Rodolfo Llopis o el “socialismo histórico”

Por . 22 junio, 2016 en Reseñas , Siglos XIX y XX
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socialistas-555x710El historiador Abdón Mateos ha escrito para Punto de Vista Editores Socialistas de otros tiempos, una obra que recoge pequeñas biografías de personalidades del socialismo español del siglo XX y de la que forma parte esta de Rodolfo Llopis que Anatomía de la Historia publica hoy.

 

Rodolfo Llopis o el “socialismo histórico”

El pedagogo Rodolfo Llopis Ferrándiz fue secretario general del PSOE durante treinta años. Además desempeñó la dirección general de Primera Enseñanza durante la Segunda República, la subsecretaría de Presidencia y, ya en el exilio, la jefatura del gobierno republicano en 1947.

 

Militante socialista desde 1917

Nacido en Callosa de Ensarriá (Alicante) en 1895, fue alumno de la Escuela Normal de Magisterio y discípulo de Manuel B. Cossío en la Institución Libre de Enseñanza, realizando varias estancias en París, pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios, durante la dictadura de Primo de Rivera. Entre 1912 y 1914 fue lector de español en la Escuela Normal de Auch. Destinado a la Escuela de Magisterio de Cuenca, impartió en ella Geografía e Historia. Entre sus obras sobre educación, cabe citar La escuela del porvenir, según Angelo Patri (Madrid, 1924), La revolución en la escuela. Dos años en la dirección general de Primera Enseñanza (Madrid, 1933) y Hacia una escuela más humana (Madrid, 1934).

En 1922 fue elegido concejal del PSOE en la ciudad de Cuenca. Afiliado al PSOE desde 1917, fundó la Federación de Trabajadores de la Enseñanza (UGT). Asistió como delegado español a las conferencias de la Oficina Internacional de Educación en Ginebra. En enero de 1930 dictó un ciclo de conferencias en América del Sur, participando a su regreso en la conspiración contra la monarquía de Alfonso XIII. Fue redactor del influyente diario El Sol entre 1927 y 1931.

Con la proclamación de la Segunda República, fue nombrado por el radical-socialista Marcelino Domingo director general de Primera Enseñanza. Desde este puesto promovió la construcción de numerosas escuelas que compensara la prohibición de la enseñanza religiosa. Posteriormente, fue profesor de Psicología en la Escuela Normal de Madrid y jefe del Museo Pedagógico Nacional. Miembro de la masonería desde 1923, su postura anticlerical defensora del laicismo y el talante pedagógico guiará toda su vida profesional y política.

 

República, guerra y exilio

rllopistoulouse-dedica-3Elegido diputado del PSOE por Alicante en los tres comicios generales del periodo republicano: 1931, 1933 y 1936, en 1935 fue secretario del Congreso de los Diputados y, después, de la Minoría Parlamentaria Socialista. Seguidor de la corriente sindical del socialismo, liderada por Francisco Largo Caballero, fue nombrado por éste subsecretario de la Presidencia en el Gobierno encabezado por el líder de UGT en septiembre de 1936. Como miembro del círculo interno de la izquierda socialista, junto a Luis Araquistáin y Carlos Baráibar, Llopis participó en las luchas internas del PSOE y en 1937 en el rechazo de la injerencia soviética contra el Gobierno de Largo Caballero, a quien acompañó a Ginebra a las reuniones del Buró Internacional del Trabajo. Al finalizar la Guerra Civil se hizo cargo de la evacuación de republicanos españoles de Alicante desde Orán. Casado con la francesa Georgette Boyé, también profesora y socialista, después del conflicto fijó su residencia en Albi.

La derrota de Francia ante la Alemania nazi trajo consigo que el político socialista alicantino fuera sometido a residencia vigilada en Chambon-le-Chateau entre agosto de 1940 y diciembre de 1941. A pesar de estar amenazado por la extradición franquista, Llopis descartó su evacuación a México debido a su matrimonio con una ciudadana francesa y al espíritu de ayuda hacia los refugiados españoles que estaban confinados en campos de concentración. Tras sufrir la amenaza de internamiento en el campo de Vernet, acabó finalmente sometido de nuevo a residencia vigilada en Marcols y Gaillac hasta la liberación de Francia.

Participó en la reorganización del PSOE y de la UGT en Francia durante 1944 fundando la agrupación de Toulouse, junto a los ex diputados socialistas Enrique de Francisco, Gabriel Pradal y Pascual Tomás. Fue elegido secretario general del PSOE en el primer Congreso que celebró en Toulouse en septiembre de 1944. En febrero de 1945 consiguió que la federación del PSOE del Norte de África respetase su autoridad como secretario general. En mayo de 1946, con ocasión del II Congreso del PSOE en Toulouse, Llopis consolidó su posición como secretario general de todo el exilio.

