Consecuencias de la Guerra Civil española

Por . 5 septiembre, 2016 en Siglos XIX y XX
Share Button

El franquismo, la dictadura del general Francisco Franco, fue la principal consecuencia de la Guerra Civil española de 1936 a 1939, evidentemente. No obstante, y dicho lo cual…

La primera de las consecuencias de la Guerra Civil española fue el elevadísimo número de pérdidas humanas, cifrado habitualmente en una cantidad superior al medio millón, lo cual provocó una drástica disminución de la población activa e influyó muy negativamente en la actividad económica de la posguerra. No la mayoría, pero sí muchas de aquellas muertes se debieron a las represiones ejercidas en las retaguardias de las dos zonas. Es evidente que durante la Guerra Civil se perpetraron esencialmente dos represiones, según el territorio fuera dominado por uno u otro bando. Por lo que se refiere a la represión ejercida en el territorio fiel a la causa republicana, estalló con vigor en el sangriento verano del 36 y se redujo notablemente, sin desaparecer, seis meses después de la sublevación; suele estimarse en unos 50.000 seres humanos ajusticiados o asesinados; y fue fruto de la propia revolución social provocada por el desbaratamiento del Estado traído por la sublevación de julio de 1936. Si hablamos de la represión ejercida por los sublevados, no podemos obviar su principal característica, su prolongación en el tiempo hasta el final de la misma dictadura en 1975. El hito que parte en dos la represión franquista es el final de la Segunda Guerra Mundial y el necesario lavado de imagen del régimen. A uno de sus lados, la más dura represión física y de todo tipo; y al otro la represión suavizada pero aún llena de una crueldad a la que desde 1945 se añade la poca piedad y el nulo perdón. Se suele admitir que fueron eliminados (asesinados, ajusticiados) por el franquismo entre 150.000 y 200.000 seres humanos, casi todos entre julio de 1936 y julio de 1945, acabada ya la Segunda Guerra Mundial (50.000 de ellos después de la Guerra Civil).

el-franquismo-El franquismo, fundamentado en la represión de los vencidos, en el castigo ejemplar y atemorizador, masivo, continuo y arbitrario, llevó a cabo otras represiones, como la depuración de los funcionarios, no sólo aunque sobre todo profesores, incluidos por supuesto los militares (aquellos que se salvaran de los pelotones de fusilamiento, claro está); o la represión económica aplicada desde enero de 1937 por medio de incautaciones de bienes y embargos de cuentas a quienes se les tuviera por responsables de las pérdidas de riqueza durante la Guerra Civil, pero también a través de los numerosos despidos consentidos por el régimen; y por supuesto la más generalizada de todas, la estrictamente política, la que impedía asociarse fuera del partido único o del sindicato vertical afín o publicar periódicos sin la estricta autorización gubernamental fijada en la Ley de Prensa del año 38 o escribir en general sin pasar por la censura establecida o siquiera verter en cualquier lugar público opiniones contrarias a la famélica diversidad de criterios admitida por el régimen.

Otra de las secuelas de la Guerra Civil, derivada de la represión, fue la ruptura total con las tradiciones culturales modernizadoras, que suponían el principal rasgo de la contemporaneidad, y su sustitución por una concepción de la cultura antiliberal y católica. La nada despreciable cifra de exiliados supuso un baldón profesional e intelectual, pero también estrictamente laboral, del que España se resintió durante décadas.

En lo económico, las consecuencias más destacadas del conflicto fueron el descenso a niveles preindustriales del nivel de renta de la población, así como la brutal disminución de la producción provocada tanto por la ya citada merma de la población activa como por la casi desaparición de las reservas o por la destrucción de una considerable parte de las infraestructuras del país (vías férreas y carreteras, pero también viviendas y hasta centros industriales).

En lo social, otro aspecto derivado de la Guerra Civil que afectó notablemente a la vida cotidiana de la inmensa mayoría de los ciudadanos fue el de las privaciones, ya padecidas durante los años de conflicto, protagonizadas por el racionamiento y que habrían de durar hasta la década de 1950.

 

Este texto es una adaptación de uno de los epígrafes del libro del autor titulado El franquismo, publicado por Sílex ediciones (versión digital en Punto de Vista Editores).


Share Button

José Luis Ibáñez Salas nació en 1963 en Madrid. Se licenció en Filosofía y Letras y se especializó en Historia Moderna y Contemporánea. Editor e historiador, fue el responsable del área de Historia de la Enciclopedia multimedia Encarta, ha dirigido la colección Breve Historia para Nowtilus y ahora es promotor de nuevos proyectos en Sílex ediciones. Asimismo, dirige la revista digital Anatomía de la Historia y es editor de Santillana Educación y socio fundador de Punto de Vista Editores. Su último libro en Sílex ediciones es El franquismo.

Participa en la discusión

  • (no será publicado)