distintas corrientes del republicanismo. Y no sólo eso: en los proyectos que «Doña Isabel» fue desgranando en sus colaboraciones figuraba además la creación de «Grupos Nakens», con el fin de reunir a los anticlericales dispersos, y hasta la organización de una caja benéfica prolaicismo para premiar a quienes decidieran sustituir por actos civiles las ceremonias religiosas del bautizo, la boda o el entierro.

En el segundo número de los Reflejos, la hija del maestro había declarado su voluntad de mantener viva la publicación mientras contara con suficientes suscriptores. De fallar éstos, «cuando me encuentre sola, […] cuando no pueda más, elevaré la última hoja de mi semanario en la puerta de la casa que sea mi vivienda y gritaré: “hasta aquí llegaron los Nakens”» [Reflejos de «El Motín», 19 de febrero de 1927]. El temido momento se produjo en junio de 1929, como consecuencia de la falta de pago de las suscripciones por algunos corresponsales del periódico; y la despedida consistió en el envío de un antiguo número de El Motín, «por no dejar, sea como fuese, de hacer propaganda por la Causa puesto que todo lo de ayer es aplicable al día de hoy» [«Advertencia» (hoja informativa que acompañó al número de 29 de junio de 1926 de El Motín)].

Menos de dos años después, por un camino contrario al que siempre defendió Nakens (por el triunfo en unas elecciones municipales tras el fracaso de un pronunciamiento), una nueva generación de políticos proclamaba la Segunda República.

 

Bibliografía

Obras de José Nakens

Se excluyen de esta lista las obras de teatro escritas por Nakens, y otros libros o folletos firmados con diversos seudónimos y que figuran entre las publicaciones de la Biblioteca de El Motín o como obras en venta en la administración del semanario. Relaciones más completas, en Juan Lanas, pp. 222-224 (para las publicaciones disponibles a comienzos de siglo), o en Yo, hablando de mí, pp. 270-273 (obras en venta en 1915).

Almanaque de la Inquisición, por «El Motín» (en colaboración con S. Pey Ordeix). Madrid: Imprenta de Domingo Blanco, s.f. [1911].

Anticlericalismo al por menor (Biblioteca Anticlerical de Bolsillo). Madrid:  Imp. La Itálica, s.f. [1915].

Asuntos diversos (Colección de artículos). Madrid: Imp. La Itálica, s.f. [1915].

Calumnias al clero, inventadas por José Nakens. Robos, estafas, captaciones, explotaciones, violaciones, estupros, adulterios, atropellos, crueldades, riñas, asesinatos, infanticidios, homicidios, parricidios, etc., etc. Madrid: Imp. La Itálica, s.f. [1915].

Cantares, epigramas y cuentos anticlericales en verso, publicados por «El Motín». Madrid: Establecimiento Tipográfico Libertad 31, s.f. [1913].

Cartas y dedicatorias. Madrid: Imp. Domingo Blanco, s.f. [1909].

La celda número 7 (Impresiones de la cárcel). Madrid: Imp. Domingo Blanco, s.f. [1911].

Cien sonetos. Madrid: Imp. La Itálica, s.f. [1916].

Chaparrón de milagros. Madrid: Imp. Domingo Blanco, s.f. [1913].

Clericalismo en solfa. Madrid: Imprenta Artística Sáez, s.f. [1914].

Cosas que he dicho (Esbozos de ideas). Madrid: Imp. Domingo Blanco, s.f. [1913].

Cuadros de miseria, copiados del natural por José Nakens. Madrid: Imp. Domingo Blanco, s.f. [1907].

De todo un poco (Colección de artículos). Madrid: Imp. Domingo Blanco, s.f. [1909].

Degradaciones y cobardías. Madrid: Imp. Domingo Blanco, s.f. [1906].

La dictadura republicana. Madrid: Imp. Domingo Blanco, s.f. [1905].

Dioses mayores (Artículos políticos). Madrid: Imp. Juan Pérez, 1922.

En broma y en serio. Artículos anticlericales. Madrid: Imp. Artística Sáez, s.f. [1914].

Espejo moral de clérigos para que los malos se espanten y los buenos perseveren, o sea recopilación escogida de los célebres y odoríferos «Manojos de flores místicas» publicados en «El Motín» por José Nakens, tomo 1. Madrid: Imp. Domingo Blanco, 1910.

Los horrores del absolutismo. Valencia: Sempere, s.f. [1906].

Humorismo anticlerical. Madrid: Imp. Domingo Blanco, s.f. [1909].

