Las “republicanas burguesas” de Inmaculada de la Fuente

Por . 5 diciembre, 2014 en Reseñas
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Es impecable el trabajo de Inmaculada de la Fuente al recoger, de entre las diversas fuentes consultadas, los detalles de la vida de este grupo de mujeres, representativos de un período de nuestra historia y de la entrada avasalladora de las féminas en la vida pública.

Después de tantos años de oscurantismo ─durante los que no pasaron de ser un adorno en la vida de los hombres─ esta obra nos trae memoria, a quienes ya hemos podido disponer de esas libertades, de lo mucho que sufrieron para legarnos sus afanes de igualdad.

Mujeres que, en la época de la Segunda República y la Institución Libre de Enseñanza, ejercieron los derechos de ciudadanía e hicieron aquello que su naturaleza llena de curiosidad y amor por la cultura les pedía.

Todas ellas procedentes de la burguesía, incluso alguna de la aristocracia ilustrada, coinciden, a pesar de las variadas profesiones que eligieron ─pintoras, lingüistas, arquitectas, escritoras, archiveras, etc.─ en el empeño emancipador de la mujer y en su vocación de llegar con sus enseñanzas a las clases más desfavorecidas.

Las mujeres que aquí nos trae De la Fuente, descritas con objetividad pero desde la admiración, fueron mujeres transgresoras que llevaron adelante, contra viento y marea, sus proyectos emancipadores, sirviendo de inspiración a otras que vendrían después y que, por ser en aquel momento apenas niñas o adolescentes, no vienen recogidas en la obra, no por falta de méritos, sino por coherencia generacional.

Fueron pioneras que abrieron caminos en tiempos que, si bien la República propició primero, la guerra golpista vino a quebrantar después, llevándolas a exilios ─exteriores o interiores─ que nunca lograron derribarlas del todo, convirtiéndolas en modelos a los que seguir por generaciones de mujeres que vinieron y vendrán después.

Desde Constancia de la Mora, la nieta comunista de Antonio Maura, que llegó, en su afán de independencia, a trabajar en la tienda que Zenobia Camprubí, esposa y sostén de Juan Ramón Jiménez, abrió en Madrid (ambas, conscientes de los privilegios de su clase social, formaron parte de esa tercera España que apostaba por las reformas y la modernidad)…

Pasando por Isabel Oyarzábal, hija de católico andaluz y escocesa protestante, que se opuso tempranamente a la injusticia de las diferencias de clase, y junto a María de Maeztu, Victoria Kent y Zenobia Camprubí formó parte de la directiva del Lyceum; llegó a ser embajadora de la República ante el rey Gustavo V de Suecia y participó activamente en la Sociedad de Naciones, pidiendo el apoyo de los países democráticos (aunque la recibieron con grandes aplausos, el apoyo fue sólo moral).

Nos habla también Inmaculada de Carmen de Zulueta, sobrina de Julián Besteiro, a quien la noticia del alzamiento militar la cogió por sorpresa en Italia ─su padre, Luis, fue embajador en Roma─ durante las vacaciones, lo que hizo que la familia saliera hacia el exilio con lo puesto. Ensayista y memorialista prolífica, dedicó la mayor parte de sus trabajos al campo de la educación de la mujer.

Y asimismo de Mercè Rodoreda, la gran escritora que ─si no peligrosamente, como ella decía─ vivió al menos misteriosamente, sólo conocida a través de sus personajes; de Josefina Carabias, quien estudió a escondidas de sus padres, que habían dispuesto para ella la vida convencional del medio rural en el que nació, estudió Leyes en Madrid, alojándose en la Residencia para Señoritas de María de Maeztu, se relacionó con la elite femenina de la época y fue la primera periodista española que vivió de su profesión, defendiendo en sus artículos los derechos de la mujer.

Aparecen también en este compendio de mujeres republicanas ilustradas pioneras de las artes plásticas modernistas como María Blanchard, Remedios Varo, Leonora Carrington, Ángeles Santos, todas ellas artistas que no tuvieron nada que envidiar a los grandes genios españoles del expresionismo, el cubismo, el surrealismo y que compartieron con ellos experiencias y bohemias; mujeres que, pese a las penurias españoles de preguerra, guerra y posguerra, no se doblegaron a los convencionalismos.

Finalmente, y no por ello menos relevantes, nos habla la autora de vidas ejemplares como las de María Moliner, autora del Diccionario de uso del español, obra que permanecerá siempre como el mejor diccionario jamás escrito, del que se han servido ─y lo seguirán haciendo─ los mejores escritores de habla hispana; y de su hermana Matilde, que formó parte de la minoría de mujeres que fue a la Universidad antes de la Guerra Civil: maestra y alumna de la Institución Libre de Enseñanza, fue autora de los mejores libros de texto de Geografía e Historia y responsable de las Misiones Pedagógicas.

O de Matilde Ucelay, primera española en obtener el título de Arquitectura, si bien su obra fue ensombrecida en la posguerra, oculta bajo firmas masculinas, aunque la represalia franquista nunca logró doblegarla; y de María Brey, bibliotecaria leal a la Segunda República, quien al servicio de la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico, puso a salvo de los bombardeos los fondos de algunas de las grandes bibliotecas, públicas y privadas, del país.

Un trabajo minucioso, hecho a conciencia y, evidentemente, desde el amor a la cultura y del respeto por las mujeres que nos abrieron las puertas, en momentos tremendamente difíciles, al derecho a formar parte de ella en igualdad de condiciones a nuestros compañeros de andadura.

No puedo menos que agradecer a Inmaculada de la Fuente que nos haya hecho este retrato tan femenino y tan igualitario de una época cargada de incertidumbres.

 

 

Las republicanas “burguesas”

Inmaculada de la Fuente

Punto de Vista Editores

 


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Marisa Bou (Valencia, 1946) estudió Historia y Psicología en la Universidad de Valencia, aunque no se licenció. Ha escrito artículos para diferentes medios (Anatomía de la Historia, el blog de Punto de Vista Editores, Valencia Plaza o Los Ojos de Hipatia…) y también relatos cortos, algunos de ellos publicados en suplementos dominicales de la prensa local.

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