Pedro Gargantilla

22 may, 2011

Mi vocación por la medicina empezó desde muy pequeño. Quizás influido por una serie que hizo furor en la década de los 80, cuando tenía poco más de diez años: MASH. ¿No sé si la recordarán? Supongo que sí. Unos médicos norteamericanos que intentan salvar vidas en un hospital de campaña en plena guerra de Corea.

Mi otra vocación, la Historia, no tardó en aparecer y juntas fueron marcando un camino, al principio paralelo, pero que con el paso del tiempo se llegarían a encontrar. Y de este matrimonio de conveniencia nació mi pasión por la Historia de la medicina.

Al correr de los años se añadiría la divulgación, primero en revistas del sector médico, en donde bajo el pseudónimo de Doctor Bacterio, conté con mejor o peor acierto, pero siempre con gran ilusión, los avatares de los médicos a los largo de la historia de la humanidad, y los diferentes tropiezos que se han producido en el avance de la medicina.

De forma paralela, y sin solución de continuidad, llegaría la docencia universitaria. Y las dificultades que ella conlleva: tratar de explicar Historia, aunque sea la de la medicina, a unos adolescentes que están ávidos de conocimientos médicos al más puro estilo House. ¡Una ardua tarea!

Años después llegaría la radio, el poder de las ondas. Otra forma de contar las cosas. Y publicaciones como mi Breve historia de la medicina, para Nowtilus.