Juan Lanas. Madrid: Imprenta Popular, s.f. [1897].

¡Libertad y a ellos!. Madrid: Imp. Domingo Blanco, s.f. [1912].

Lo que no debe decirse. Madrid: Imp. Popular, s.f. [1895].

Más calumnias al clero, inventadas por José Nakens. Robos, estafas… Madrid: Imp. La Itálica, s.f. [1915].

Mi paso por la cárcel. Madrid: Centro Gráfico-Artístico, s.f. [1907].

Milagros comentados. Madrid: Est. Tipográfico Libertad 31, s.f. [1913].

La moral y la Iglesia (Biblioteca del Apostolado de la Verdad, Tercera Serie). Madrid: Imp. Domingo Blanco, s.f. [1911].

Muestras de mi estilo. Madrid: Imp. Domingo Blanco, s.f. [1906].

Nuevas calumnias al clero, inventadas por José Nakens. Robos, estafas… Madrid: Imp. La Itálica, s.f. [1915].

Otras calumnias al clero, inventadas por José Nakens. Robos, estafas… Madrid: Imp. La Itálica, s.f. [1916].

Picotazos en la cresta (Escaramuzas anticlericales). Madrid: Est. Tipográfico Libertad 31, s.f. [1913].

La piqueta. Colección de artículos. Madrid: Imp. M. Romero, s.f. [1882].

Puñado de ironías. Madrid:  Imp. Domingo Blanco, s.f. [1907].

Trallazos. Madrid: Est. Tipográfico Libertad 31, s.f. [1913].

Trozos de mi vida. Madrid: Imp. Artística Sáez Hermanos, s.f. [1914].

Variedad en la unidad (Colección de artículos). Madrid: Imp. Artística Sáez, s.f. [1914].

Veinticinco sonetos anticlericales. Madrid: Imp. La Itálica, s.f. [1916].

Veinticinco sonetos políticos. Madrid: Imp. La Itálica, s.f. [1915].

Verdades al pueblo (Juan Lanas). Madrid: Imprenta Domingo Blanco, s.f. [1913].

Viaje al infierno (Biblioteca del Apostolado de la Verdad, Segunda Serie). Madrid: Imp. Domingo Blanco, s.f. [1906].

La vuelta de Cristo (Biblioteca del Apostolado de la Verdad, Primera Serie). Madrid: Imp. Domingo Blanco, s.f. [1901].

Yo, hablando de mí (Colección de artículos). Madrid: Imp. Artística Sáez, s.f. [1914].

 

Otras obras

Camín, A. (1922): Hombres de España (Entrevistas literarias con las principales figuras españolas en el arte, en la política y en las letras). Madrid: Renacimiento.

Cansinos-Assens, R. (1982): La novela de un literato. Hombres. Ideas. Efemérides. Anécdotas, tomo 1 (1882-1914). Madrid: Alianza Editorial.

González Calleja, E. (1999): La razón de la fuerza. Orden público, subversión y violencia política en la España de la Restauración (1875-1917). Madrid: CSIC.

La Parra López, E. y Suárez Cortina M. (eds.) (1998): El anticlericalismo español contemporáneo. Madrid: Biblioteca Nueva.

Martínez Ruiz, J. (1898): Pécuchet, demagogo (Fábula). Madrid: Imprenta de Madrid Cómico.

Ossorio y Bernard, M. (1903): Ensayo de un Catálogo de Periodistas Españoles del siglo XIX. Madrid: Imprenta J. Palacios.

Romero Maura, J. (1989): «La rosa de fuego». El obrerismo barcelonés de 1889 a 1909. Madrid: Alianza Editorial.

Salcedo Ruiz, A. (Máximo) (1917): La literatura española. Resumen de historia crítica, tomo IV, Nuestros días. Madrid: Casa Editorial Calleja.

Seoane, M. C., y Saiz, M. D. (1996): Historia del periodismo en España, 3. El siglo xx: 1898-1936. Madrid: Alianza Editorial.


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  1. gravatar Agus Responder
    enero 2nd, 2015

    A reseñar: ‘Puntos negros y otros artículos’, de José Nakens. Editado por La Linterna Sorda, Madrid, 2010. El único libro de Nakens reeditado actualmente, sin haberse publicado durante más de 100 años. José Nakens, Puntos Negros y otros artículos. Apertura de Alfredo Grimaldos. La Linterna Sorda Ediciones. Madrid, 2010. -ISBN 978-84-936562-8-7 http://www.lalinternasorda.com/naken.html