La refundación de la Agrupación Socialista Universitaria durante la Transición española, 1977-1986

Por . 30 agosto, 2017 en Mundo actual , Siglos XIX y XX
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La Agrupación Socialista Universitaria surgió tras los sucesos estudiantiles de Madrid de 1956, en los que fueron detenidos algunos de sus impulsores, como Miguel Sánchez-Mazas, Vicente Girbau o Manuel Ortuño, que terminaron expatriándose.

El 23 de febrero de 1956, unos cuantos jóvenes crearon en el campo de fútbol del barrio de la Guindalera en Madrid la Asociación Socialista Universitaria, que enseguida pasó a denominarse Agrupación. Para el 1 de abril de 1956, Víctor Pradera Gortázar, fundador de ASU, y Jorge Semprún, dirigente comunista, habían redactado el manifiesto con la célebre frase “hijos de los vencedores y de los vencidos”, llamando a la reconciliación de los españoles. En la distribución del manifiesto participó Francisco Bustelo, dirigente de ASU, entre otros.

 

[Un relato detallado sobre la primera ASU se puede consultar en mi libro El PSOE contra Franco. Continuidad y renovación del socialismo español, 1953-1974 (Madrid, EPI, 1993), y, para el tiempo posterior, recomiendo, también de mi autoría, Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis, 1970-1988 (Madrid, Sílex, 2017).]

 

Comienzos de la ASU

En el verano de 1956, Víctor Pradera estableció contacto con el secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Rodolfo Llopis, estableciéndose los primeros vínculos orgánicos. Sin embargo, la vinculación con el PSOE del exilio no terminó de resolverse pese a la presión del Congreso del partido de 1958. La ASU promovió la Unión Democrática de Estudiantes y practicó la unidad de acción con el Partido Comunista de España (PCE), tanto en la agitación universitaria como en la convocatoria por los comunistas de la fracasada Huelga Nacional Pacífica de junio de 1959. También hubo secciones de ASU en Valencia y algún afiliado en Salamanca. Debido a sucesivas detenciones y juicios, parte de sus miembros se exiliaron y crearon la delegación exterior de ASU, afiliándose algunos al PSOE.

En el bienio de 1960-1961, la consolidación de Franco tras el Plan de Estabilización y lo ocurrido en Cuba o Argelia, así como el secuestro del buque portugués Santa María, condujeron a que prácticamente la totalidad del antifranquismo, salvo la que provenía de la disidencia de la dictadura, se planteara volver a tácticas de resistencia armada. Si la anarcosindicalista CNT creó Defensa Interior, el presidente republicano en el exilio, Diego Martínez Barrio, el socialista moderado Indalecio Prieto o algunos responsables del PCE, entre ellos Enrique Lister, pensaban en el uso de atentados, ETA iniciaba su carrera violenta y los jóvenes del Frente de Liberación Popular (FLP) en creciente cercanía con la ASU acariciaban la creación de un organismo de resistencia o incluso la de un foco guerrillero en alguna sierra.

Tras arduos debates una nueva cohorte de militantes, encabezados por Luis Gómez Llorente, Miguel Ángel Martínez o Miguel Boyer, entre otros, habían decidido convertir la ASU en Juventudes Socialistas en enero de 1961, presentando sin éxito una ponencia radical, alentada por Antonio Amat y redactada por Ángel de Lucas, al Congreso del partido. Antes también habían influido en la adopción de posiciones más radicales en el Pleno de las Juventudes Socialistas celebrado en el exilio.

La ponencia “socialista revolucionaria” no descartaba el uso de “la violencia contra las cosas” si fallaban otros medios de lucha, cambiando la perspectiva desde 1962 con las huelgas obreras y la ampliación del movimiento universitario con la creación de la FUDE con universitarios del FLP y del PCE. La ponencia defendía, además, un neutralismo activo frente a los bloques militares y criticaba a la Internacional y a la socialdemocracia europea.