 

Secretario general de los socialistas españoles

La postura posibilista ante la solución de la “cuestión española” adoptada en este Congreso, dio paso a la crítica del Gobierno frentepopulista de Giral en el exilio, realzada por el rechazo a la colaboración bilateral con el PCE. De este modo, la ejecutiva del PSOE mandatará a sus ministros Trifón Gómez y Enrique de Francisco para que presentaran su dimisión como ministros del gabinete Giral, provocando la crisis en febrero de 1947. Ante la imposibilidad de que algún republicano liberal o Negrín ocupasen la presidencia, Llopis recibió el encargo del presidente de la República en el exilio, Diego Martínez Barrio, de formar gobierno.

El Gobierno presidido por Llopis tuvo una vida corta pues en agosto de 1947 se produjo su crisis. Al igual que el anterior de Giral, reunía a todas las formaciones políticas y sindicales del antiguo Frente Popular, incluido el PCE. Llopis buscó coordinar la acción gubernamental en el exilio con la clandestina Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas y adecuar su gestión a la Nota Tripartita de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia sobre la “cuestión española”. Las divergencias entre la CNT y el PCE en torno a las conversaciones con los monárquicos, estuvo a punto de provocar la primera crisis del Gobierno Llopis durante la primavera de 1947.

También tuvo que imponer su autoridad como secretario general frente a la Minoría Parlamentaria Socialista liderada por Indalecio Prieto, que exigía que el nuevo gabinete se sometiera a la ratificación parlamentaria, criticando la entrada del PCE en el Gobierno en el exilio. Llopis intentaba seguir una política de “tercera vía” entre los legalistas republicanos intransigentes y los partidarios del plebiscito. En la Asamblea de Grupos Departamentales del PSOE de julio de 1947, Prieto impuso su política favorable al plebiscito pero evitó desautorizar a la ejecutiva de Llopis. Se trataría de desconocer a las instituciones republicanas en el exilio que eran consideradas como el mayor obstáculo que tenía la cuestión española para una efectiva ayuda internacional. Sin embargo, la Asamblea aprobó también que el PSOE de declararía a favor de la república en caso de elecciones o un plebiscito. Estos acuerdos trajeron consigo la dimisión de Llopis al frente del Gobierno republicano en el exilio pero conservó su puesto de secretario general del partido socialista.

A partir de entonces, compartió el liderazgo de las organizaciones socialistas con Indalecio Prieto hasta la muerte de éste en 1962. No obstante, el austero Llopis ostentó la secretaría general del PSOE durante treinta años (1944-1974) y la presidencia de UGT entre 1956 y 1971.

El PSOE asumió la declaración de la Internacional Socialista reconstituida en 1951 que aludía a otras fuentes de inspiración del socialismo democrático además del marxismo y hacía una crítica moderada del capitalismo. En cambio, Llopis se distanció claramente del “revisionismo” de socialdemócratas alemanes y laboristas británicos cuando al final del decenio de los cincuenta postularon la condición interclasista de sus partidos, el rechazo del marxismo o la aceptación del mercado.

En el fondo, la evolución del PSOE en el exilio tuvo muchos paralelismos con la SFIO dirigida por Guy Mollet. Los dos líderes procedían de la izquierda ortodoxa de sus partidos pero, volcados en una política diaria de centroizquierda y en cuestiones orgánicas, no tuvieron ni el tiempo ni la inclinación de revisar los temas esenciales de la ideología socialista. Debido a la dictadura franquista y a su condición de exiliado, el discurso de Llopis hacía un hincapié mayor en la libertad y los derechos humanos que en la lucha de clases. A lo largo de la trayectoria del exilio, el PSOE había sufrido también cierta evolución ideológica.

Todavía en 1949 la firmeza ideológica de Llopis le hacía reclamar el regreso al marxismo, compartiendo las ilusiones de “tercera vía” frente a las primeras revisiones neosocialistas de los partidos europeos. Además, recordaba a los desmemoriados el compromiso con el objetivo final de una revolución socialista que no sería, sin embargo, el mero tránsito al socialismo desde el capitalismo de Estado “planificado”. Mas, a partir de los años cincuenta, el mito de la huelga general y de la revolución como acto desapareció en la práctica del discurso ideológico del PSOE.

