Espartero: general, presidente, regente y príncipe de Vergara

Por . 26 enero, 2015 en Siglos XIX y XX
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Militar y político español, regente del reino durante parte de la minoría de edad de Isabel II, victorioso general liberal en la primera de las Guerras Carlistas, presidente del Gobierno en tres ocasiones, ministro en una; Espartero es una destacada figura del liberalismo político español a lo largo de la primera mitad del siglo XIX que recibió tratamiento de alteza real cuando en 1872 se le concedió el título de príncipe de Vergara.

Joaquín Baldomero Fernández-Espartero y Álvarez de Toro nació en Granátula de Calatrava (Ciudad Real) el 27 de febrero de 1793.

Aunque comenzó formándose para la carrera eclesiástica, en el Convento-Universidad de Nuestra Señora del Rosario de la manchega localidad de Almagro, cuando en 1808 comenzó la guerra de la Independencia su vida dio un giro que le llevó a combatir en la misma y a ingresar en el Ejército, en el arma de ingeniería, tres años después.

Luego de pasar al arma de infantería y alcanzar el grado de teniente, en 1815 fue destinado a Sudamérica para luchar contra los independentistas que combatían en la llamada emancipación de la América española. Ascendió a brigadier en 1823, y finalmente, ante la debacle colonial española, fue hecho prisionero en mayo de 1825, si bien pronto regresó a la Península.

Iniciada en 1833 la Primera Guerra Carlista, Espartero guerreó a favor de la reina Isabel II contra los derechos dinásticos del tío de ésta, Carlos María Isidro de Borbón. Al año siguiente ya era general en jefe de Vizcaya, y cosechó notables éxitos tales que levantar los dos sitios carlistas a la ciudad de Bilbao o vencer en la batalla de Luchana el 24 de diciembre de 1836 (lo que le valió el título nobiliario de conde de Luchana) y ser nombrado ese año general en jefe del Ejército isabelino del Norte. Al tiempo, accedía por vez primera al Gobierno cuando, en julio del 1837, José María Calatrava le nombraba ministro de la Guerra para de inmediato, entre agosto y octubre de ese año 37, presidir su primer Consejo de Ministros.

Logró que el líder militar carlista Rafael Maroto firmara el día 31 de agosto de 1839 el llamado Convenio de Vergara, que prácticamente acababa con aquella guerra (propiciando que se le concediera otro título, el de duque de la Victoria). Además, un año más tarde él mismo finiquitaba el enquistamiento de aquel primer conflicto con los carlistas al derrotar en El Maestrazgo al general Ramón Cabrera.

Dotado del aura de general victorioso, se convirtió en una figura política de gran calado y pasó a liderar las filas progresistas. En octubre de 1840 logró que renunciara al cargo de regente la madre de Isabel II, María Cristina de Borbón, y la sucedió en la regencia, primero interinamente, al tiempo que encabezaba el Gobierno (octubre de 1840-mayo de 1841), y desde mayo del 41 hasta julio de 1843 ya como regente del reino.

Bajo su regencia estuvo en vigor la Constitución progresista de 1837 y en 1841 se impulsó la desamortización de los bienes del clero secular, pero su actitud de dureza ante todo una serie de conspiraciones −fueran éstas conservadoras, esto es, las moderadas, o del ala más radical, la democrática− y su paulatina pérdida de apoyo entre sus correligionarios progresistas dieron en que en agosto de 1843 una sublevación liderada por el general moderado Ramón María Narváez, con la connivencia del propio Partido Progresista, le derribara de la regencia y hubiera de exiliarse.

Espartero vivió en Londres durante los siguientes seis años y, desde 1848, una vez autorizado su regreso por la propia reina Isabel II, residió en la ciudad de Logroño, de donde era natural su esposa. En 1854, con el triunfo del pronunciamiento antimoderado de la Vicalvarada, que daba comienzo al Bienio Progresista, volvió a la vida política para compartir el liderazgo de dicho periodo junto a otro general, Leopoldo O’Donnell. Presidió de julio de aquel 1854 a julio del año 56 su último Gobierno, durante el cual el proceso desamortizador tomó de nuevo uno de sus notables impulsos con la ley promovida por su brevemente ministro de Hacienda, Pascual Madoz.

Retirado definitivamente en Logroño desde poco antes incluso del final del Bienio Progresista, dos años después del destronamiento de Isabel II y del triunfo de la revolución de 1868 que daba comienzo al Sexenio Democrático, Espartero rechazó el ofrecimiento de la corona que le hiciera el general y presidente del Gobierno Juan Prim. Aunque sí aceptó que el rey Amadeo I le concediera el título de príncipe de Vergara, con tratamiento de alteza real, siete años antes de que falleciera en Logroño, el día 8 de enero de 1879.


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José Luis Ibáñez Salas nació en 1963 en Madrid. Se licenció en Filosofía y Letras y se especializó en Historia Moderna y Contemporánea. Editor e historiador, fue el responsable del área de Historia de la Enciclopedia multimedia Encarta, ha dirigido la colección Breve Historia para Nowtilus y ahora es promotor de nuevos proyectos en Sílex ediciones. Asimismo, dirige la revista digital Anatomía de la Historia y es editor de Santillana Educación y socio fundador de Punto de Vista Editores. Su último libro en Sílex ediciones es El franquismo.

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