Una parte de ASU se integró en las Juventudes Socialistas, reconstituyendo la sección de Madrid, mientras que la sección de Valencia, partidaria mayoritariamente de confluir con el FLP, terminó dispersándose. Antiguos miembros expatriados de la ASU, como Francisco Bustelo y Manuel Fernández Montesinos, junto a la abogada Josefina Arrillaga y otros, consiguieron del sindicato del metal alemán financiación para fundar la Alianza Sindical Obrera (ASO) en octubre de 1962, con el apoyo de ugetistas y algunos veteranos cenetistas catalanes. Las Juventudes Madrileñas sufrieron redadas en 1962 y 1963, entrando en conflicto con el grupo universitario del profesor Enrique Tierno Galván y Raúl Morodo, que habían pedido también el ingreso en el partido. Tras los sucesos universitarios de Madrid en 1965 con los que se solidarizó el “viejo profesor” salmantino y por lo cual acabó expulsado de la universidad, los jóvenes madrileños se integraron en el partido. Algunos estudiantes vinculados a Tierno constituyeron el Frente Socialista Universitario, antes de que constituyera el Partido Socialista en el Interior en enero de 1968.

 

Los hijos de la guerra: la Transición

La nueva militancia de clase media universitaria, hijos de la guerra, representaba el origen de la renovación del PSOE, aunque ésta solamente culminara en la década de los setenta, debido a la propia perduración del franquismo. Permitía elaborar un proyecto político autónomo, sin necesidad de depender de formaciones centristas burguesas. Se caracterizó también por una temprana incorporación de la mujer a la militancia, en lo que todavía era casi un grupo de amigos. Algunas de ellas, como Carlota Bustelo, promoverían la agrupación Mujer y Socialismo en 1977. Defensores del socialismo revolucionario, con tintes neutralistas, viajaron y descubrieron Europa, en su edad de oro socialdemócrata. Accidentalistas ante la forma de gobierno, alguno de sus miembros, como Miguel Sánchez-Mazas o Juan Manuel Kindelán, no dudaron en dirigirse a Juan de Borbón, demandándole un compromiso antifranquista.

En el tardofranquismo, el PSOE creó un Frente de Lucha de la Enseñanza, en el que participaban tanto profesores como estudiantes, que también militaban en Juventudes, con una vocalía específica. Al mismo tiempo, fue reconstituida, desde Andalucía, sobre todo, la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza (FETE) de UGT.

En 1977, poco después de la legalización del PSOE, se celebró el I Congreso de la Federación Socialista Madrileña, que abrió paso a la constitución de las agrupaciones locales del PSOE en los entonces 18 distritos municipales de la capital y en los municipios de la provincia. Hasta entonces, la provincia de Madrid era orgánicamente una única agrupación. En este I Congreso de la FSM de febrero de 1977, se aprobó con carácter excepcional la constitución de una agrupación no territorial, la Agrupación Socialista Universitaria (ASU). Poco después, en mayo de 1977 se celebró el congreso de unificación con la Convergencia Socialista de Madrid, que permitió la incorporación de una veintena de sus miembros en la Agrupación Universitaria.

Antes de este I Congreso de la FSM existía una estructura del PSOE entre los estudiantes universitarios. Se denominaba “frente de lucha de la enseñanza” y contaba con una coordinadora en la que había un representante por aquellas facultades o escuelas universitarias que contaban con al menos cinco militantes y un comité. En el plano orgánico, el “frente de lucha de la enseñanza” funcionaba como una estructura reconocida dentro de la Agrupación Socialista Madrileña (ASM). Uno de los responsables más activos del frente de lucha de la enseñanza fue Larry Levene, así como Joaquín García Morillo, Ignacio Varela y Mariano del Mazo.

El empleado de banca Juan Barranco, procedente de Convergencia Socialista de Madrid, defendió la singularidad de la continuidad de una agrupación no territorial. Esta decisión no dejó de ser controvertida en la familia socialista, pues había un sector del PSOE que defendía que los estudiantes universitarios del partidodeberían militar en Juventudes Socialistas. Además, no todos los militantes del PSOE estaban de acuerdo con la excepcionalidad de una agrupación no territorial, llegándose a formular críticas al elitismo que suponía dotar de estructura orgánica a una agrupación de universitarios. En la creación de la ASU como agrupación local del PSOE influyó el recuerdo de la ASU de los años cincuenta, lo que fue reconocido en los estatutos de la FSM de 1977.

