En el quinto centenario de Santa Teresa de Jesús

Por . 24 junio, 2015 en Edad Moderna
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La abulense Teresa de Cepeda (1515-1582) ingresó a los diecinueve años en la orden del Carmelo. Su pasmosa actividad creadora y reformadora, sin embargo, se desarrolla en edad madura, a partir de los cuarenta años, cuando llega a fundar más de treinta conventos de carmelitas descalzos y a escribir toda su obra. Es en plena labor reformadora de la orden del Carmelo femenino cuando conoce, en 1567, al joven carmelita Fray Juan de San Matías (conocido tras su canonización como San Juan de la Cruz). Este encuentro marcará la vida espiritual del monje.

Santa Teresa no cursó estudios reglados, pero poseía una importante cultura fruto de sus numerosas y variadas lecturas entre las que no faltaban, obviamente, la Biblia, vidas de santos, los escritos de San Agustín y otras obras profanas como los libros de caballerías o el romancero.

Su obra pretende enseñar una doctrina basada, pues, en la experiencia y no acudiendo al apoyo de largas y sesudas citas de autoridades. Los críticos separan su producción en dos grupos: el de contenido autobiográfico y el más doctrinal.

Al primero pertenece la Vida, texto inicial aunque escrita en edad madura, entre 1561 y 1567. Es una autobiografía espiritual partiendo desde su infancia. La labor fundacional se plasma en el libro Fundaciones. Aquí se nos muestra todo el carácter y energía de la santa utilizados para vencer las no pocas dificultades de su empeño reformista.

El segundo grupo está compuesto por Camino de perfección, un tratado práctico, dirigido a las monjas, sobre la oración, Conceptos del amor de Dios; y su obra principal, Las Moradas o Castillo interior, escrito en 1577 y publicado más tarde por Fray Luis de León. En ella utiliza la alegoría de un castillo, las lecturas de libros de caballerías afloran ahora, en el que hay diferentes cámaras (moradas) que corresponden a la vía purgativa, la vía iluminativa y la vía unitiva. Las Cartas y algunas poesías, con menos interés que los libros en prosa, completan su creación literaria.

Aunque queda lejos ya el considerar a la santa como una humilde monjita, casi carente de formación, que escribe a impulsos exclusivamente de su corazón, los críticos coinciden en considerar el registro de Santa Teresa, no exactamente como descuidado, pero sí carente de todo artificio. La misma autora insiste en que lo suyo no es la escritura, en sus dificultades para plasmar en papel lo que necesita explicar. También consideraba que el mejor estilo para poder ser entendida por sus monjas era el sencillo, el familiar.

El castellano de Santa Teresa de Jesús, pegado al terreno, supone el abandono de la culta norma toledana, en vigor desde la Edad Media, y un regreso al castellano viejo. En muchos aspectos, su posición ante el idioma la acerca al gran poeta medieval Gonzalo de Berceo.

 

Extraído del libro del autor Historia de la literatura española (en español), publicado por Punto de Vista Editores.


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Jesús Hurtado Bodelón (Ponferrada, 1964) es profesor de instituto de Lengua española y literatura, profesión a la que se dedica desde hace dieciocho años. Se licenció en Filología Española por la UNED (Sevilla), tras haber comenzado estudios en las universidades de Granada y León. Su experiencia laboral, sin embargo, comenzó en el mundo de la televisión, en Andalucía, siempre detrás de las cámaras, como operador, ayudante de realización, etc. Historia de la literatura española (en español) es su primera obra publicada.

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