Españoles sin América

Por . 19 junio, 2017 en Discusión histórica , Reseñas
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Rafael Herrera Guillén, autor de Anatomía de la Historia, acaba de publicar en la editorial Tecnos el libro Adiós América, Adiós. Antecedentes hispánicos de un mundo poscolonial (1687-1897), del que te ofrecemos seguidamente su prólogo

 

 

Algunos historiadores han considerado que la independencia de América apenas fue sentida en España y que el imperio se deshizo sin que la metrópolis sintiera la ruptura. Desde esta perspectiva, esta somnolienta ignorancia habría estallado en la plena conciencia del desastre muy tardíamente, en el 98. Ésta es la vieja y feraz tesis que sostuvo Melchor Fernández Almagro en La emancipación de América y su reflejo en la conciencia española.

 

La conciencia post-imperial española

Este libro que ahora tiene el lector entre las manos quiere demostrar que la conciencia sobre la independencia de América, no solamente fue real entre una parte minoritaria de españoles, sino que fue sentida con una angustia próxima a los hombres del 98 por figuras como, por ejemplo, Jovellanos. Existió una reflexión permanente sobre las causas de la independencia y sobre las consecuencias que depararían para España, al menos desde el siglo XVII. Bien es verdad que el 98 pareció querer decirlo todo en términos de angustia imperial-existencial, perdiéndose con ello para buena parte del siglo XX y XXI las reflexiones sosegadas e incluso irónicas sobre el fin del imperio que elaboraron autores anteriores como Flórez Estrada en el XVIII o Valera en el XIX.

La fuerza literaria que alcanzaron los miembros de la llamada Generación del 98 ha ocultado a menudo reflexiones anteriores sobre el problema de España y del imperio que llegaron mucho más lejos en capacidad de prognosis. De hecho, como vamos a ver en las obras de los autores que ocupan este volumen, en España se produjo una despedida del imperio mucho antes de que tuviera lugar su entera desaparición.

Desde el siglo XVII hasta el año 1897, en España se había reflexionado sobre la necesidad de terminar con el imperio y sobre la construcción de un mundo postcolonial y el lugar de la vieja metrópolis en él. Desde este punto de vista, se puede decir que la reacción del 98 procede de un déficit de conciencia y previsión en una generación que no fue capaz de conectar con la obra de aquéllos que venían desde siglos atrás reflexionando acerca de este final como necesario, impostergable y bueno para la economía, la salud y la moral de España.

Por tanto, este libro sugiere que, no sólo hubo una fuerte conciencia en España de la liberación de América, sino que esta conciencia se dio en buena medida como profecía y deseo en ciertos autores que no consiguieron conformar una línea de acción y de tradición intelectual. No obstante, nosotros ahora apelamos a ellos desde aquí con la intención de hacer entrar a esta parte de la cultura española como un eslabón más en la reflexión contemporánea sobre el mundo postcolonial y posthegemónico por el cual tantos hombres y mujeres luchan en la actualidad.

 

Encubierta continuidad imperial España-Europa

El denominado nomos de la tierra europeo fue el trasunto evolutivo del primigenio nomos de la tierra hispánico. Paralelamente, el iberocentrismo castellano fue el antecedente del eurocentrismo que ha desembocado en el occidento-centrismo contemporáneo. Así, la situación de marginalidad que la propia cultura hegemónica occidental le reservó al mundo hispánico, en el fondo, no hacía más que ocultar su propio núcleo ontológico. Hoy es necesario incidir en la necesidad de comprender los procesos de expansión imperial europeos como una unidad con variaciones.

Parte de la historia de Europa se puede entender como el intento desesperado y permanente por erradicar del prestigio y de la narración común las políticas españolas sobre América como acontecimiento impropio del continente. Esto sucedió con la retórica de la llamada leyenda negra. Pero el mismo fondo espiritual se encuentra en los trabajos más rigurosos y científicos sobre la racionalidad occidental.

La cultura europea dominante ha construido los más potentes argumentos para establecer líneas de demarcación rígidas que separen la modernidad del período anterior. Sin embargo, hoy debemos reconocer que tales fronteras se han diluido en la perspectiva contemporánea. No se puede entender bien el pasado, y ni mucho menos el presente de la era global, con herramientas conceptuales que continúen hipótesis de trabajo inspiradas en la separación de esferas de acción, que en la actualidad se nos antojan fábulas lógicas que no se verifican en la historia ni como ideas-tipo ni como estrategias compresivas de largo alcance.