En suma, la evolución del discurso ideológico del PSOE en el exilio estaba lejos de cualquier revisión neosocialista y de la “gestión socialdemócrata” del capitalismo. Era un socialismo netamente anticapitalista, fiel a sus fuentes doctrinales marxistas, pero al mismo tiempo identificado con las libertades y con la idea de Europa. A diferencia de los socialistas catalanes, no asumía las tesis federales (hasta el Congreso de 1964), ni para España ni para Europa, sino que lo máximo que admitía eran las autonomías según el modelo de la Segunda República y concebía el espacio europeo como una comunidad supranacional de ciudadanos más que como una confederación de pueblos.

Los socialistas españoles en el exilio intuyeron desde los inicios de la posguerra mundial la importancia que para el continente europeo tendrían los grupos europeístas. En junio de 1947, Llopis había participado en la creación del Movimiento por los Estados Unidos Socialistas de Europa (MEUSE), que defendía la existencia de una “tercera vía” europea entre los dos bloques políticos-militares y de cuyo Buró Internacional formó parte, junto al también dirigente del PSOE Mariano Rojo. Llopis defiende como los socialistas franceses de izquierda la creación de una comunidad supranacional que socializaría las industrias clave y crearía un bloque europeo. En 1949 el MEUSE se transformó en un Movimiento Democrático y Socialista, abierto a personalidades y grupos no socialistas, que relegaba la creación de una comunidad socialista europea en aras de promover los Estados Unidos de Europa. Una política que prefigura la apertura política del PSOE hacia las formaciones políticas democristianas europeístas de Giménez-Fernández y Gil-Robles durante la segunda mitad de los años cincuenta. De todas formas, la vocación europeísta de Llopis no le hacía olvidar el objetivo de una Europa social y política que no se quedará en la representación de los intereses del capitalismo.

En 1948 participó en la creación del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo. Desde entonces, el PSOE aprovechó las tribunas europeas para recordar el “problema español”, manifestar su vocación europeísta y denunciar las tentativas de la dictadura franquista para aproximarse a las instituciones europeas. El recurso de Llopis a los estatutos del Consejo de Europa, en los que se hacía referencia al respeto a los derechos del hombre como prerrequisito para la entrada en la CEE, fue continuo, frenando con el apoyo de personalidades como Guy Mollet o Paul Henry Spaak las pretensiones franquistas. En agosto de 1950, logró que la Asamblea del Consejo de Europa hiciera una declaración sobre España en la que se le deseaba un régimen democrático que permitiera su ingreso. Participó activamente en los preparativos del Coloquio de Múnich del Movimiento Europeo, logrando el diálogo con la nueva oposición moderada liberal y democristiana, aglutinada en la AECE presidida por Gil-Robles.

Con ocasión de la petición franquista de asociación a la CEE en febrero de 1962 y la nueva petición de 1964, el secretario del PSOE y presidente de UGT se entrevistó personalmente con los ministros socialistas de la Comunidad, recordándoles la oposición de la Internacional Socialista y de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL). Aunque ministros como Spaak le aseguraron el veto a la asociación franquista a la CEE, esto no impidió las conversaciones para un tratado comercial firmado finalmente en 1970. El CFEME, presidido en estos momentos por Llopis, denunció el tratado comercial tanto por la naturaleza antidemocrática del franquismo como por el carácter desfavorable de las concesiones económicas hacia la CEE. A su juicio, este tratado comercial ponía en entredicho su concepción de Europa como espacio homogéneo democrático y comunidad supranacional. Con ocasión del XI Congreso del PSOE en el exilio en agosto de 1970, Llopis defendía la necesidad de una previa transformación de las estructuras económicas españolas antes del ingreso en la CEE. Desde julio de 1968, Llopis formó parte del consejo directivo del Movimiento Europeo en representación de España. Para relanzar el Movimiento Europeo, había propuesto en 1966 que se relanzara la idea de un proyecto de defensa europea integrada que neutralizara que se firmaran pactos bilaterales entre países de Europa occidental como Francia con la URSS. Además, a su juicio, este proyecto de defensa europea neutralizaría el crecimiento del rechazo de los izquierdistas hacia la OTAN y la CEE.

 

El nuevo PSOE

En 1974, una vez reconocida por la Internacional Socialista la fracción renovadora del PSOE liderada por Felipe González, Llopis abandonó la secretaria general del partido socialista. Nada más muerto Franco, Llopis regresó a España. En junio de 1977, encabezó sin éxito las listas del PSOE (h, es decir, “histórico”) a las elecciones para el Senado por su tierra de Alicante. Tras el fracaso electoral, la crisis del PSOE histórico, con el pase de bastantes de sus cuadros al PSOE, le llevó a retirarse de la política y a regresar a su casa del exilio francés, en Albi. Amargado y gravemente enfermo desde 1979, no quiso reconciliarse con los nuevos dirigentes socialistas. El 21 de julio de 1983 moría en Francia.


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