El fundamento de todo es el dinero

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15037138_10210902172328953_9158431753621008267_nPARA QUÉ SIRVE LA HISTORIA,
CURSO III, CLASE II.
Profesor: José Luis Gómez Urdáñez
Origen del texto: Biografía política del marqués de la Ensenada, escrita por el profesor para Punto de Vista Editores.
Disponibilidad: El año que viene, en librerías
Ilustración del post: Un retrato pintado por Tiepolo

“El marqués de la Ensenada, probablemente el primer ministro ilustrado y sin duda el reformador más pragmático del siglo XVIII, no movió un dedo para alterar la realidad social, pero por el simple hecho de introducir reformas en la administración y en la fiscalidad, dotando de sentido utilitario a la política, cambió para siempre la concepción tradicional del poder en España. Ahora sí se hacía política con país. Quizás el siguiente texto de su representación de 1751 lo expresa mejor que ningún otro:“Las quejas y los lamentos de los vasallos pobres por tanto veredero, receptor y comisionado que los acosa y disipa me han persuadido al concepto de que carecen enteramente los pueblos de gobierno, policía y economía y al de que, mientras no se reglen estas materias, no es posible promover en el reino la población, cultivo y comercio, sin cuyas circunstancias, el Erario no puede ser pingüe, ni haber Ejército ni Marina proporcionados a la extensión de la Monarquía”. Antes ya había escrito que “el fundamento de todo es el dinero”. Granada su experiencia de ministro, en 1752, nos dirá en qué emplearlo:

“Dar ayudas de costa a los que se envíen fuera del reino para instruirse de las artes, del comercio, fábricas, cultivo de los campos, frutos nuestros que estiman las naciones, etc., porque, habiéndose olvidado esto en España, tan sabido en el siglo XV, es menester que se procure enseñar y arraigar entre sus naturales, inventando por sí”.

Inventando por sí. Luego llegará el que inventen ellos.”

 


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Nací en 1953, en Murillo de Río Leza, un pueblo riojano amable y próspero, con buen vino y muy poca cultura. Gracias a una beca pude ir, en 1972, a la Universidad de Zaragoza, donde quedé fascinado por el saber de muchos profesores, pero sobre todo por Rafael Olaechea. Otra beca, la de investigación, me permitió hacer la tesis doctoral y, en 1981, tuve mi primer encargo docente en el Colegio Universitario de La Rioja. Creada la Universidad de La Rioja en 1992, asumí el compromiso total como director de departamento y miembro de la junta de gobierno, saqué mi cátedra y publiqué mis dos mejores libros: El proyecto reformista de Ensenada (Lleida, 1996) y Fernando VI (Madrid, 2001; actualizado y ampliamente revisado en dos volúmenes para Punto de Vista en 2013). Pero no olvidé la historia local, el laboratorio, y escribí libros sobre el vino, la guerra civil o el franquismo, con otros doctorandos y profesores jóvenes. Mi predilección por la política en el XVIII me llevó a seguir escribiendo artículos y libros, digitalizados en www.gomezurdanez.com, la página creada en 2000 que recoge también mi relación constante con Polonia desde que, en 1997, conocí a mis amigos Cezary Taracha y Jan Ciechanowski, hoy catedrático en Lublin uno y ministro del gobierno, otro; grandes hispanistas.

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