Ángel Rodríguez Cardona

4 sep, 2011

Desde que recuerdo me encanta la ciencia-ficción, ya sea a través del cine, la literatura o los comics. Aquellas películas espaciales en blanco y negro, las novelas futuristas de Isaac Asimov, los álbumes de Las aventuras de Tintín, concretamente los tres dedicados al género –que todavía releo de vez en cuando–, o los cuadernillos de Flash Gordon heredados de mi padre, fueron la semilla que me llevó a elegir una carrera de Ciencias, concretamente la de Químicas, en la que me doctoré en Química-Física en la Universidad Autónoma de Madrid el año 1987.

También desde siempre me ha gustado saber el porqué de las cosas, preguntarme las causas que conducen a los hechos, y explicarlo a los demás. Ahí descubrí mi faceta como comunicador de conocimientos. Así que oposité al cuerpo de Catedráticos de Enseñanza Secundaria en Física y Química, y durante más de dos décadas he intentado transmitir conocimientos, afán científico y deseo de saber.

Unos años después, obtengo la plaza de profesor asociado en la Universidad de Alcalá de Henares y durante 10 simultaneo ambas facetas de educador. En este tiempo, como consecuencia de mi labor durante la tesis doctoral, el gusanillo de la investigación me lleva a ocuparme de ella, y como resultado publico más de una docena de artículos científicos en revistas internacionales de alcance (como Zeitschrift für Physikalische Chemie o Journal of Molecular Catalysis), así como cuatro comunicaciones a congresos internacionales.

De ahí a sumergirme en la faceta de autor hay sólo un paso. Y, aunque ya he escrito varios artículos para empresas del sector, es la editorial Anaya la que en 1997 me brinda la oportunidad al proponerme que me ocupe de todas las entradas de Química de su Enciclopedia Anaya. Es una labor que me enseña a ser concreto y conciso en las descripciones, y a la vez claro e inteligible.

El siguiente escalón me lo proporciona allá por el año 1999 la editorial McGraw-Hill, en donde comienzo como revisor técnico de libros de texto para pasar muy rápidamente a ser su autor. Fruto de ello son los libros de texto de Física y Química de 3º y 4º de la ESO y los correspondientes de 1º y 2º de Bachillerato. Y hasta la actualidad sigo publicando sus reediciones y actualizaciones, intentando mantener el principio de transmitir con claridad para comprender con facilidad.

Tras impartir varios cursos o conferencias en temas relacionados con la enseñanza de la Física y Química, los últimos años me han llevado a dar un paso más dentro de la carrera docente. Desde el 2003 soy inspector de Educación y mis ocupaciones ya no son las propias de la didáctica científica, aunque he descubierto que este trabajo también tiene una importante faceta de comunicación e instrucción administrativa.

En este poco más de medio siglo que llevo disfrutando de la aventura de la vida he desarrollado unas cuantas facetas profesionales, pero si debo resumirlas en una idea es que siempre he intentado, y así seguiré, divulgando una ciencia clara, transparente, asimilable, comprensible en una palabra, para que deje de estar en ese rincón apartado sólo para iniciados y especialistas, y sea patrimonio de todas las personas interesadas en conocer cómo es el mundo en el que vivimos.

Mi querido maestro: