Dos buques de guerra. Numancia vs Constitution

Por . 23 noviembre, 2016 en Siglos XIX y XX
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¿Qué les parece a jugar a ser Plutarco durante un rato? No se trataría de extraer en cada biografía propuesta el carácter moral del personaje sino más bien el cúmulo de aventuras, vivencias y quimeras de dos barcos. ¿Sorprendidos?

Antes que la narración de los acontecimientos políticos de la época les propongo un viaje a mar abierto. Aquello que el autor nacido en Queronea dejó escrito en unas palabras:

 

“Un lance fútil, una palabra, algún juego, que aclara más las cosas sobre las disposiciones naturales de los hombres que las grandes batallas ganadas, donde pueden haber caído diez mil soldados”.

 

La Numancia

fragata-numanciaComencemos. Les recuerdo que no son hombres, sino buques de guerra, máquinas salidas de los planos de ingenieros navales que se llevaron horas diseñando las armas y el blindaje de dos naves que han pasado a la historia de la navegación en el siglo XIX.

Primero una fragata, la española Numancia. Fue un buque con una dilatadísima vida, que participó en prácticamente todos los hechos navales reseñables de la historia de España del último tercio de siglo XIX.

Tuvo su origen en abril de 1862 tras la firma en Madrid de un contrato con la Sociedad Forges et Chantiers de la Mediterranée, encargándose su construcción a los astilleros La Seyne de Tolón. Se empezó a trabajar en ella en septiembre de ese mismo año, y el 19 de noviembre de 1863 el obispo de aquella localidad bendijo su botadura.

Las pruebas de navegación y el ensayo de su armamento se llevaron a cabo durante la travesía desde el astillero francés hasta Cartagena, donde arribó el 20 de diciembre de 1864. Se consideraron excelentes, recorriendo las 472 millas náuticas que les separaban en 43 horas. El coste de su construcción ascendió a algo más de ocho millones de pesetas, una cantidad fabulosa para la época.

Y aquí llegan los hechos de los que nos habla el escritor griego. Su primera misión fue el patrullaje por las posesiones españolas del Pacífico. Zarpó desde Cartagena el 8 de enero de 1865. Su primer viaje fue una epopeya, una larga carrera que no llegó a completar por culpa de la Guerra del Pacífico, un conflicto entre España y las jóvenes naciones de Chile, Perú, Ecuador y Bolivia. La fragata blindada participó como buque insignia en el bombardeo de Valparaíso y en la batalla de El Callao.

Después de la contienda puso proa a las islas Filipinas, donde sus tripulantes arribaron después de un sinfín de contratiempos. Atracó en Manila el 8 de septiembre de 1866. Pero de ese puerto zarpó el 19 de enero de 1867 con destino a la isla de Java con el objeto de volver a España navegando hacia el este. Duró así el primer viaje de circunnavegación de un buque blindado 2 años, 7 meses y 6 días. Quedó instituido el siguiente lema en su honor y fue fijado en la cámara del comandante:

 

In loricata navis quae primo terram circuivit, esto es, ‘en la nave acorazada que circuyó la Tierra por primera vez’.

 

Además, por su cubierta se paseó Amadeo I de Saboya en su viaje a España. Tuvo que izar la bandera republicana en 1871 y convertirse en el buque insignia de la rebelión cantonalista de Cartagena, durante el Sexenio Democrático. Le esperaba una nueva batalla, la de Portmán, donde tuvo que replegarse ante los barcos realistas.

Tras la capitulación de Cartagena, el 12 de enero de 1874, zarpó con rumbo a Mazalquivir para llevar al exilio a unas quinientas personas, entre las que se encontraban los líderes cantonalistas Antonio Gálvez Arce y Juan Contreras y San Román. Fue perseguida por la Vitoria y la fragata de hélice Carmen, pero pudo escapar por su mayor velocidad. La Numancia fue devuelta a los tripulantes de la Vitoria el 17 de enero.

Y fue entonces donde comenzó su decadencia, hasta convertirse en un montón de chatarra, cuando fue dada de baja de la Armada española en 1912. Los intentos por conservar el buque fueron vanos. Unos pocos restos se encuentran a unos cinco metros de profundidad muy cerca de la costa de Portugal cuando iba camino del desguace.

 

El Constitution

uss-constitutionCrucemos la Mar Océana. La ceremonia de la botadura del USS Constitution ocurrió un 20 de septiembre de 1797 y fue presenciada por el presidente John Adams. Como la Numancia, también era una fragata que armaba cerca de cincuenta cañones, pero se desplazaba a vela y estaba construida enteramente de madera. Justo un año después participó en la Guerra Franco-estadounidense o la también llamada Cuasi-Guerra, entre 1798 y 1800.

Después de misiones de patrullaje por las costas de Nueva Inglaterra, participó en la Guerra de Trípoli, donde combatió en las batallas del puerto de Trípoli y la de Derne, pero sus acciones más destacadas tuvieron lugar durante la Guerra de 1812 contra los británicos.

En ese conflicto llegó a protagonizar combates memorables. Al romperse las hostilidades se enfrentó al HMS Guerriere, a la rendición del HMS Java o la captura del HMS Cyane y del HMS Levant. Además, su presencia fue clave para mitigar los efectos del bloqueo británico.

Navegó alrededor del mundo en 1840. Durante la Guerra de Secesión sirvió como buque escuela de la entonces Academia Naval de los Estados Unidos. En 1878 transportó obras de arte a la Exposición Universal en París.

Retirada del servicio activo en 1881 —recuerden que era una fragata de madera— siguió sirviendo como buque de recepción hasta 1907, que fue designada como museo flotante. En 1931 inició un recorrido por los puertos del mundo que duró tres años. En 1997 volvió a navegar por su propio esfuerzo como parte de la conmemoración de sus doscientos años como buque en servicio.

Y ahí sigue, en activo, pues la misión del USS Constitution es explicar el papel de la Armada tanto en los períodos de guerra como en los tiempos de paz a través de actividades educativas, demostraciones históricas y la participación activa en eventos públicos.

 

La extracción de la enseñanza moral de los hechos, como le gustaba al escritor heleno, narrados unos párrafos más arriba, corre por su cuenta, improbable lector.


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Los capítulos de la Historia están plagados de héroes y antihéroes, de reyes y villanos, de conservadores y revolucionarios, de perdedores y ganadores, de desaires y tragedias, de sucesos extraordinarios y nimios, de avances y retrocesos… en definitiva, el gran libro de la vida, al que evidentemente siempre le quedan algunos capítulos por escribir. De ahí que publicara recientemente La guerra de Secesión, la guerra entre el Norte y el Sur, que tiene más de serial televisivo de la HBO que de un sangriento conflicto. Échenle un vistazo a mi web www.fernandomartinezhernandez.com

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