Del mismo modo, la distinción entre tipos de capitalismo no puede sostenerse con rigor científico. Hoy resulta muy difícil asumir la diferenciación teórica entre un capitalismo de aventura, premoderno, estructuralmente diferente de un capitalismo racional, moderno. Si se afronta la cuestión desde la perspectiva de la colonialidad, esta distinción no sólo no funciona, sino que olvida el carácter aventurero de la racionalidad. En tal sentido, las hipótesis continuistas de algunas obras actuales de la filosofía latinoamericana ofrecen criterios hoy adecuados para comprender el presente y el pasado que otras obras europeas. Hemos de salir del sueño de la modernidad racional y reconocer la dura evidencia de la continuidad de este período histórico con los procesos anteriores calificados como premodernos y escolásticos.

Cuando uno observa y analiza la historia marginalmente europea del mundo hispano-americano a la luz de los procesos globales, se da cuenta de que la perspectiva hegemónica de la modernidad no funciona, y que entender globalmente el pasado exige rastrear el poso hispánico en el tuétano de la historia europea y la llamada civilización occidental.

 

Qué dice este libro

adiosrafaLos siguientes capítulos desarrollan un estudio sobre nueve hitos fundamentales en la reflexión de la cultura española acerca de la necesidad de terminar con el imperio hispánico. Nuestro objetivo principal ha sido rastrear la veracidad de una hipótesis de trabajo: la existencia en la cultura española de una larga línea de pensamiento con rasgos próximos a lo postcolonial.

Sabemos que prácticamente desde el inicio de sus aventuras imperiales, España elaboró diagnósticos muy críticos con sus acciones expansivas en América. Sin embargo, a nuestro modo de ver, no se ha insistido suficientemente en la existencia también de una especie de primera filosofía hispánica cuyo objetivo fue desde el principio pensar un mundo con carácter postcolonial, en el que resituar a España y América.

Desde luego que en el espíritu de estas teorías no estaba la defensa de un orden posthegemónico. Tampoco sabemos si sería oportuno exigirles esto. No obstante, como vamos a tratar de demostrar, las teorías y proyectos de la creación de un mundo postcolonial hispánico tuvieron en su seno una potencialidad liberadora enorme que, no obstante, jamás pudieron despuntar como discurso de prestigio en medio de las aventuras colonialistas del resto de Europa.

El trayecto que proponemos es cronológico y, al contrario de lo que se puede pensar a priori, el pensamiento postcolonial hispánico es anterior al hecho histórico mismo del fin final del Imperio. De hecho, este libro termina su periplo en 1897. Hubo por tanto, reflexiones pre-postcoloniales. Y la obra de Juan Valera representa el giro fundamental y el primer antecedente del nacimiento de la idea de Ib-Euro-América como realidad global desterritorializada.

Desde 1687, con la obra de Varinas, hasta 1897, con la muerte de Ganivet, se produjo una reflexión filosófico-política sobre el destino post-imperial que aguardaba a España y América. No sólo se identificó muy pronto que este destino era inevitable materialmente, sino que era insoslayable por causas morales también.

La reflexión de 1898 en adelante es una reflexión post festum, pestum. Lo que nos ha interesado a nosotros ha sido sacar a la luz nueve reflexiones anticipatorias, proféticas a su modo, extraídas de las obras y el pensamiento del marqués de Varinas, Romá y Rosell, Ábalos, el conde de Aranda, el conde de Floridablanca, Jovellanos, Blanco White, Flórez Estrada, Vadillo, Valera y Ganivet. En notas a pie se ofrecen algunas reseñas biográficas de aquellos personajes que son menos conocidos.

 

El objetivo final de este libro es que estas nueve reflexiones anticipatorias pasen a formar parte legítimamente de la reflexión actual sobre un mundo postcolonial.

 


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Los peores crímenes bibliográficos los he cometido en el ámbito de mi trayectoria académico-universitaria, que se centra fundamentalmente en el pensamiento español, con libros como Las indecisiones del primer liberalismo español; Cádiz, 1812; Floridablanca en la guerra de la Independencia y la Historia de las Cortes de España. De 2013 es mi Breve historia de la utopía. He colaborado en diversos libros colectivos como Los pilares de la ética moderna; La sonrisa del sabio o Sendas liberales; y publicado artículos en revistas de carácter nacional e internacional. Y hay gente en el mundo tan incauta como para invitarme como profesor visitante en universidades como las de Leeds y Stanford, donde di la tabarra al personal con clases y conferencias sobre el exilio o las visiones españolas de las independencias de Latinoamérica et alt.

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