Hay que tener en cuenta que antiguos miembros de la ASU originaria, como Francisco Bustelo, Carlota Bustelo e Ignacio Fuejo, conocido como “Indalecio” al inicio de los años sesenta, presentaron una lista alternativa a la dirección del partido en Madrid frente a la encabezada por Alonso Puerta.

En un principio, ASU fue una agrupación formada exclusivamente por estudiantes universitarios, sin presencia de profesores. No todos los estudiantes universitarios del PSOE se afiliaron a la ASU. Otros militaron en Juventudes Socialistas en vez de la ASU y otros se integraron en agrupaciones locales de la capital o de la provincia de Madrid. Esta situación comenzó a cambiar a partir de 1981, cuando muchos cuadros socialistas trasladaron su militancia a la Agrupación Universitaria. Algunos de los más significados fueron Gregorio Peces Barba, Elías Díaz, o los más jóvenes Alfredo Pérez Rubalcaba y Gustavo Suárez Pertierra, que llegó a desempeñar brevemente la presidencia de la Agrupación. Esto provocó algún recelo entre los jóvenes, teniendo que optar Peces Barba por ser delegado por Valladolid al Congreso del PSOE de 1981. Del mismo modo, Suárez Pertierra terminó siendo descabalgado por estudiantes de la presidencia de la Agrupación al comienzo de los años ochenta (tal y como consta en el testimonio que me dio José Ángel Isla, en junio de 2016).

La primera Comisión Ejecutiva local de esta nueva ASU se eligió en asamblea en 1977.”. Para el primordial cargo de secretario político fue elegido Fernando Morán Calvo-Sotelo (hijo del que sería años más tarde ministro de Asuntos Exteriores en gobiernos socialistas de Felipe González, Fernando Morán López). El secretario de organización era Valeriano Gómez, pese a que siempre fue partidario de la integración de los estudiantes universitarios en las Juventudes Socialistas.

En el verano de aquel año 1977 se celebró una asamblea de ASU, en la que, ante el vacío en el comité local, se constituyó una comisión gestora de la que formaron parte Ramón Serra, Rafael Díaz-Salgado, estudiantes de Derecho de la Complutense, recién incorporados de Convergencia Socialista de Madrid, José María Ruiz Martínez, de Físicas de la Complutense y Mariano del Mazo de Unamuno, de Filología de la Universidad Autónoma de Madrid (según testimonio personal dado en febrero 2016 por Mariano del Mazo).

En ese mismo verano se celebró un Congreso de las Juventudes Socialistas, que fue célebre porque se desplegó una bandera republicana en el Palacio de Congresos de Madrid, por lo que los asistentes, entre los que se encontraban militantes de ASU, fueron expulsados de esa sede y tuvieron que terminar la reunión en la sede del sindicato UGT de la calle Don Quijote.

Coincidiendo con la polémica ASU-Juventudes, un grupo de militantes de Madrid envió cartas a estudiantes universitarios del PSOE de otras federaciones con la idea de extender el modelo ASU por el resto de España. Por ese motivo fueron denunciados ante la Comisión de Conflictos bajo la acusación de querer constituir una tendencia organizada. Finalmente fueron exonerados José María Ruiz Martínez, Andrés Barceló y Mariano del Mazo de esa acusación por una comisión presidida por el senador Francisco Ramos Fernández Torrecilla, actuando de abogado Gregorio Peces-Barba.

No obstante, fueron creadas secciones de ASU en Galicia y, especialmente, en Barcelona. Solamente, la ASU vinculada al PSC-PSOE ha tenido continuidad hasta el momento actual. Según testimonio personal de José Luis Martín Ramos dado en abril de 2017, “en el PSC-Congrés había un pequeño número de estudiantes, estaban en las juventudes del partido y quizás alguno en la organización regular. Tenían una muy pequeña presencia en el movimiento universitario, se puede citar al politólogo Isidre Molas, el periodista e historiador Joan Fuster Sobrepere y el constitucionalista Xavier Arbós”.

