He de reconocer que llegué al interés por la Historia por el camino de la Filología Clásica, titulación que me sirve para vivir de la docencia. Mi interés posteriormente se ha centrado en el siglo XIX, lo que me llevó a publicar con Paracelso la biografía del médico Francisco Javier de Balmis, por la admiración que sentí ante su hazaña al transportar la vacuna de la viruela por el mundo. La inclinación por dicho siglo me empujó a traducir las memorias de Henri de Jomini, un coronel suizo que, bajo bandera francesa, luchó en nuestra Guerra de la Independencia; trabajo editado por el Servicio de Publicaciones del Ministerio de Defensa. A la par que esto ocurría, el azar caprichoso quiso que tuviera un encuentro casual y afortunadísimo para mí con Nowtilus, de la mano de José Luis Ibáñez Salas (el entonces director de la colección Breve Historia y editor de esta Anatomía de la Historia que transitas), con quienes deseo tener una larga y muy fecunda relación editorial, de momento plasmada en mi Breve historia del espionaje.