Manuel Jesús Prieto Martín

9 may, 2012

Nací en un pequeño pueblo de Salamanca, Vitigudino, en los últimos días del año 75 del siglo pasado. No puedo decir que hubo un chispazo o revelación en algún momento de mi vida que me llevara a amar la lectura o la Historia, sino que más bien fue algo parecido a la conocida metáfora de la bola de nieve. Aunque mi formación es técnica (Ingeniería Informática, para ser exactos), las novelas históricas en un primer momento seguidas de los ensayos fueron poco a poco creando en mi una afición a la Historia que ya forma parte de mi día a día, casi literalmente.

Llegó un momento en que comencé a escribir un blog, allá por comienzos de 2006, dedicado a la Historia. Concretamente a la parte más curiosa, llamativa, anecdótica y amena de la Historia. El blog comenzó a rodar y vuelvo a remitirme a la metáfora nívea de la que ya he hablado para explicar la evolución del mismo. Después de todos estos años, el blog, Curistoria (http://curistoria.blogspot.com) se ha hecho grande y de él han salido un par de libros recopilatorios de entradas, algunas charlas en colegios, proyectos editoriales…

Suelo colaborar de manera habitual con algunos programas de radio (Onda Cero y Punto Radio), también en torno a las curistorias (¿acabará alguna vez esta palabra en la RAE?). He llevado a cabo un buen número de proyectos para editoriales y otras entidades culturales, en torno siempre a los libros, la Historia e Internet, o si se prefiere, el mundo digital.

Entre mis aficiones se incluyen dos que quizás sea interesante reseñar aquí: la escritura y las miniaturas. La primera de ellas, la escritura, hace referencia a que de vez en cuando me gusta escribir algún relato o texto de ficción. Algunos de ellos han ganado concursos, otros han quedado en un honroso puesto finalista, han sido publicados… otros siguen esperando su momento en mi cabeza. La segunda afición, las miniaturas, también tiene su relación con la Historia, ya que se trata de pintar miniaturas, o soldados de plomo para que aquélla se comprenda mejor, y suelen ser históricas. Como supongo que nos ocurre a la mayoría, la falta de tiempo hace que los proyectos y las ideas se vayan encolando en la cabeza esperando su momento, pero así es la vida.