[La ASU catalana se ha mantenido como organización “frente” hasta hoy, descartando su disolución en la organización territorial. El rector de la Universidad de Barcelona entre 2008 y 2016, Dídac Ramírez, también fue de ASU. Algunos de sus miembros pasaron con el tiempo a la organización territorial, por ejemplo, Gabriel Colomé. Ese tipo de cuestiones generó en su tiempo fricciones -la ASU quería controlar toda la acción política de los socialistas en la universidad, estuvieran o no integrados en la Agrupación. Sin embargo, la profesora Montse Duch fue secretaría de Universidades en la ejecutiva del PSC desde 1995 sin ser miembro de ASU.]

La ASU de Cataluña se constituyó poco después de la unificación de las formaciones socialistas en el Partido dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE) en julio de 1978. A diferencia de la ASU madrileña, en la agrupación catalana se integraron desde el principio la mayor parte de los profesores del PSC-PSOE.

En el otoño de 1977, la comisión gestora de la ASU de la FSM convocó una asamblea en la que se eligió un nuevo comité local, donde no había secretario general. Durante aproximadamente un año Mariano del Mazo fue el secretario de organización de ese comité, del que formaban parte también Juan Lobato, José María Ruiz Martínez y otros compañeros. Los comités directivos de ASU fueron inestables, en especial, los secretarios de Organización.

Durante todos estos años, que van de la muerte del dictador Francisco Franco, pasando por las primeras elecciones democráticas en 1977, hasta la aprobación de la Constitución de 1978 y la celebración de los primeros comicios locales, la actividad de los estudiantes universitarios del PSOE se centraba en labores de propaganda, difusión de panfletos, pegada de carteles, organización de actos políticos en las facultades universitarias, captación y participación en los debates, reuniones y asambleas que se llevaban a cabo en los campus universitarios. La facultad predominante en ASU era Derecho de la Complutense, donde había más implantación. En la Universidad Autónoma, durante la etapa de marzo de 1976 a 1979, pese a que los profesores no formaban parte de la ASU, sí era notable su influencia en las reuniones que mantenían con ellos (según testimonio de Alfredo Liébana, dado en mayo de 2016). Cabe destacar el grupo de Derecho cuyo “maestro” era Elías Díaz y del que formaban parte Virgilio Zapatero, Liborio Hierro, Francisco Laporta o Alfonso Ruiz Miguel.

En el plano interno, la ASU, pese a su carácter enormemente plural, y a que fue escenario de un vivo debate político, no estuvo alineada durante la legislatura constituyente con ninguna corriente ni tendencia, y lo que mostró fue una clara sintonía con el entonces secretario general de la FSM, Alonso Puerta, quien también mantenía una estrecha relación con el último responsable del Frente de la Enseñanza, Larry Levene. De hecho, ambos presentaron la ponencia de síntesis al Congreso extraordinario de septiembre de 1979, perdiendo la dirección de la FSM frente a Joaquín Leguina a finales de año.

A partir de las primeras elecciones municipales en abril de 1979, la Agrupación Universitaria perdió peso específico frente a los nuevos ayuntamientos de la provincia madrileña. Uno de los cuadros de ASU, Esteban Díaz Maroto, fue concejal de Enrique Tierno Galván en el primer gobierno municipal capitalino, desempeñando la presidencia de la comisión de la Juventud. Maroto consiguió un titular de la prensa diaria de entonces al declarar que legalizaría los porros, para controlar su consumo.

