El reforzamiento de la monarquía castellana en el siglo XIII

Por . 30 marzo, 2015 en Edad Media
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El siglo XIII en la península Ibérica se caracteriza, además de por constituir lo que cada vez más historiadores ─como Javier García Turza─ consideran el “final de la Reconquista”, por el progresivo reforzamiento del poder regio, que se hace especialmente visible en el caso castellano.

Podemos identificar tres elementos que actúan como sustento del poder regio en esta centuria: la recepción del Derecho romano; la articulación política del conjunto de la sociedad, visible en el desarrollo de la Cortes; y el desarrollo de la administración como medio de organización del territorio y la fiscalidad regia.

Estos elementos son los que vamos a analizar a continuación para poder establecer así cómo se produjo el reforzamiento del poder monárquico castellano en el siglo XIII, centrándonos en los reinados de Fernando III y Alfonso X.

 

Elementos ideológicos: la cuestión imperial

Según estudios publicados por Carlos Estepa en torno a la “extensión del poder real” en el ámbito castellano, este proceso tuvo lugar a lo largo de toda la centuria, y fue consecuencia de un desarrollo más amplio que vendría teniendo lugar desde siglos anteriores. Desde este punto de vista, el siglo XIII supone la plasmación de los cambios desarrollados en momentos anteriores. Se trataría además de un proceso que abarca toda la centuria, y que no debe interpretarse como iniciado durante el reinado de Alfonso X, sino culminado (Estepa Díez, 2007).

Los reinados de Fernando III y Alfonso X resultaron claves para la creación de un programa político capaz de afianzar el poder real sobre el conjunto del reino. Si bien es cierto que ambos monarcas llevaron a cabo un conjunto bastante heterogéneo de medidas, todas ellas quedan aglutinadas por la idea común de reforzar el papel jugado por el monarca. Es cierto además que los dos reyes encontraron serias dificultades para imponer su programa de gobierno, que en bastantes ocasiones chocaba con los intereses de la nobleza.

En primer lugar, la idea imperial será común a las actuaciones de ambos monarcas. La pretensión imperial de Fernando III, entendida como deseo de establecer su supremacía sobre el conjunto de la Península, sufrirá importantes cambios durante el reinado de Alfonso X. Es en ese momento cuando cambiará su tradicional proyección hispánica al vincularse a la titularidad del Sacro Imperio Romano Germánico. Su candidatura al trono imperial supondrá la legitimación del poder de este rey dentro del ámbito hispánico.

 

Elementos jurídicos: el Derecho romano

Una vez definido el elemento legitimador del afianzamiento del poder real castellano, la idea de Imperio, entra en juego un segundo elemento: el Derecho, y más concretamente el Derecho romano (García Turza, 2002), actuará como pilar sustentador del proyecto centralizador perfilado especialmente por Alfonso X. Fernando III habría continuado empleando la actividad legisladora como medio para afianzar el poder monárquico, aunque será con su sucesor cuando cobre especial relevancia.

Durante el reinado de Alfonso X, se llevaron a cabo tres grandes codificaciones (Fuero Real, Espéculo y las Partidas), cuya finalidad es establecer la base teórica del proyecto legislador alfonsino, si bien su aplicación efectiva no será plena en el siglo XIII. Una buena prueba de ello es el freno impuesto a la aplicación del Fuero Real por la oposición nobiliaria en 1272.

Por su parte, el Espéculo vivió también una brusca interrupción, esta vez motivada por el propio monarca, para que sus preceptos quedasen reunidos en una obra de mayor envergadura, las Partidas, que en definitiva son el mayor esfuerzo de codificación del Derecho común plenomedieval (Ayala Martínez, 2002). El texto queda dividido en siete partes, cada una de las cuales centrada en un aspecto concreto, incluyendola Iglesia, las atribuciones del monarca, cuestiones de carácter judicial y mercantil, etc.

A pesar de que las Partidas fueron compiladas hacia 1260, cabe señalar que su entrada en vigor se retrasó casi un siglo, por lo que su aplicación efectiva no se pudo llevar a cabo en la centuria analizada en el presente trabajo (García Turza).

 

Elementos materiales: desarrollo de las Cortes y la administración

Precisamente, en los planteamientos incluidos en las Partidas queda definido otro pilar básico del afianzamiento del poder real en Castilla, que es la concepción del reino como el conjunto de los gobernados, con legítima representación en las Cortes. Si bien este planteamiento define un carácter teórico, cabe destacar que encaja dentro del concepto de auctoritas asociado a la idea de Imperio que dirige toda la política alfonsina, al representar su deseo de que este concepto se extendiese al conjunto de los estamentos en lo que se divide la sociedad (García Turza).

En cuanto a la fiscalidad y la articulación del territorio, las diversas medidas emprendidas por Alfonso X dan buena cuenta del empleo de medidas fiscales como medio de articulación del territorio. En este sentido, es especialmente relevante la progresiva identificación de dos de las principales aportaciones económicas a la monarquía: los “servicios extraordinarios” y la “moneda forera“. Ambos usos fiscales comenzarán a fusionarse a partir de 1269, y un siglo después aparecen plenamente identificados el uno con el otro (Estepa Díez, 2007).

Alfonso X emprendió también otro tipo de medidas fiscalizadoras, como por ejemplo, la limitación de puntos de cobros de impuestos con el fin de crear un espacio mercantil homogéneo. La mejor expresión de este ejemplo es el nacimiento del Concejo de la Mesta, así como la definición de los trazados de cañadas y veredas. A ello podemos sumar la imposición de aranceles en puntos concretos de la frontera, definiendo así el espacio jurisdiccional del reino (Ayala Martínez).

Todos estos elementos condujeron al afianzamiento del poder regio castellano, lo que a su vez puede interpretarse como el definitivo afianzamiento de su hegemonía sobre los otros reinos cristianos de la Península. Pero eso es otra historia, que merece ser tratada con mayor extensión y detenimiento, y que por tanto dejaremos de momento.

 

Bibliografía

ÁLVAREZ BORGE, I. La plena Edad Media, Madrid, Síntesis, 2003.

AYALA MARTÍNEZ, C. “La Consolidación de las monarquías peninsulares”, en ÁLVAREZ PALENZUELA, V. A. (coord.). Historia de España de la Edad Media, Barcelona, Ariel, 2002.

ESTEPA DÍEZ, C. “La monarquía castellana en los siglos XII-XIII. Algunas consideraciones”, en Edad Media. Revista de Historia, nº 8, Universidad de Valladolid, 2007.

GARCÍA DE CORTÁZAR, J. A. La época medieval, Madrid, Alianza Editorial, 1976.

GARCÍA TURZA, J. “El final de la Reconquista”, en ÁLVAREZ PALENZUELA, V.A. (coord.). Historia de España de la Edad Media, Barcelona, Ariel, 2002.

─“Organización política de los reinos cristianos”, en ÁLVAREZ PALENZUELA, V. A. (coord.). Historia de España de la Edad Media, Barcelona, Ariel, 2002.

MIRANDA GARCÍA, F. y GUERRERO NAVARRETE, Y. Historia de España medieval: sociedades, territorios y culturas, Madrid, Sílex, 2007.

PÉREZ DE TUDELA VELASCO, M. I. “Unión de León y Castilla: Ruptura del equilibrio peninsular”, en ÁLVAREZ PALENZUELA, V.A. (coord.). Historia de España de la Edad Media, Barcelona, Ariel, 2002.


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