Sin embargo, no parece que la militancia joven de ASU, entre la que había muchas mujeres, participara ampliamente de las tendencias contraculturales y post-sesentoyochistas de la universidad de la Transición. Comparativamente con las radicales Juventudes Socialistas, los universitarios de ASU eran moderados, socialdemócratas. La ponencia que presentó la ASU al 28 Congreso del PSOE en mayo de 1979, con Juan Lobato Valero de delegado, era hija de la época, pero estaba a la derecha de la ponencia política asturiana que fue defendida con éxito por Francisco Bustelo y provocara la retirada de Felipe González. La ponencia criticaba la falta de una acción para la movilización de las masas, abandonada a la acción parlamentaria, para censurar la falta de información, la escasa efectividad del Comité Federal y, en general, la burocratización del partido.

Algunas mujeres jóvenes estudiantes desempeñaron los puestos principales directivos de la ASU. Mientras que María Jesús Santesmases y Belén Lara fueron secretarias generales, Carmen Granados era secretaria de Organización en el decisivo momento de la tentativa de golpe de febrero de 1981 y Sisi Barrado desempeñó la Vicesecretaría: Granados, que era responsable del Comité con José Antonio Torres Mora y Carlos Martínez, y guardaba el fichero de afiliados en casa el 23 de febrero de 1981, pasó verdadera angustia en esas horas.

La ASU participó activamente en las elecciones democráticas a rector de la Universidad Complutense y de la Universidad Autónoma de Madrid. Uno de sus cuadros históricos, el catedrático Francisco Bustelo, por entonces, senador crítico con la dirección del PSOE, logró el rectorado en la Complutense en diciembre de 1980.

Por el contrario, la ASU no participó activamente en el movimiento universitario contra la Ley de Autonomía Universitaria impulsada por el socialdemócrata Luis González Seara, ministro de Educación con UCD, que tuvo un momento crítico durante el curso 1979-1980, con multitudinarias asambleas y manifestaciones en el centro de Madrid. Buena parte del profesorado no numerario, los llamados PNN, se sumaron a la huelga, llegando la junta de gobierno de la Autónoma de Madrid a pronunciarse contra el proyecto de ley, argumentando que no promovía la autonomía de la universidad. Alguna de estas concentraciones estudiantiles de diciembre de 1979 fueron impulsadas por la izquierda radical maoísta y trotskista, llegándose al enfrentamiento violento con la policía, siendo detenidos varios activistas.

La protesta se extendió a la enseñanza secundaria en febrero de 1980, manifestándose los sindicatos y los partidos de izquierda contra el proyecto de ley de centros docentes. El gabinete de prensa del PSOE hizo pública una nota por medio de la cual el diputado socialista y secretario general de FETE-UGT, Manuel Gracia, retaba al ministro de Educación a sostener un debate en televisión sobre el proyecto de ley de Estatutos de Centros.

Otro de los grandes momentos de la ASU madrileña de la Transición fue la colaboración en la organización del multitudinario mitin de cierre de la campaña electoral de octubre de 1982 en el campus de la Universidad Complutense.

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El PSOE gobierna

La llegada del PSOE al Gobierno supuso el reclutamiento de alguno de los militantes históricos de ASU para la acción gubernamental, así como de los jóvenes de la refundada Agrupación de la Transición. En Presidencia de Gobierno entraron históricos como Roberto Dorado, Julio Feo o Alberto Ruiz Sechi, mientras que, entre los jóvenes, Álvaro Frutos, llegaría a desempeñar la dirección general de Seguimiento de Crisis.

Entre los militantes históricos de ASU de los años sesenta solamente Miguel Boyer y Javier Solana llegaron a ser ministros de los gobiernos de Felipe González. Unos pocos más desempeñaron altos puestos en las legislaturas socialistas. Por ejemplo, el antiguo secretario general de la Agrupación en 1960, Ignacio Fuejo, fue secretario general de Turismo.

La Agrupación se vio convulsionada también por el giro del partido ante la cuestión de la OTAN. De los doscientos miembros que tenía en 1985, después del referéndum de 1986 quedaron apenas sesenta militantes. Lo que para muchos observadores fue la última batalla del antifranquismo o, en otros términos, de la Transición a la democracia, trajo consigo la conversión de la Agrupación Socialista Universitaria en un centro de reclutamiento de cuadros y de lugar de encuentro de una parte del profesorado socialista.


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